Qué fue de… 35. Penev

Hakon Mosvold Larsen/AFP/Getty Images

QUÉ FUE DE… PENEV. Lubo Penev fichó por el Atlético en verano de 1995 y en una sola temporada hizo historia. Fue el delantero titular del Atleti del Doblete, marcó 22 goles en 44 partidos y se ganó el corazón de los rojiblancos con su actitud de jugador diferente.

Con solo 18 años, Lyuboslav ‘Lubo’ Penev hizo su debut profesional en el equipo de su vida, el CSKA de Sofía. Decían de él que solo jugaba porque era un enchufado de Dimitar Penev, que además de ser una leyenda del fútbol búlgaro, es considerado el mejor jugador de la historia del CSKA, ha sido varias veces entrenador y hoy es Presidente de Honor de la entidad, y que además era su tío. Dimitar acababa de dejar sus funciones de segundo entrenador para emprender su carrera en solitario cuando a Lubo le dieron la alternativa.

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Pronto se vio que de enchufe había poco y que ese delantero espigado de zurda potente y elegante era uno de los líderes de una generación que hacía soñar al fútbol búlgaro cuyo máximo exponente luego fue Stoichkov, con quien hizo muy buenas migas y con quien se disputó durante años el Mejor Futbolista Búlgaro del año. En cinco años en el equipo de la capital, Penev levantó dos Ligas, cinco Copas y una Supercopa. Después haría las maletas y aterrizaría en Valencia, donde se convirtió en ídolo de la grada, pero donde también pasó sus días más difíciles.

Con el Valencia logró un subcampeonato de Liga en el primer año de los seis que estuvo. Su balance en Mestalla, aunque positivo, fue de mucho más a mucho menos y acabó saliendo por la puerta de atrás. Todo se empezó a torcer para él a principios del 94, cuando le diagnosticaron un cáncer testicular que le tuvo apartado más de un año. Lubo, carácter incontrolable, hizo gala también de su fuerza y tozudez para superar y vencer la enfermedad, aunque se perdió posiblemente el momento más importante de su vida: El Mundial de 1994.

superó un cáncer, pero salió del
Valencia por la puerta de atrás

Allí, Bulgaria hizo el mejor papel de su historia, quedando cuarta clasificada en un torneo en el que dieron la campanada de manera brutal y en el que, de haber tenido a su delantero referencia quién sabe si no hubieran llegado a la final y mucho más. Pero cuando Penev volvió a los terrenos, las cosas en la Ciudad del Turia habían cambiado. Dice que con cuatro sesiones de quimioterapia aún por darse, directivos del Valencia se presentaron en el Valencia para presionarle para que rescindiera su contrato.

Penev salió del Valencia el verano de 1995 por la puerta de atrás, siendo un auténtico ídolo para la hinchada y firmando por dos años por el Atlético de Madrid, aunque solo cumpliría uno. Es uno de los héroes del Doblete. El último en nombrar de una alineación que todo rojiblanco de bien se sabe de carrerilla y que tiene su origen en Molina. Y eso que cuando aterrizó todo eran dudas sobre él y sobre lo que rodeaba al club. Años rozando el descenso, dos fichajes de un recién descendido, Penev con aquella reciente enfermedad se iba a pisar con un Kiko con el que compartía características… Pero todo salió sobre ruedas.

Penev jugó 37 partidos en Liga ese año, todos de titular menos uno, y marcó 16 goles, siendo el máximo goleador del equipo en el campeonato doméstico. Solo se perdió un encuentro y fue por acumulación de tarjetas. Jugó siete más en Copa del Rey, en los que hizo seis goles. En total, 22 tantos en 44 partidos.

héroe del doblete, marcó 22 goles en 44 encuentros en la 1995-1996

Especial fue el momento en el que volvió a Mestalla en semifinales de Copa, en un partido que acabó 3-5 para los rojiblancos en lo que fue una remontada espectacular. Y es que, al término del partido, acabó a golpes con el presidente del Valencia en pleno palco. Ambos se miraron, se desafiaron, el dirigente provocó al búlgaro, de mecha corta, y los golpes llovieron por sí solos.

La temporada acabó de la mejor manera posible, con Penev como uno de los hombres clave de Antic en un equipo que pasó a la historia como el ganador de un Doblete de Liga y Copa. Para el recuerdo siempre quedarán sus potentes remates de cabeza. El año siguiente, el del asalto a la Liga de Campeones, Penev ya no pudo estar. “Solo puedo decir que mi salida no fue mi decisión. Yo quería seguir”, afirmó cuando le preguntaron por qué solo estuvo un año de los dos que firmó.

Se fue del Atleti y acabó sus días en España entre el Compostela y el Celta antes de volver a su CSKA. No lo hizo como jugador, sino como presidente, para salvar al club de una difícil situación que atravesaba. Lo hizo, vaya si lo hizo, y se permitió el lujo de desempolvar las botas con 35 años, jugar una temporada más con los búlgaros antes de firmar por el último club de su carrera, el Lokomotiv Plovdiv. Allí dejó los campos como futbolista, con una carta de 230 goles en casi 500 partidos. Ya quisieran muchos.

Cuando se retiró de manera definitiva, se sacó el título de entrenador. Debutó en los banquillos, obviamente, en el CSKA Sofía, quedando subcampeón en su primer año. Se marchó al Litex Lovech, donde nada más llegar conquistó el título de Liga y donde puso rumbo a entrenar a la selección de Bulgaria durante tres años. Decidió dejarlo poco después, se marchó a vivir a Valencia (estuvo a punto de ser el sustituto de Djukic) y solo volvió en dos periodos a los banquillos para ayudar tanto a CSKA como al Litex.

El año pasado, el Valencia le fichó para que dirigiera a su equipo filial, el Mestalla, pero a finales de 2017 decidió marcharse para iniciar una nueva vida, pues quería acabar convirtiéndose en Presidente de la Federación de Fútbol de Bulgaria. Penev, futbolista, presidente, entrenador y directivo. Y en todas, de momento, brillante.

FotografíaHakon Mosvold Larsen/AFP/Getty Images.

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