Club Actualidad ¿Cómo de caro es Diego Godín?

¿Cómo de caro es Diego Godín?

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OPINIÓN. Godín llegó al Atlético de Madrid procedente del Villarreal por unos diez millones de euros. Hoy, nueve temporadas después, se marcha al Inter de Milán por cero euros. Casi recuerda a aquella historia de los 840 pesos uruguayos (al cambio unos 30 euros) que pagó en 2003 por ficharle el Club Atlético Cerro (con quien debutó en Primera en Uruguay), ya que Defensor Sporting no le quería. (Gracias por la anécdota, Rafa Cotelo. ¡Impagable!)

Dicen en Italia que Godín cobrará en el Inter casi siete millones de euros por temporada, mientras que aquí ganaba 4,5 millones. El club italiano apostó por él desde el momento en el que vio que podía quedar libre y le ofertó un contrato por tres temporadas. El Atlético sólo le ofrecía un año más un año. Uno más uno, no dos. No es lo mismo.

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Del dinero ni hablamos, porque en verano le prometieron una cantidad cercana a lo que le ofrecía el Manchester (más de ocho millones de euros); que luego se convirtieron en largas y en excusas con nombre de Fair Play financiero, tope salarial, y donde dije digo, digo Diego (nunca mejor dicho).

Lo que queda es que no ha habido renovación y Diego Godín se va. Y desde que lo supe, quise estar en su rueda de prensa de despedida. Sólo había estado antes en una rueda de prensa de despedida, doce años antes. La de Fernando Torres. La primera. Y como entonces, mis sensaciones eran una mezcla de pena, de rabia, de impotencia…

Tiene que parar de hablar, presa de las lágrimas, golpeándose la cabeza con el micro como si quisiera castigarse por lo que acaba de decir…

Todo ello se acrecienta cuando uno comprueba que el acto no va a ser más que la escenificación de una película con final feliz. Mientras que la realidad es que el dolor y la angustia que han invadido a Diego en los últimos meses no hay más que comprobarlos cuando pronuncia las palabras «son mis últimos días, mis últimos dos partidos en el Atlético de Madrid»… y tiene que parar de hablar, presa de las lágrimas, golpeándose la cabeza con el micro como si quisiera castigarse por lo que acaba de decir… como si quisiera romper esa realidad que acaba de verbalizar.

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Esa misma cabeza que tantas veces se rompió por defender el escudo del oso y el madroño (la cabeza, los dientes, la nariz, el ojo…), esa misma cabeza con la que marcó tantos y tantos goles, la mayoría (23 de sus 27 goles de rojiblanco), desde el del Camp Nou hasta el del Girona, hace apenas un mes.

Godín no tuvo una sola mala palabra en su rueda de prensa de despedida. No esperaba otra cosa de él. No la ha tenido en toda la temporada. «Hoy estoy aquí para agradecer… Para recordar los maravillosos años que he pasado… para dar las gracias por la que ha sido la etapa más bonita de mi vida»… Y de ahí no le sacaron. Ni cuando le preguntaron qué había cambiado si hace un año habían llegado a un acuerdo para que rechazase la oferta del Manchester; ni si era cierto que al final el club le había ofrecido dos temporadas; ni si pensaba que el cariño que él había dado al Atlético no había sido recíproco en los últimos meses… Nada.

Cuando le preguntaron por el cariño recibido por el club, habló de la afición

Hasta en esa respuesta estuvo extraordinariamente elegante: «El Atlético de Madrid es demasiado grande, tiene miles y miles de aficionados, muchísima gente que día a día te hacen sentir su cariño en el estadio, en los entrenamientos, en la calle… No hay nada más lindo que entrar a un estadio y que la gente coreé tu nombre y que te agradezca. Y eso es lo que yo he sentido en este club, y en estos últimos meses más todavía. Que una afición te respete, te quiera y te muestre su cariño, eso hay que ganarlo, y de eso es de lo que realmente me siento orgulloso».

Y es que en todos estos meses, si Godín no ha dicho ni una sola palabra sobre por qué no le han renovado ha sido precisamente por su afición, porque jamás ha querido enturbiar su relación con el Atleti, porque su único deseo ha sido «salir bien» y que hasta el último día su afición tuviera de él «un recuerdo feliz».

«Cuando Godín habla en el vestuario, el resto callan», Antoine Griezmann

Del Atleti no sólo se va un enorme defensa, un referente en el vestuario, un líder dentro del campo (fue capitán de Cerro con 19 años y después capitán de Nacional estando solo una temporada…).

Se va «el espejo en el que me miro», según Giménez.

Un hombre que «con poco que te diga, te llega muy adentro», Juanfran.

Ése «que ya era capitán antes de llevar al brazalete», Gabi.

Alguien que «cuando él habla en el vestuario, el resto callan», Griezmann.

Del Atleti se va una grandísima persona, un tipo que se ha imbuido de los valores del Atlético de Madrid hasta el último poro de su piel porque «son mis valores: la lucha, el sacrificio, la humildad, el respeto, el ganar las cosas a pulmón…». Los valores que le enseñaron sus padres, Julio e Iris, esos que le dieron todo (lo que tenían y lo que no) para que pudiera mudarse a Montevideo a jugar al fútbol, y por los que se emociona cada vez que habla de ellos.

Despedida Diego Godin . Foto Álvaro Moreno / estoesatleti.es

Godín es el coraje, la casta, el compromiso, el sentimiento de pertenencia, el último grito antes de saltar al campo y el empujón de ánimo en el momento más delicado, el corazón, el compañerismo…

Un sentido del compañerismo que también hizo patente en su despedida: «Doy las gracias a todos mis compañeros por estar aquí hoy… y con compañeros me refiero a todos, utileros, fisios, cuerpo médico…». Toda esa gran familia que rodea a un club de fútbol y de la que todos, absolutamente todos, quisieron estar presentes en el acto de despedida del charrúa.

Luiz Pereira: «Godín es humilde, respeta a todos, es muy amable y cercano con los que estamos abajo»

Luiz Pereira, otro central legendario, lo resumía perfectamente: «Es humilde, respeta a todos, tiene carisma… Cuando el entrenamiento coincide con el del filial, Diego siempre es muy amable y cercano con los que estamos abajo».

Y en una línea similar se expresaba otro defensa de época, Miguel Ángel Ruiz: «Sabe lo que es el club, se identifica con su gente, me lo he cruzado muchas veces por los pasillos de las oficinas, charlando con personal del club. Eso demuestra que está muy implicado y es algo que en el fútbol actual se ha perdido».

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Y se despidió de todos los asistentes… uno a uno

Una implicación que demostró al finalizar el acto cuando, uno a uno, fue despidiendo con un abrazo a todos los invitados. Y cuando hubo acabado, y el personal de protocolo le mostraba la puerta de salida, Diego hizo un gesto de pausa, cruzó la cinta que dividía el auditorio del Metropolitano en dos zonas, y comenzó a despedirse también de los periodistas que cubrían el acto. Uno a uno. «Esto sí que no lo había visto en la vida», me confesó mi compañero Peris con asombro.

Y entre ellos, tuve la suerte de poder darle un abrazo. El mismo abrazo con el que se fundió con varios aficionados en su vídeo de despedida. Estadio Vicente Calderón incluido.

Y Godín se fue, dejando tras de sí una enorme sensación de vacío. En no mucho, veremos cuánto nos hemos «ahorrado» con su marcha. Todo lo que él representa, sin duda era muy caro. Tanto, que no puede pagarse con dinero. Gracias por tanto, guacho.

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