Entre dos aguas

CHAMPIONS LEAGUE. Cayó el Atlético de Madrid. Cayó de una forma que habíamos olvidado por completo. Sin tirar a puerta, frágil en defensa y con una falta de orgullo y personalidad impropias de la trayectoria reciente de este club. La noche de ayer fue, seguramente, la más decepcionante de la etapa de Diego Pablo Simeone al frente del equipo. Noche, que muchas personas estaban esperando agazapadas para terminar de quitarse las caretas y atizar al equipo y su entrenador.

Si hacemos un pequeño repaso de lo que ha sido esta temporada, el desastre no deja de ser sorprendente, si bien, no han sido pocos los síntomas negativos por parte del equipo. El baño de la Juventus ayer se hubiera evitado fácilmente con un gol en Brujas, donde el equipo careció de todo aquello que convierte a un equipo bueno en un gran equipo. Esta es una competición que no permite un fallo ni un mal partido, y este año ha habido varios en el viejo continente que no transmitían buen augurio a los del Cholo.

Podemos hablar de la planificación deportiva, que prioriza un extremo como Gelson, en lugar de uno o dos centrocampistas, que por lo que hemos visto, hacen especial falta en partidos como el de ayer. Esta planificación, que podríamos calificar de ineficiente, se une a una preparación física especialmente deficiente. 40 lesiones en lo que va de temporada para un equipo que aspira a competir tres campeonatos son una lacra demasiado grande para cualquier entrenador y su desarrollo del juego.

A estos factores se une algo que no se puede comprar, el liderazgo. Las paulatinas marchas de Raúl García, Tiago, Gabi y Torres (que comentaba mi compañero Mario) han dejado un vestuario huérfano de líderes y de personalidad para afrontar partidos de pierna dura. Un vestuario muy joven, con unos jugadores que cometen errores difícilmente asumibles (véase el penalti de Correa) y otros que quizá idealizamos el pasado 15 de agosto (Lemar).

Ahora que el equipo no tiene “más” que asegurar la plaza de Champions por séptimo año consecutivo, se abre un periodo de reflexión importante. Simeone debe aclararse respecto al equipo que quiere y trabajar en consecuencia. Jugadores técnicos y con menor capacidad de trabajo, o lo que nos ha hecho grandes. En ningún caso puede permitirse ambas cosas, porque entonces llegan naufragios como el del Juventus Stadium. No se le pueden pedir peras al olmo. Por ello, esta temporada debe ser la que traiga una evolución del Cholismo o una regresión a las raíces más puras del estilo.

Nos vendieron la plantilla en septiembre como la mejor de nuestra historia. Poca memoria. Sin embargo, parece haber calado el cuento entre cierto sector de la afición que ahora se dedica a criticar sin piedad a unos jugadores y un entrenador que han dado lo mejor de sí mismos para rescatar a un club muerto y devolverlo a la élite europea. Dice mucho de Simeone que caer en octavos de Champions sea considerado un fracaso, aunque todo sea dicho, las formas han sido ciertamente vergonzantes.

El que quiera buscar culpables tiene muchos sitios a los que mirar antes que al banquillo. Mientras tanto, no tengan duda de que el Atlético volverá, y que lo hará de la mano de la persona más importante de su historia. Autocrítica, trabajo e insistencia. Esto sigue.

Fotografía: Tania Delgado / Esto Es Atleti

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