La muralla se resquebraja

Christof Koepsel/Bongarts/Getty Images

OPINIÓN. Uno de los pilares que ha sustentado al Atlético de Madrid estos últimos años ha sido su gran estructura defensiva. Este aspecto, que tanto rédito ha permitido obtener al conjunto de Simeone, parece haber perdido parte de su efectividad esta temporada. Las numerosas lesiones en la parcela defensiva, la edad de muchos de los efectivos o los fallos de concentración aparecen como principales motivos de este bajón defensivo.

Jan Oblak lleva encajados a estas alturas los mismos goles que en toda la pasada campaña (28). Pese a ello, el promedio del esloveno es bastante bueno. Esta temporada es de 0,77 en todas las competiciones, que aunque más alto de lo normal, todavía permite a Oblak ser zamora provisional de la liga (0,63) y uno de los porteros menos goleados de Europa.

En la Liga y Copa, varios han sido los empates cuando el equipo iba con ventaja. Las salidas a Leganés, Villarreal, Valencia y Girona, junto con la visita del Barcelona; fueron partidos que el Atlético concedió yendo por delante en el marcador. Años atrás, un gol bastaba a los colchoneros para cerrar los partidos sin pasar grandes apuros. En este caso, no podemos pasar por alto el factor “Metropolitano”. En los partidos como local el Atlético no ha dejado de mostrarse seguro, a diferencia de las salidas, que han sido el principal problema para los de Simeone.

No solo en competiciones nacionales, en las que se han ganado fuera únicamente 5 partidos. En Champions el equipo ha recibido dos goleadas bastante significativas, un 4-0 en Dortmund (nunca visto con Simeone) y el 3-0 de Turín. Un total de 9 goles en 8 partidos, losa difícilmente asumible para una plantilla aspirante a ser campeona de Europa.

De esta forma, la recuperación del armazón defensivo se proyecta como uno de los objetivos principales para el cuerpo técnico y sus jugadores, tanto a corto como a medio/largo plazo. Un buen ataque pasa por una gran defensa, que, esta temporada, no ha rendido como de costumbre. Verdaderamente llamativas son las edades de 3 de sus jugadores más importantes: Juanfran, Filipe y Godín superan los 32 años y no tienen un sustituto claro.

Ahí se presenta uno de los grandes retos de la dirección deportiva para la siguiente temporada. La difícil tarea de encontrar jugadores que suplan con garantías el vacío que previsiblemente dejarán Lucas, Godín y Filipe, y que al mismo tiempo sirvan para recuperar la estructura que encumbró a Simeone y su Atleti. Más les vale acertar.

Fotografía: Christof Koepsel/Bongarts/Getty Images

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