El Atleti de los domingos

Galería Atleti (2-0) Juve
Tania Delgado / Esto Es Atleti

OPINIÓN. Volvió la Champions League y con ello el mejor Atleti. Ese que no negocia los esfuerzos y que conjuga el verbo competir como ninguno, sin importar la entidad del rival, la calidad de sus figuras o las estrellas en el pecho. En definitiva, el Atlético de Simeone.

Entró el utillero al vestuario y colocó la ropa en el casillero de cada jugador. «Hoy, voy a ponerles guapos, que se viene noche grande. Además, Diego [Costa] está de vuelta, qué mejor para recibirle que sacar las mejores galas». El Atlético jugaba su primera gran noche europea en el Metropolitano (a secas, como ordena la competición y como mejor suena) y, aunque no se lo aseguró, porque contra la Juventus nunca se sabe, está muy cerca de repetirse al menos una jornada más así de intensa en Europa esta temporada.

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Puede que esta no sea la mejor temporada del equipo de Simeone, porque aunque los resultados no lo dicen, sí lo hacen las sensaciones. Un equipo que hasta la fecha malvive y sobrevive, se acostumbra y muta sin dar sensación de seguridad alguna en las dos áreas.

Pero fue contra el equipo italiano contra el que todos esos fantasmas desaparecieron y volvió el mejor Atlético de Madrid. Ese fugaz recuerdo de una noche de Champions ante el Barcelona con Villa y Adrián en punta, o una conquista en Stamford Bridge donde Arda Turan sentó cátedra. Puro 2014, puro Simeone, pura máquina de competir. Si hay una sola seña de identidad desde que el argentino se sienta en el banquillo colchonero es que el Atlético, sea cual sea la competición, sea cual sea el rival, nunca se cree inferior a él y siempre compite. Sin importar jerarquías, estrellas o títulos.

Era noche de ir guapos y arreglados, como cuando vas por primera vez a cenar con los padres de ella. Por eso apareció Simeone, negro impoluto, corbata fina y pelo repeinado y atusado. No se había muerto nadie, aunque bien cerca se quedó de dar sepultura a una Juventus acostumbrada a dominarlo todo y que anoche no pudo con nada. Por eso apareció Germán. O el Mono. O Burgos, llamadlo como queráis (¡pero llamadlo!), con su chándal, pelo alborotado. Cada uno se viste de gala como quiere.

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Y los muchachos ¡Ay los muchachos! rayas rojiblancas de arriba a abajo. ¿Hay alguna forma de ir más elegante? Presión alta, juego rápido y combinaciones precisas a pocos toques. Puro Rock & Roll, puro Atlético de Madrid. Diego Costa, el mejor solista para una noche cañera, canalla del gol, contagió su ímpetu, Morata se adaptó a la perfección a su rol y desde Uruguay llegaron dos gurises (sí Diego, tú también aunque ya renueves año a año) que van a la perfección por arriba para hacerlo esta vez por abajo y poner más alto que nunca en las gargantas aquello de «¡Uruguayo, uruguayo!«. Y cómo apagó fuegos Oblak, y cómo orquestó Griezmann, y cómo empacó Koke, y cómo se hizo grande Saúl, ese blanco con carrocería y poderío africano. Y cómo silenció Juanfran a quienes se empeñan en enterrarle… ¡Del Bosque, Juanfran selección! ¿Por qué hemos vuelto a 2014, no?

Porque los chicos del Cholo sacaron su traje de los domingos sabedores que en miércoles se juegan las mejores batallas. Conjugaron los verbos correr y morir (por la camiseta) e hicieron un ejercicio detallista de derroche de coraje y corazón, que dice una canción. Puede que, por primera vez esta temporada (y quizás no sea tarde para nada aunque ya estemos a finales de febrero) demostraran que no quieren negociar el esfuerzo, que creen y trabajan no solo porque quieren, sino también porque quieren poder, y porque nunca dejan de creer. Y es que hay una final que se juega en el mismo escenario y cuya vía más rápido para llegar pasa por el partido a partido.

Y ya lo dijo el capitán en los micrófonos al acabar el partido. Esto nunca será el Vicente Calderón, pero no consiste en repetir aquello con lo que fuimos muy felices, sino de tratar de sentir algo muy distinto pero con mucho sentimiento en eso que llamamos nuevo hogar. Y una casa se empieza a amueblar y a llenar de cariño con jornadas como la de anoche. Nunca un miércoles fue tan domingo. Bienvenido, Atlético de Madrid. Te estábamos esperando.

FotografíaTania Delgado / Esto es Atleti.

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