Y esto, Morata, esto es el Atleti

Y esto, Morata, esto es el Atleti
J23. La Liga Santander. Atleti (1-3) Real Madrid. Foto Tania Delgado / estoesatleti.es

MORATA. El delantero rojiblanco vio en primera persona la redención de la grada que no le va a cuestionar su pasado siempre que tenga muy claro su presente. En dos partidos ha marcado un gol, legal, y ha sido objeto de dos penaltis, ninguno señalado por el VAR. De vacío cuando debería haber sido diferencial.

El trabajo no siempre paga, por mucho que uno de los mantras de Simeone diga todo lo contrario. O al menos, no a corto plazo. Morata ya lo sabe. Que aquí hay que hacer más del doble para tener la mitad del reconocimiento, que la vida no se vive igual de un solo color que de un color adornado con el rojo. Porque en dos partidos, el nuevo delantero del Atlético de Madrid ha provocado dos penaltis (ninguno señalado en la época del VAR) y ha marcado un gol legal que no ha subido al marcador (anulado también en la era de la tecnología).

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Y es que el Atlético, cuya gran lacra esta temporada era la ausencia de gol y el monopolio que tenía Griezmann de este, ha encontrado, de momento, eso que fue a buscar en el mercado por mucho que el marcador apenas no se haya movido: el gol. Morata ya sabe que aquí no todos los penaltis lo son (a Godín le costó una dentadura nueva saberlo) y que los goles, celebrados y no celebrados, pueden no verse reflejados en el luminoso aunque no haya infracción de por medio.

El delantero lleva dos partidos, ambos como titular. El primero, ante el Betis, lo jugó completo. Fue luchador dentro de unos márgenes (no es Diego Costa) y dio bastante para haber llegado a la plantillas apenas un día antes. Su buen partido de desgaste lo culminó con esa internada al área en la que Feddal se lo llevó por delante y no pasó nada aunque hubiera pasado de todo. Todo OK José Luis.

Esta tarde, ante el equipo que le dio la alternativa y del que hoy se ha convertido en enemigo número uno, tuvo su puesto a apunto ante su nueva afición, cuya reacción se esperaba como agua de mayo. «Nunca voy a animar a alguien que haya metido un gol con el Real Madrid, pero no vamos a pitar a alguien que lleve nuestra camiseta. El pasado, pasado está», fue el mensaje fuerte que se mandó desde el megáfono del Fondo Sur. Toda una declaración de intenciones. Igual nunca será el favorito de la grada, pero no por eso va a ser menos que nadie.

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Ese testigo lo recogió un Morata que se zafó con Ramos y Varane, que entró al límite cuando el Real Madrid intentaba salir jugando, que dejó recaditos a Varane y Carvajal y que se llevó una tarjeta amarilla como premio a su ímpetu. Aunque el galardón a mejor gol de la noche (tras un magnífico control y una vaselina precisa y preciosa), ese que celebró hasta que el banderín fue levantado y hasta que el protagonista pasó a ser el VAR y no él, que vio cómo su primer festejo de rojiblanco tenía que esperar pese a que las líneas tiradas en la pantallita decían «sigan sigan». Todo OK, José Luis.

Ni qué decir tiene la mano señalada. Esa que viene de un Morata cayendo dentro del área por una entrada de Casemiro. Dos penaltis en dos jornadas. Ninguno señalado. Porque el premio a dos partidos bien jugados, a no llamar la atención demasiado pero fabricar tres goles, es nulo. Morata, bienvenido, esto es el Atleti.

Fotografía: Tania Delgado / estoesatleti.es

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