Solari, el indio que no quiso acampar en la ribera del Manzanares

Solari, el Indio que no quiso acampar
Fotografía: David Rawcliffe/EMPICS via Getty Images.

HISTORIA. 20 años después de su debut como rojiblanco, Solari se presenta como entrenador ante el que un día fue su equipo, al que decidió abandonar cuando le llegó la llamada del eterno rival. Será su primera vez en el Metropolitano, ante Simeone, Burgos y Vivas, e incluso Ortega, quienes le han servido de mentor en algún momento de su carrera.

Sobrino del ex jugador y entrenador argentino Jorge “Indio” Solari, Santiago Hernán Solari rápido heredó su apodo. Y es que es Argentina tierra de sobrenombres por defecto y, quien tiene un parentesco con uno, suele adueñarse de él con algunos matices. Por eso, como Santiago aún tenía mucho que comer y demostrar cuando arrancó su carrera futbolística, se tuvo que conformar con ser el “Indiecito“, un diminutivo que no está académicamente aceptado pero que en su día al futbolista encantó.

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Tras labrarse una buena juventud en un instituto de Estados Unidos, Santiago Solari volvió a Argentina cuando cumplió los 18 y acabó su formación académica. Ficho por Newell’s, donde solo estuvo un año, antes de recalar en la Academia Renato Cesarini, que habían fundado su tío Jorge y su padre Eduardo, también ex futbolista. Un año más tarde, dio el salto a River Plate y, tras tres años, con solo 23, cruzó el charco para firmar por el Atlético de Madrid.

Era febrero de 1999, justo ahora hace 20 años cuando un muchacho argentino, de pelo lacio se presentaba ante su nueva afición, en un partido de Copa ante la Real Sociedad. Las sensaciones fueron magníficas en una temporada que iba rematadamente mal y el argentino, poco a poco, se fue haciendo un hueco en los esquemas del equipo y en la grada.

Y es que gustaba mucho y era muy armónico el hecho de que un tipo que aspiraba a ser apodado el Indio rindiera un fútbol de garra y técnica en el equipo que todo el mundo conocía como los Indios. Pero el segundo año la historia de amor se tornó en tragedia y cuernos. Porque Solari, si bien fue de los jugadores más destacados de la plantilla, se acabó marchando cuando el Atlético consumó su descenso a Segunda.

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Lorenzo Sanz, aprovechando la dificultad institucional que pasaba el Atlético, rompió el pacto de no agresión que ya estaba sentado entre los clubes y, previo pago del importe de la cláusula, adquirió a un Solari que cruzó de acera para jugar con su primo Fernando Redondo. Cosas de la vida, Redondo fue fichado por el  Milan y nunca coincidirían. A Solari no le importó que su buen hacer como rojiblanco le hubiera catapultado hasta incluso debutar aquel mismo 1999 con la absoluta de Argentina, donde en la medular lideraba a la albiceleste, por cierto, Diego Pablo Simeone. Un partido en el que Solari disputó 3 minutos y donde también fueron titulares Germán Burgos y Nelson Vivas, hoy en la nómina de técnicos del club.

Nada más llegar al conjunto blanco, quizás sabedor de que nunca podría ser El Indio, se cortó el pelo lacio y largo que le identificaba desde su juventud. En el Real Madrid no fue nunca un jugador tan diferencial como lo había sido en el Atlético. De hecho, su campaña completa como rojiblanco es la mejor de toda su carrera en cuanto a nivel estadístico de goles.

Gran muestra de que su papel fue muy secundario queda patente con la Selección Argentina, con la que Solari apenas fue en ocasiones contadas al no tener mucha continuidad en el Real Madrid. Sí jugaba muchos partidos, pero pocos partidos completos y más bien salía en las segundas partes o en duelos de menor importancia.

Solari llegó al Atlético en el invierno de 1999. El Atlético pagó 3 millones de euros por él. Jugó 61 partidos con la camiseta del Atlético y marcó siete goles. Año y medio después, el Real Madrid lo fichó por una cantidad algo menor a los 4 millones de euros. En el Real Madrid hizo carrera, estuvo cinco años en los que ganó dos Ligas y una Champions, aunque nunca fue actor principal de ellas, siendo siempre un jugador de refresco de banquillo.

Después se marchó al Inter, equipo que también conoce muy bien Diego Simeone, antes de volver a su país para casi el retiro. Jugó primero en San Lorenzo (Después lo haría en México antes de colgar las botas en Peñarol), curiosamente bajo el mandato de Diego Simeone, que entonces contaba ya como ayudante con Nelson Vivas y con Ortega como preparador. A todos ellos se volverá a encontrar el sábado Santiago Solari, que hasta la marcha de Theo Hernández al Madrid, tenía el cuestionable honor de haber sido el último futbolista en pasar directamente desde el Atlético de Madrid al Real Madrid.

Fotografía: David Rawcliffe/EMPICS via Getty Images.

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