Qué fue de…30. Rodrigo Fabri

Rodrigo Fabri, en un duelo contra el Valladolid (2003-04)

QUÉ FUE DE… Rodrigo Fabri fichó por tres millones en la 2003-2004. Avalado por Gregorio Manzano, internacional con Brasil y llegando del Real Madrid, nunca pudo triunfar en un Atlético que no tenía una plantilla de nivel. Arrancó la temporada como protagonista y su fútbol le fue dejando en segundo plano hasta quedar totalmente olvidado.

Rodrigo Fabri fue de esos jugadores con el talento suficiente para brillar en Brasil pero sin el ritmo necesario para jugar al otro lado del charco. Llegó a un Atlético pobre, en la 2003-2004, que dirigía Gregorio Manzano en el segundo año de vuelta en Primera División y ni aun así fue capaz de destacar en una plantilla con ciertos tintes de mediocridad.

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Sus inicios en el fútbol fueron prometedores. Con 19 años debutó en la Portuguesa. Su buen nivel en la Liga de Brasil hizo que en 1997 Mario Zagallo le hiciera debutar en la Copa América con la absoluta y que fuera parte del plantel que ganó la Copa Confederaciones. Rodrigo no jugó ni un solo minuto de aquella competición, pero compartió convocatoria con jugadores de la talla de Rivaldo, Juninho, Rivaldo, Romario, Bebeto, Ronaldo, Dunga, Cafú, Denilson o Roberto Carlos. Poco a poco, presentó su candidatura para acudir al Mundial 1998. Entonces lo firmó el Real Madrid por cinco años, y el mediapunta pasó el primero de ellos cedido en Flamengo, junto a Ze Roberto y Romario, buscando los minutos para ir a la Copa del Mundo que en la capital española no iba a encontrar.

El fichaje con el Real Madrid fue controvertido, pues Rodrigo había firmado poco antes con el Deportivo de la Coruña. No obstante, el club de la capital tenía una opción de tanteo y, pagando algo más de la cuenta como compensación (8 millones de euros) e invitando a la Portuguesa aquel año al Trofeo Bernabéu se quedó con el jugador. El andar de Rodrigo por Flamengo no fue idóneo y un año después llegó al Bernabéu, donde pasó una temporada entera en el banquillo. Nunca llegó a debutar con el Real Madrid más allá de bolos veraniegos de pretemporada contra equipos aficionados de Suiza.

el madrid lo fichó por 8 millones tras ser internacional con brasil, al atlético llegó por 3 millones y se acabó yendo gratis

Obviamente no fue al Mundial, nunca más se puso la camiseta de Brasil y comenzó un carrusel de cesiones que arrancó en el Santos, donde ni siquiera pudo jugar por la tardía llegada del papeleo. Después volvió a España, al Valladolid, donde demostró que igual no era tan inútil para un equipo europeo de la parte baja de la tabla. Vamos, que lo hizo bastante bien en Pucela. Así, en su nueva cesión quiso ir un poco más alto, jugando Champions League con el Sporting de Portugal donde lo hizo regular pero dejando buenas sensaciones y haciendo pensar que con adaptación a la Liga podía ser aprovechable. El Madrid no aceptó las condiciones para su continuidad en Portugal, pese a que el Sporting lo quería.

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Volvió a Brasil por dos años y en el Gremio la rompió, siendo pichichi de la temporada en el primer curso y metiendo un porrón de goles en el segundo. Entonces apareció el Atlético, lo fichó por tres millones y a Rodrigo le cambió la cara. «Fue un error fichar por el Real Madrid», admitió a toro pasado. Dolido porque nunca había tenido oportunidades en el vecino, se quiso tomar su vendetta a base de goles. Por falta de autoconfianza no sería. «Tenemos que pelear los títulos. El Atlético tiene que ganar uno de los dos, ya sea la Liga o la Copa del Rey», afirmaba. «Yo espero marcar desde el primer partido de pretemporada y ser ya el pichichi del equipo desde el inicio».

Manzano lo conocía de su etapa del Valladolid, quizás donde demostró su mejor nivel y pensaba que en un entorno adecuado podía progresar un poco más. En Pucela, Fabri jugó lejos de su sitio, lo hizo en la banda izquierda y anotó ocho goles. Pero Manzano lo quería para acompañar a Torres en punta. El Atlético terminó séptimo en Liga, fue eliminado en cuartos de final de Copa del Rey y Rodrigo solo marcó dos tantos en todo el curso, ambos en un partido contra el Conquense (2ªB) en treintaidosavos de final de Copa. Rodrigo, que empezó como titular, fue poco a poco encontrando acomodo en el banquillo y acabó el curso en la grada, jugando solo 19 partidos entre las dos competiciones.

rodrigo jugó 19 partidos con el atleti, marcando dos goles. en los últimos 6 meses de temporada, solo disputó 5 minutos

Su fuelle se le acabó muy pronto y ni siquiera Manzano, su máximo valedor, fue capaz de hacerle sacar a relucir esa zurda de la que presumía. El golpeo a balón parado, una de sus mejores virtudes, acababa siempre con pelotazos a una grada que pronto se olvidó de su verborrea y supo que Rodrigo, quizás comido por el personaje, era uno más de aquellos futbolistas de dudosa calidad que en aquellos tiempos se vestían la rojiblanca.

Rodrigo firmó tres años, pero solo estuvo 12 meses. Salió por la puerta de atrás, pero nadie echó de menos a un jugador del que se habían olvidado siquiera que seguía en la plantilla, que desde enero hasta el final de temporada solo jugó cinco minutos en un empate ante el Villarreal.

Rescindió contrato y volvió a Brasil, donde comenzó a peregrinar cada temporada en un equipo distinto. Atlético Mineiro, Sao Paulo, Paulista, Figueirense y Santo André, donde colgó las botas en 2009, con solo 33 años. Con el tiempo, Rodrigo ha sido muy crítico con su decisión de marcharse al Real Madrid y se lamenta de no haberse podido quedar de manera definitiva en el Sporting de Portugal por las altas prestaciones que pedían. Agradece a Gregorio Manzano la confianza depositada en él, y se recrimina a sí mismo por no haber podido tener una carrera más exitosa en Europa.

Fotografía: JAVIER SORIANO/AFP/Getty Images.

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