Qué fue de…33. Sebastián Gallegos

CLAUDIO REYES/AFP/Getty Images

QUÉ FUE DE… Sebastián Gallegos. El uruguayo, Bota de Bronce del Mundial Sub17 de 2009, fichó por el Atleti ese mismo verano. Pasó dos años en la cantera, nunca debutó con el primer equipo y hoy juega en la Cuarta División del fútbol de Australia.

El verano de 2009 fue muy productivo para el Atlético de Madrid y su cantera. Dos de sus mejores promesas, Koke y Borja Bastón, se marcharon al Mundial Sub17 donde España, en la que además de los rojiblancos contaba con Sarabia, Isco, Sergi Roberto, Muniain y Morata, entre otros, partía como clara favorita.

El primer gran escollo que se le presentó a la rojita de Ginés Meléndez en las eliminatorias fue Uruguay. Una selección charrúa con jugadores totalmente desconocidos entonces en la que ninguno acabó teniendo recorrido profesional. Pero en esa selección, el mando del balón lo tenía un mediocentro pequeñajo que caracoleaba en línea de tres cuartos como si jugara en el patio de su casa. El chico, de nombre Sebastián Gallegos, acabó el torneo aquel día, pues España pudo superar a los sudamericanos en los penaltis, pero Gallegos finalizó con la Bota de Bronce con sus cinco goles en cuatro partidos. El Atleti, que estaba haciendo un buen seguimiento de la cita (Borja Bastón acabó con la Bota de Oro empatado con el nigeriano Emmanuel, el propio Gallegos y Seferovic), rápido pidió informes a sus hombres de confianza en Uruguay.

Y así, sin haber debutado con Danubio, su equipo de formación, Gallegós aterrizó en el Atleti ese mismo verano. Apenas tenía 17 años y la norma de traspaso de jugadores menores de edad FIFA no estaba en funcionamiento. Se puede decir que aquel torneo fue el mejor momento para un jugador que tenía pinta de comerse el mundo. Junto a él llegó Leandro Cabrera, también uruguayo, aunque dos años mayor y con presencia ya incluso en la Copa Libertadores.

Pero Gallegos nunca llegó a nada en el fútbol de primer nivel. Vivía al lado de Godín, al que califica de amigo. “Hoy todavía mantengo el contacto con Godín y con Forlán”. En la cantera rojiblanca, pronto se vio que no tenía ritmo de juego para habituarse al fútbol europeo. Koke, a quien se había impuesto en el Mundial, estaba a años luz de él en el día a día. Como también Joshua, Sergio Marcos y Rubén Pérez. En dos años, apenas jugó 10 partidos y prácticamente no mostró mejoría.

La mala fortuna en momentos puntuales, además, se cebó con él. Porque esa segunda temporada, a las órdenes de Antonio Rivas sí empezó el año como titular. Pero tras unos pocos partidos se marchó al Sudamericano Sub20. Allí fue un jugador más en la convocatoria uruguaya, muy lejos del líder de la generación anterior, y si bien al principio del torneo jugó minutos como revulsivo, acabó siendo carne de banquillo en una selección que acabó perdiendo el título en el último partido, donde la Brasil de Neymar y Lucas Moura deslumbró. Cuando Gallegos volvió al Atleti, nunca recuperó su sitio.

Al término de su segundo año, con la necesidad de tener minutos y con la competencia de Fer, Cidoncha, Saúl, Sergio Marcos y Noguera, se fue cedido al Badalona de la misma categoría. Pero ni por esas. Tras un año donde apenas jugó, quedó en libertad y regresó a casa. Peñarol, que acababa de ser subcampeón de la Libertadores, trató de recuperarle para la causa. Solo tenía 20 años, pero su futuro como futbolista en la élite ya había vivido sus mejores días. Allí ganó la Liga, pero apenas tuvo un papel secundario.

Su permanencia en cada equipo empezó a ser efímera, sus minutos en el campo empezaron a menguar más incluso y sumaba temporadas enteras en las que apenas disfrutaba de 200 o 300 minutos de juego. Se marchó al Como, de la Tercera Italiana y de ahí probó las mieles del fútbol rumano, donde en un año entero apenas participó en dos encuentros.

Así, decidió que tenía que volver a América, a países con un fútbol de menor nivel donde otros jugadores venidos a menos habían resurgido. Él lo hizo en el Real Garcilaso peruano, donde se convirtió en parte fundamental del equipo que quedó subcampeón del Clausura.

Solo fueron fuegos artificiales. El año pasado jugó en Cobresal, de Chile, y en Atenas de San Carlos, de Uruguay. Actualmente, tras un paso por Hawkesbury City FC, de la cuarta división del fútbol australiano, milita en el Sidney United 58, de tercera del mismo país.

FotografíaCLAUDIO REYES/AFP/Getty Images.

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