El bautismo de las leyendas

El bautismo de las leyendas
Fotografía: Maurizio Lagana/Getty Images.

INTRAHISTORIA. Simeone, entonces técnico desconocido en Europa, se enfrentó en su segundo partido en los banquillos a un Allegri muy cuestionado que dirigía a un Milan que le acabó echando. Entonces poco reconocidos, hoy son dos de los técnicos más cotizados del mercado.

29 de enero de 2011, un Catania con el agua al cuello se mide a un Milan muy cuestionado por el panorama fútbol. La Serie A vive sus momentos más duros y en el banquillo de los sicilianos se sienta Diego Simeone. Es su segundo partido como entrenador en Europa, tras debutar hace siete días con derrota ante el Parma. Del lado de los rossoneri, Allegri no vive su mejor momento. El Milan va líder, sí, pero al técnico le achacan tener pocos recursos, que su liderazgo solo es motivo de la recomposición de una Juventus que acaba de recuperar la categoría y el equipo, que se ha clasificado con muchos problemas para las eliminatorias de Champions League, será eliminado solo un mes después en los octavos de final.

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Estaba entonces el nerviosismo instalado en el Catania. Simeone y Burgos acababan de aterrizar en Europa para dirigir a un grupo fraccionado, un vestuario totalmente roto y una institución con serios problemas estructurales. A su favor estaba la gran colonia de argentinos que había en la plantilla, 12 en concreto. En su contra, la inexperiencia en los banquillos a este lado del charco y la presión de llegar a un equipo que era un polvorín. El Catania cambió la cara en apenas unas semanas y acabó salvado con holgura en mitad de tabla. Impensable.

Sirvió aquel periplo para que Simeone se forjara como entrenador. Por primera vez en su vida dirigía a un equipo que no iba a ser dominador y fue ahí donde tuvo que tirar más que nunca de táctica y probaturas. Los sicilianos sirvieron de conejillo de indias y el Cholo alternó distintos sistemas. El 4-2-3-1 mutó en 4-4-2, a veces en forma de rombo y otras con doble pivote tan reconocible para el Atlético, y terminó la temporada atreviéndose con un 4-3-3 que ya había puesto en práctica en River Plate. Fue el bautismo de Simeone que, eso sí, clavó la rodilla cuando se midió a Allegri.

Y es que el Milan ganó ese partido por 2-0. Fue el segundo de Simeone en Italia, pero casi el primero, pues el de su debut lo dirigió prácticamente desde el avión. El Milan acabó ganando aquella Liga, pero su temporada dejó mucho que desear. El técnico estuvo dos años más como entrenador del club y en su cuarto año le acabaron echando mediada la temporada. Salvo aquella primera Liga descafeinada y la Supercoppa correspondiente, no volvió a ganar más como rossonero.

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Pero entonces, la Juventus, despechada por la marcha de Conte, creyó en un técnico que había estado toda su carrera cuestionado y que se rebeló como un auténtico estratega, un gestor magnífico de vestuarios y un colosal allenatore. Es hoy el italiano uno de los más cotizados del mercado. Con la Juventus ha ganado cuatro ligas de cuatro posibles, va camino de la quinta y suma también cinco títulos coperos, además de haber alcanzado la final de la Champions en dos ocasiones.

Fue la única vez que Allegri venció a Simeone en las tres veces que se han enfrentado. Las otras dos se reparten en una victoria colchonera y un empate. Ambas, en la 2014-2015, cuando se midieron en la fase de grupos del torneo continental y un solitario gol de Arda Turan dio el liderato de grupo a los rojiblancos. Pero mucho antes, hace hoy ocho años, cuando los dos eran técnicos por explotar, se vieron las caras. Y quién sabe si aquel partido y aquella situación acabó dirigiendo la carrera de ambos. De momento, ahora toca desempate.

Fotografía: Maurizio Lagana/Getty Images.

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