Sonia Ludmila

LUDMILA DA SILVA. La delantera de Sao Paulo de 23 años comenzó su segunda temporada con 2 goles y dando muestras de haber crecido mucho como jugadora. Tras ser la jugadora revelación del Atlético y de la Liga Iberdrola la temporada pasada, da muestras de haber aprendido mucho al lado de Sonia Bermudez del que ha heredado el número 8 y su capacidad para definir.

Hay números talisman para los atacantes. El 7, 8, 9 y 10 suelen ser jugadores de mucho peso. La brasileña Ludmila fichó por el Atlético siendo una autentica desconocida. A su espalda llevaba el número 3, dorsal de lateral, aunque jugaba como atacante.

Tras algunas miradas extrañadas de los aficionados por ver un número tres anclado al ataque y cayendo a banda, pronto su desborde hacía que las aficiones y defensas rivales no se olvidaran de Ludmila. Había nacido una promesa de estrella.

Su potencia y explosividad carecían de precisión y capacidad aeróbica. Capaz de marcar goles inverosímiles lo más normal era que fallara ocasiones o controles más sencillos a priori para sorpresa de los aficionados.

Sus movimientos poco coordinados con el balón delataban su poca experiencia como futbolista. La carioca venía de ser velocista de pista, hecho que parece obvio viéndola volar sobre el campo. Titular casi siempre, lo más normal es que acabara sustituida, completamente exhausta.

Su entrenador del año pasado Ángel Villacampa confesó hace meses que tuvo que realizar entrenamientos específicos con ella para que aprendiera conceptos básicos de juego ante su falta de experiencia jugando.

El tremendo salto de calidad en términos de precisión, capacidad para definir, encarar y ser desequilibrante hacen de ella un proyecto de estrella. Ya no es promesa Ludmila. Desde que decidió dejar de camuflarse como lateral y se enfundó el ocho a la espalda (el de Sonia) parece haber recibido una transfusión del alma de la crack vallecana. Ludmila es proyecto de estrella y es una dulce realidad para el Atlético de Madrid Femenino.

 

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