De cómo un grupo de aficionados regalaron la letra C del Vicente Calderón a Adelardo

HISTORIAS ROJIBLANCAS. Adelardo Rodríguez recibió un merecido homenaje de una treintena de aficionados que le hicieron por sorpresa el regalo más único que la leyenda rojiblanca haya recibido. Tras ganar por subasta la C de las letras del Estadio Vicente Calderón le hicieron entrega de la misma. Y es que Adelardo además de ser el jugador con más partidos en la historia del club está casado con María, la hija mayor de don Vicente Calderón.

Adelardo recibe el mejor homenaje posible de un grupo de aficionados

Según se conoció a finales de 2018 la noticia que una vez clausurado el Estadio Vicente Calderón, este se subastaría por piezas hasta dejarlo desnudo de recuerdos se fue haciendo más real y doloroso el inminente derribo de la cincuentenaria casa de los atléticos. Cuan mercado persa, cientos de objetos se ofrecerían al mejor postor, un destino cruel donde los haya para un estadio que ha vivido tantas historias y tardes inolvidables. Elementos de decoración, lonas, mobiliario, placas, escudos, cartelería, puertas e incluso las letras del exterior del estadio se ponían a disposición de aquel dispuesto a pagar más como si de un trofeo de caza se tratara.

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Había pocas maneras de no afrontar esa realidad sin caer en la desoladora tristeza y sensación de orfandad. Pero un grupo de seguidores colchoneros lo encontraron. El octogenario y mítico delantero rojiblanco, Adelardo Rodríguez, había pedido (sin éxito) al club quedarse con las iniciales del estadio, la V y la C en homenaje a su suegro pero el club había hecho oídos sordos a la petición de la mayor leyenda viva que tiene el club.

Esta inexplicable negativa hacia una persona que ha dedicado (y aún dedica) la mayoría de su tiempo a expandir la marca Atlético de Madrid, no pasó desapercibido para los pocos seguidores que conocían esta historia que no deja en buen lugar al club que tanto presume de cuidar de los suyos.

Cerca de treinta atléticos reunieron una generosa suma mediante aportaciones a un fondo común, con el que se pujó con éxito por la letra C. Al frente de esta loca idea, aunque no le guste atribuirse un papel destacado, está Javi Vélez, miembro de la Peña Atlética Alcobendas. La gente no sólo no falló sino que se volcó en la logística de la operación. Quedaba lo más difícil, mantener la puja en un comedido silencio, ganarla contra pronóstico y acondicionar la letra que llevaba décadas a la intemperie para poder ser un regalo digno de una leyenda.

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Eso fue en febrero, desde entonces vino la larga espera para que fuera entregada por la casa de subastas. Se fijó una fecha conveniente para toda la familia y se mantuvo (casi) por completo el secreto para poder sorprender a Adelardo. Junto al jugador, sus compañeros Luis Pereira y Cacho Heredia y el también leyenda Juan Carlos Pedraza no quisieron perderse el acto que tuvo lugar en Majadahonda.

Para hacer más especial, si cabe, el acto de entrega, el mayor coleccionista de camisetas del Atlético de Madrid, Jesús Ruiz, prestó, con el cariño que acostumbra, las replicas de la Copa de la Liga, la Copa del Generalísimo y la Copa Intercontinental, para ilustrar el trufado palmarés (3 Ligas, 5 Copas del Generalísimo, 1 Recopa de Europa y la Copa Intercontinental, a lo largo de 533 partidos en 17 temporadas) de Adelardo que pasó media carrera en el Calderón que él ayudó a inaugurar.

Muchos familiares del jugador estuvieron presentes en el acto, aunque destaca la presencia de la simpatiquísima María, hija de Vicente Calderón y esposa de Adelardo. También hay que mencionar al hermano del mítico delantero, que aunque recién operado, no quiso fallar a la cita y se le vio con la sonrisa de orgullo fraternal en el evento.

Otro de los artífices de la improbable idea de Javi Vélez fue su amigó Rubén Martí que añadió al homenaje un reconocimiento de toda la Peña Melancólicos de Móstoles a la que representó en el acto: una preciosa placa de don Vicente Calderón – Presidente, al modo de las que decoran el Paseo de las Leyendas. Su hija María la recibió con toda la emoción que se puede sentir al ver la huella tan indeleble que ha dejado la obra material e inmaterial de su padre.

Durante varias horas (que para lo asistentes fueron un sueño hecho realidad) Adelardo Rodríguez departió animadamente con todos los presentes. Las historias de su esposa María sobre la vida de su padre y sobre la longeva vida del estadio que llevó su nombre también deleitaron a todos. Pero esas anécdotas e historias, muchas desconocidas para el gran público, son en todo caso un relato para otro día.

El acto de hoy tuvo el final feliz que pronto culminará cuando el delantero se siente a la sombra de su casa de campo de Plasencia desde las butacas del antiguo Vicente Calderón que ha hecho instalar ahí y observe la C que unos locos atléticos le regalaron tras ganarla en una subasta; la C de los Colores Rojblancos, la C de Capitán y la C de Calderón. Gracias don Adelardo, por llevar tantas C del Club de sus Amores , con Coraje y Corazón.

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