Qué fue de… 37. Stankovic

Qué fue de… 37. Stankovic
Fotografía: Firo Foto/Getty Images

QUÉ FUE DE… STANKOVIC. El serbio iba a ser el fichaje estrella del Atleti el verano de 1999, en el mejor momento de su carrera, pero nunca se consiguió un acuerdo con el Mallorca que sí existía con el jugador. Llegó dos años más tarde, mermado por una grave lesión, y estuvo dos temporadas. Fue clave en el ascenso y una gran baza en el balón parado.

Jovan Stankovic llegó a un Atlético en ruinas tras asombrar en el Mallorca de Cúper y, ciertamente, su incorporación le hizo un lavado de cara a la banda izquierda por donde percutía ayudando al Atlético a volver del infierno de Segunda. Jovan, que comenzó en equipos menores de Yugoslavia, pronto fichó por el gigante del país. Era 1992 y el Estrella Roja de Belgrado, flamante campeón de la Champions League en 1991, se hacía con los servicios de un Stankovic que a sus 21 años recién cumplidos parecía ser un jugador con un futuro prometedor. Pero no todo fue de color de rosas. Vivió malos años, donde apenas jugaba (aunque en su palmarés figuren 3 Copas y una Liga de Serbia) y a los 25 años pensó incluso en retirarse.

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Le salvó la carrera el Mallorca, que en enero 1996 se lo llevó en calidad de cedido para intentar lograr el ascenso a la máxima categoría. Acabaron perdiendo la eliminatoria de promoción a Primera. Lo hizo tan bien, que el club se hizo con sus servicios de manera permanente. En su primer año completo, el club bermellón sí logró el ascenso, también vía promoción, y para el regreso del equipo a Primera se realizó una apuesta que salió mejor de lo pensado.

fue ídolo en el mallorca de la mano del técnico argentino héctor cúper

Llegó Héctor Cúper, que venía de ganar el segundo título continental en América con Lanús (Copa Conmebol) y se hizo una plantilla con buenos mimbres con jugadores como Mena, Roa, Valerón, Iván Campo, Marcelino Elena o Gabi Moya. El Mallorca terminó quinto en el año de su retorno para sorpresa de todos y un año más tarde progresó hasta la tercera plaza, quedando incluso a dos puntos del Real Madrid y dando a conocerse como La Ensaimada Mecánica. Muchos jugadores pasaron, otros perdieron la titularidad, pero Stankovic siempre estuvo ahí. Su zurda bien valía un dinero.

El Mallorca perdió la final de Copa del Rey en 1998 en penaltis, pero ya que el Barcelona había ganado Liga y Copa, jugó la Supercopa de España. La ganaron. Un año más tarde, volvió a caer en una final, esta vez europea, al perder ante la Lazio la Recopa de Europa. Un equipo, el italiano, que contaba en sus filas con jugadores de la talla de Nedved, Vieri, Almeyda, Marcelo Salas, Mijahilovic, Dejan Stankovic o Nesta.

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Ese mismo verano, en 1999, el Atlético se lanzó a por el futbolista serbio. Era una de las piezas vitales que la dirección deportiva tenía en mente, junto a Hasselbaink, Hugo Leal, Capdevila o Paunovic. Tanto, que el acuerdo con el futbolista se había cerrado ya en el mismo mes de marzo, como aseguró su agente, pero nunca se llegó a cerrar con el club, por mucho que el jugador quisiera vestir de rojiblanco.

Un Mallorca que se empezó a desestructurar. Cúper se fue al Valencia, empezó el baile de entrenadores, algunos jugadores se marcharon y el equipo empezó a caer en picado. Stankovic vivió una buena temporada, tanto que disputó la Eurocopa con su selección en el año 2000. Pero las cosas iban a cambiar. En la 2000-20001, Stankovic, que había sido lesionado por una entrada durísima de Frank de Boer, perdió el sitio en el once de Luis Aragonés en favor de un creciente Albert Luque. El serbio no se conseguía recuperar de sus problemas físicos y buscó encontrar el ritmo fuera. Por eso, en enero se marchó al Olympique de Marsella, que llevaba dos años en una montaña rusa de resultados evitando el descenso de milagro.

el atlético estuvo cerca de ficharle en 1999, pero nunca hubo acuerdo con el mallorca pese a tener el sí del jugador

Stankovic no cuajó y fue el propio Luis Aragonés quien le repescó para volver a España, esta vez al Atleti, que estaba construyendo un equipo para volver a la Primera División. En el Atlético cayó de pie, pese a que no estaba del todo recuperado de aquellos problemas que arrastraba en su tobillo y se había pasado casi un año sin jugar. Anotó su único gol como rojiblanco en un duelo contra el Eibar y fue uno de los encargados siempre del balón parado.

El Atlético logró el ascenso, aunque para Primera División las cosas se le pusieron más difíciles. Aragonés le confirmó que no iba a contar con él como en Segunda, pues la llegada de Luis García le cerraba puertas, y Stankovic prefirió quedarse y disputarse el puesto y ganarse los minutos. «Yo no me muevo del Atleti. Este año estoy un 30 o un 40% mejor que el año pasado«. Se veía para competir aunque ya fueran 31 años los que marcara su DNI.

Como ya le había aventurado Luis, su presencia se redujo, fue alterna. Aunque eso no impidió que él fuera uno de los señalados, para bien, cuando a principios de temporada el Atlético aparecía como el mejor estratega de la categoría. Los lanzamientos de córner eran siempre suyos, aunque las faltas, a la hora de ir directas a puerta encontraban competencia con Correa, Albertini o Dani. Dice que siempre le quedará esa espinita de no haber marcado un gol de falta como rojiblanco. Y eso que, en su infancia, desde bien pequeñito, se quedaba horas y horas después que los demás ensayando. Por eso, durante su carrera, el balón parado fue su aliado.

firmó en 2001 y fue un habitual para luis aragonés el año del ascenso a primera

Stankovic se marchó ese mismo verano de 2003 del Atlético. Tras dos años en el club, dejó el Vicente Calderón con 57 partidos jugados (41 como titular) y solo un gol marcado. Volvió a un Mallorca que había recuperado puestos europeos y con el que nada más llegar, perdió la Supercopa de España ante el Real Madrid. Pero su físico ya no estaba para echar cohetes. Su papel en el equipo fue muy secundario y a final de temporada firmó por el Lleida, en Segunda, para jugar su último año en activo.

Una vez colgó las botas, probó en los banquillos y también en la representación de jugadores. Le gustó más lo primero. Tras diez años como asistente en varios clubes, el Iskra de Montenegro le dio la oportunidad en 2017, pero las deudas hicieron que tuviera que abandonar a las pocas semanas y hoy se encuentra sin equipo, aunque deseando que le llegue la llamada del Mallorca, donde es y será un ídolo.

Fotografía: Firo Foto/Getty Images.

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