Godín, la leyenda del faraón

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ADIÓS DE GODÍN. Diego Godín compareció este medio día ante los medios de comunicación para anunciar que no continuará vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid la próxima temporada. El defensa uruguayo, visiblemente emocionado, quiso de su boca poner fin a 9 campañas de rojiblanco en las que logró levantar 8 títulos. Su legendario gol en el Nou Camp supuso la conquista de LaLiga 2014.

Era un secreto a voces y hoy se confirmó de manera oficial en el Auditorio del Metropolitano: Godín ya no vestirá más la camiseta del Atleti, ni se volverá a poner el brazalete de capitán. Así lo comunicó el propio futbolista, con un hilo de voz entrecortada y lágrimas en los ojos. El defensor estuvo acompañado en el acto por sus compañeros de la primera plantilla, cuerpo técnico encabezado por Simeone, así como una importante representación de las Leyendas del Club. También ocuparon un lugar especial sus sus padres y su esposa.

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Parece que fue ayer, pero han pasado 9 años de la llegada de Godín a aquel Atleti que entrenaba Quique y que venía de levantar la Europa League en Hamburgo. Su debut con la zamarra rojiblanca ya auguraba un camino plagado de éxitos. Primer partido oficial y primer título para engrosar un palmares envidiable. Aquella noche de agosto, en Mónaco, Godín fue pieza fundamental en una defensa en la que formaba junto a Ujfalusi, Perea y Domínguez. Los goles de Reyes y Agüero tumbaron al Inter de Milán de Mourinho para llevar a las vitrinas del Calderón la primera Supercopa de Europa. No deja de resultar paradójico que en aquel primer partido, el uruguayo se midiera al que a partir de julio será su equipo, aunque esto no sea aún oficial.

Foto: PIERRE-PHILIPPE MARCOU/AFP/Getty Images

Dificultades en la primera temporada

Pero no fue todo coser y cantar. Los inicios fueron duros. El éxito de Mónaco pareció un espejismo. La adaptación de Villarreal a Madrid no fue sencilla y aquella primera temporada fue gris, tanto en lo colectivo, como en la aportación individual de Diego. Quique abandonó el banquillo al finalizar el curso y la aportación de jugadores como Godín y Filipe Luis, estaba en entredicho.

Gregorio Manzano regresó al club para hacerse cargo de la dirección técnica y el equipo sufrió una renovación absoluta. Se especuló incluso con la salida de Godín, pero finalmente decidió quedarse y formar parte de una plantilla a la que llegaron hombres fundamentales como Gabi, Miranda, Courtois, Arda o Falcao. El equipo no arrancó bien, y la famosa noche de la eliminación ante el Albacete tocó fondo. Manzano fue destituido. Llegó Simeone para cambiar el rumbo a la historia del club, y con él, la de un Diego Godín que fue una pieza capital para el Cholo desde el primer minuto.

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Con Simeone llegan los primeros éxitos

La nueva vida de Godín y el Atleti arrancó en Málaga. Como tantas veces, con portería a cero. La remontada en LaLiga fue brillante, hasta el punto de igualar con el propio Málaga en la clasificación y quedarse fuera de Champions por el golaverage. Seguro que Diego no olvida aquella tarde, en el que antes había sido su estadio. La grada del Madrigal no entendió que los del Cholo se dejasen todo para lograr una victoria que terminaría por no servirles para entrar en Liga de Campeones. El gol de Falcao terminó enviando al submarino amarillo a segunda.

Pero lo mejor había sucedido días antes en Bucarest. Dos años después de levantar la Supercopa en Mónaco, Godín volvía a tocar metal. Los goles de Falcao y Diego sentenciaban al Athletic de Bielsa para lograr otro un título continental. Aquella de 2012 era la segunda Europa League para las vitrinas del club y la primera para Simeone y sus guerreros. Fueron 17 victorias consecutivas hasta tocar la gloria. Todo un hito al alcance de muy pocos.

