La renovación de Godín, en punto muerto

Godín sufre una elongación en el aductor derecho
Tania Delgado / Esto es Atleti

RENOVACIÓN GODÍN. El sábado 1 de junio. Ésa es la fecha del partido soñado por el Atlético de Madrid y toda su masa social: la Final de la Champions en el Metropolitano. Pero, si no cambian las cosas, ésa también podría ser la fecha del último encuentro con la rojiblanca del hombre que estaría encargado de levantar tan ansiado trofeo: el capitán, Diego Godín.

Seis meses en esto del fútbol son un mundo, pero bastante menos tiempo, 40 días, es lo que resta para que Godín sea libre de negociar con toda libertad con cualquier club y marcharse gratis del Atlético de Madrid el próximo 1 de julio. Juventus y Manchester United ya llamaron a la puerta este mismo verano. Y Godín la cerró. Paradójicamente, su ferviente deseo de seguir, su amor a este equipo y a todo lo que lo rodea, su enorme cariño a la afición colchonera, su compromiso intachable y su lealtad al escudo del oso y el madroño, parecen jugar en contra de los intereses del uruguayo en esta negociación.

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Godín ha pasado estas dos últimas semanas en Madrid recuperándose de una lesión en el músculo semitendinoso del muslo izquierdo. Lesión que ya anticipó el propio defensor charrúa nada más acabar el encuentro ante el Athletic: “Sé lo que tengo, me conozco, conozco mi cuerpo, una rotura, que me llevará unos 20 días o un mes. No podía correr, pero me quedé en el campo para ayudar y ayudé con el gol. Sentado fuera no iba a hacer nada, valía la pena el esfuerzo», manifestó el uruguayo a pie de campo.

Comprometió su participación con Uruguay arriesgando ante el Athletic

Godín ya venía de perderse los encuentros ante el Leganés y el Dortmund precisamente por unas «molestias musculares». Pero no había centrales para recibir al Athletic. Savic, Giménez y Lucas estaban lesionados. Así que Godín decidió jugar junto al joven Montero. Y volvió a lesionarse. Y a sabiendas de lo que tenía, se quedó media hora más sobre el campo, jugándose su físico y su salud. Y marcó el épico gol del triunfo.

El uruguayo debería haber estado estas dos semanas con su selección, disputando dos atractivos amistosos frente a Brasil y Francia. Pero el capitán colchonero eligió quedarse, jugándose el tipo por los colores rojiblancos renunciando a ir con su país. Otros no lo habrían hecho.

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Sin embargo, pese a los más que palpables «esfuerzos» de Diego Godín por seguir defendiendo la rojiblanca, en el club parecen no tener prisa. «Godín quiere quedarse, acabará aceptando…», deben de pensar en los despachos del Metropolitano. Pero los meses pasan.

La realidad es que la firme convicción de Godín por continuar en el Atlético hizo que rechazara las ofertas llegadas desde Italia e Inglaterra, confiando en las promesas de renovación del club. Renovación que, como recordarán, en otros medios se llegó a dar por cerrada, incluso adelantando que la oferta del Manchester «incluía un importante aumento respecto a la cantidad que percibe el charrúa en el Atlético, de modo que desde los despachos del Manzanares se sintieron obligados a igualar esa cifra».

Las negociaciones siguen sin fructificar

Como ya contamos en Esto es Atleti en el mes de agosto, en el entorno del futbolista se sintieron dolidos por la publicación de noticias que no eran reales y porque la oferta de renovación no se concretase. Y pasados más de tres meses, la situación no ha mejorado, ya que nada de eso se ha materializado. Hubo contactos tras la Supercopa de Europa y después de la oferta del Manchester, pero los términos acordados verbalmente no han terminado por fructificar.

El uruguayo no hablará de nada de esto. No es su estilo, y en el club lo saben. Se limitará a responder con un lacónico y resignado «nada, no he renovado ni nada, y aquí estoy» como hizo cuando le preguntaron recientemente en un acto solidario. Él es más de hablar en el campo, rompiéndose la nariz o los dientes por su escudo, marcando goles decisivos y que valen tres puntos como en sus dos últimos partidos ante la Real y el Athletic.

El capitán aguardará paciente con la esperanza de recibir la oferta que merece. Y mientras, seguirá dejándose el alma en el campo. Como lleva haciendo nueve años. Como lo ha hecho los 365 partidos que suma con el Atlético (un año completo sobre el césped defendiendo la rojiblanca). Con el mismo orgullo y la misma pasión con la que ha celebrado cada uno de los 25 goles que ha cantado de colchonero. Y después, se besará el escudo. Su escudo. Mientras le dejen.

Fotografía: Tania Delgado

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