La RFEF pretende implantar un nuevo modelo de competición en el fútbol femenino

NOTICIAS. La RFEF quiere acabar con el modelo de competición que rige en el fútbol femenino actualmente. Busca implantar para la próxima temporada un nuevo formato con el propósito de relanzar un deporte, que en el ámbito femenino goza de una gran progresión. La aprobación del modelo y sus participantes, tomarán forma en la Asamblea Extraordinaria que se celebrará el próximo mes de abril.

Época de cambios en el fútbol femenino español

La actual Junta Directiva de la RFEF, con Luis Rubiales al mando, continua con su afán evolutivo, innovador y progresista, chocando con la inoperancia presente en el anterior mandato. El pasado lunes, el Comité de Fútbol Femenino y la Comisión de Presidentes de Federaciones Autonómicas aprobaron un nuevo modelo de competición para el fútbol femenino español. Esta misma mañana, era el turno de la Junta Directiva. Este nuevo formato se basa en dos Divisiones: la División de Élite y la División de Promesas. La División Élite estará formada por un mínimo de 8 equipos y un máximo de 16. Por otro lado, en la División Promesas podrá haber entre 8 y 20 equipos, con la posibilidad de ampliar este número hasta 32, si existe interés por parte de los clubes. En esta última División, los equipos quedarían divididos en grupos territoriales que disputarían una fase territorial y una segunda fase de ascensos y descensos. La adscripción a ambas Divisiones será de carácter voluntario.

Andreu Camps, secretario general de la RFEF, destacó que el nuevo formato propuesto por la RFEF ha sido el resultado del estudio profundo de los modelos que imperan en Australia, Inglaterra y Alemania, y que tan buenos frutos están dando.

¿Cuáles son los argumentos que expone la RFEF?

Cuatro son los objetivos que se marca la RFEF y que obligan a cambiar el actual modelo de competición: dar el máximo apoyo y relevancia al fútbol femenino para conseguir que nuestras selecciones sigan obteniendo los grandes resultados que están cosechando y dotarlas de un plan estratégico que ayude a mantener y mejorar su proyección, primero; profesionalizar el fútbol femenino con mecanismos de ayudas, segundo; que en un plazo máximo de seis años, el fútbol femenino español tenga el máximo de licencias entre las niñas menores de 14 años, convirtiéndose así en el deporte mayoritario, tercero; trazar unas líneas de ayuda a los clubes para adherirse al nuevo formato, cuarto.

El nuevo modelo será la máxima competición oficial en nuestro país, siendo así la que dé acceso a las competiciones europeas. Si bien Camps afirmaba que la adscripción a este formato era totalmente voluntaria, convertir este innovador formato en la cúspide del fútbol femenino español, obligará a los clubes, sin remedio alguno, a ser partícipes de esta nueva competición. Rechazar este modelo (y un billete para jugar en Europa), parece impensable.

Camps afirma que la Liga Iberdrola podrá seguir existiendo: “No estamos quitando una para poner otra, creamos un modelo de competición, nuevo, donde la Federación toma el liderazgo y voluntariamente, los clubes se podrán inscribir. Iberdrola podría, y nos gustaría, que fuera el espónsor oficial de la competición que vamos a liderar”. 

Sí a un cambio (a mejor) en el fútbol femenino español, no a una guerra de intereses

Mientras esta medida sirva para potenciar el fútbol femenino en nuestro país, desde el fútbol base hasta la élite, la aceptación de la amplia mayoría de los clubes que forman parte de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino podría estar asegurada. Ahora bien, si este aire regeneracionista sólo trae una guerra de intereses entre los dos bastiones del fútbol en España (Rubiales y Tebas), esta idea tendrá tintes de fracaso.

Fotografía: Selección Española Femenina de Fútbol

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