Godín y Miranda, una pareja de centrales irrepetible

La leyenda de nuestro faraón comenzaba a fraguarse y la relación con el metal se afianzaba. La temporada 12/13 comenzó de nuevo en Mónaco. De nuevo con una nueva Supercopa de Europa, previa exhibición ante el Chelsea. Para entonces, la pareja Godín-Miranda en el eje de la zaga colchonera ya iba tomando cuerpo. Los 100 puntos de Madrid y Barçca en liga, de momento, eran inabordables, pero las distancias ligueras se acortaban gracias a un muro impenetrable en defensa y un balón parado excelso. Dos armas de los del Cholo en las que Godín jugaba un papel esencial.

Photo credit should read JAVIER SORIANO/AFP/Getty Images

El año deportivo se volvió a cerrar visitando la fuente de Neptuno. Un cabezazo de Miranda, en la prórroga, supuso consecución de la Copa del Rey, 19 años después. Lo mejor de todo es que aquella copa suponía, por fin, mirarle a los ojos al eterno rival. El escalón que faltaba. Gabi levantó al cielo de Madrid el trofeo tras vencer al Real Madrid en su estadio. Godín y compañía habían hecho historia una vez más.

Ser campeón ya no era una meta, sino una actitud

Pero ser campeón ya no era una meta, sino una actitud. Para entonces ya se había formado un grupo sin fisuras y en ese vestuario la sed de victoria parecía inagotable. Godín aún no era capitán, pero tenía peso suficiente para ello. La 2014 dio el pistoletazo de salida con sabor amargo tras perder la Supercopa de España ante el Barcelona del Tata Martino, pero sólo fue el preludio de la mejor campaña del cholismo.

En LaLiga se batieron todos los registros de puntuación, haciendo que ya no fuese una quimera terminar a lo grande. Pero en las últimas jornadas el peso de la presión y la carga de partidos hicieron mella. La infalibilidad en el campeonato de la regularidad se había compaginado con un manojo de gestas en Champions. Los del Cholo lograron, contra todo pronóstico, plantarse en la final de la antigua Copa de Europa. La misma que se había esfumado entre los dedos a los héroes del 74. Pero las batallas ante Milan, Barcelona y Chelsea pasaron factura.

Se perdió una ocasión de oro para sentenciar LaLiga en Valencia, ante el Levante. Y la historia volvió a repetirse una semana más tarde, ante el Málaga, en el Calderón. Los augurios no eran buenos, a pesar de llegar a la última jornada como líderes. Un empate bastaba, pero sólo con pensar el escenario en el que había que sobrevivir a 90 minutos, hacía temer lo peor. En el Nou Camp aguardaba una final que valía una liga.

El cabezazo de su vida, o su vida hecha cabezazo

Seguramente, si a Godín le preguntan que elija el mejor momento de su carrera deportiva, no dudará un segundo. La tarde había arrancado torcida, con Diego Costa y Arda Turán abandonando el verde a los pocos minutos. Se complicó aún más cuando Alexis Sánchez batió a Courtois. Los de Simeone se marchaban al descanso y estaban perdiendo LaLiga.

Tras la reanudación, la existencia cambió para Godín. Hay gente del Atleti que afirma que podría vivir en los dos segundos escasos que tarda un balón en salir de la bota de Gabi y llegar a la cabeza de Godín. Podemos detener el tiempo en ese instante en el que Diego sobrevoló Barcelona y recrearnos en la belleza plástica de aquel testarazo. Pero rápido querremos saber cómo termina la belleza pintada de amarillo. El caso es que aquello acabó con el balón en la red y un grito de victoria colándose por las ventanas de todo colchonero de bien. Diego corrió sin rumbo hasta que se arrodilló sobre el césped. La soledad le duró un segundo, que sólo él podría describir. O no, porque hay cosas para las que las palabras no alcanzan. Después le cayó encima una marabunta amarilla para hacer las delicias de los fotógrafos. Luego, la gloria. Aquel 17 de mayo, el ‘godinazo’ había obrado el milagro.

Partido jugado en el Camp Nou correspodiente a la J38 de la LigaBBVA, que daba el campeonato de la competición al Atlético de Madrid. Fotos realizadas para Esto es Atleti.

La temporada terminó en ese preciso instante. Nadie se acuerda de los 40 minutos restantes de supervivencia, ni de que había otro partido una semana más tarde, aunque Godín podría haberse convertido en el segundo rojiblanco de la historia en marcar en una final de Copa de Europa. Pero no pasó (no insistan). Diego se marchó al Mundial de Brasil con la cabeza más alta de nunca y ganas de revancha por aquello que nunca sucedió.

Godín eligió quedarse, siendo el mejor defensa del mundo

Decía Luis que del segundo no se acuerda nadie, pero de aquel equipo que no fue primero sí se acordaban en las secretarías técnicas de los grandes equipos del continente. El Chelsea se llevó a Diego Costa y Filipe Luis, pero Godín no escuchó los cantos de sirena que le llegaban desde todos los rincones del planeta. Desechó sustanciales mejoras económicas, estando considerado en aquel momento, como el mejor central del mundo. El veneno atlético ya viajaba por sus venas.

Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J24 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

A partir de entonces, Godín fue nombrado tercer capitán y su ascendente sobre el resto de compañeros era palmario. Además, su continuidad se convirtió en una línea roja de Simeone para seguir en el banquillo. En la lista de intocables del técnico argentino, siempre dos nombres: Godín y Koke.

Jugador con más títulos europeos en la historia del club

Godín siguió haciéndose mayor a las órdenes de Cholo. Se tocase o no se toase metal, en junio, las notas no bajaban nunca del notable. La matemática se rendía al buen hacer de un equipo con mayúsculas y hacía un arte de la faceta defensiva. Siguieron llegando grandes noches europeas, como la del Bayern, para vengar la afrenta de Bruselas. También hubo lágrimas, como las de aquella noche de San Siro en que la Copa de Europa no entendió de deudas ni de justicia. Y más lágrimas, como las de Madrid en la noche en la que al Calderón se le apagaron los focos para siempre.

Godín ha vivido el cierre del Calderón y la inauguración del Metropolitano. Ha vengado la derrota de Lyon en el 86 y ha ganado su tercera Supercopa de Europa ante el Madrid, Esta levantada por él en Tallin, ya como primer capitán. Y es que nadie, salvo Filipe, tiene más títulos europeos que el faraón.

Será un hincha más

Se va, pero deja un legado inigualable. Es el extranjero que más partidos ha jugado con la rojiblanca en toda la historia. Son 387, que deben ser dos más. Casi 400 duelos en los que se ha partido la cara, los dientes y el alma defendiendo las rayas rojas y blancas. Deja 8 títulos en las vitrinas y un vacío en el corazón del hincha difícil de llenar. Pocos hay que hayan hecho gala como Godín de lo que es eso de luchar «como hermanos, defendiendo tus colores».

Recorrido desde el Vicente Calderón hasta Neptuno en la celebración de la Liga del Atlético de Madrid. Fotos para Esto es Atleti.

«A partir de hoy seré un hincha más». Así anunciaba hoy Diego que sólo le quedan dos partidos con la camiseta del club de su vida. Se irá, pero su sentimiento de pertenencia será perpetuo. Así lo evidenciaban las lágrimas derramadas y el nudo en la garganta que le impedía articular palabra. Ante las preguntas de la prensa, el capitán atlético eludió responder a todas las preguntas acerca de los motivos que le han llevado a abandonar el club colchonero, por más que el desencuentro con los dirigentes sea una evidencia. Godín terminó el acto despidiéndose, uno por uno, a todos los asistentes al Auditorio del Metropolitano, prensa incluida. Ojalá el club sepa estar a la altura y el domingo se tribute a Godín un homenaje a la altura del que tuvo Torres el año pasado. Sin duda, bien se lo ha ganado.

Imagen destacada: Miguel Ángel Peris

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