Óliver Torres, lo que pudo ser y no fue

Fotografía: Denis Doyle/Getty Images.

INTRAHISTORIA. El canterano rojiblanco, que levantó muchas expectativas en sus inicios como futbolista, se medirá por primera vez al que fuera su equipo de formación, donde nunca pudo demostrar el nivel que se le presuponía.

Hace no mucho tiempo, en el seno del Atlético de Madrid se mimaba con sumo cuidado a esa que parecía ser la gran perla del futuro. En los inicios de una gran megaestructura exitosa, hoy conocida como La Academia, un futbolista resultaba por encima del resto. Su buena puesta en escena, el foco público y las ansias de la grandeza venida desde la cantera, pusieron toda la presión sobre un joven que no acabó en lo que casi todo el mundo del fútbol le presuponía. Hoy, Óliver Torres, aún con 24 años, se mide a su pasado, se enfrenta por primera vez ante el Atlético de Madrid, del que pudo ser estrella, pero nunca llegó a ser.

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Corría el final de la temporada 2011-2012 cuando Simeone, en su primera temporada al frente del equipo, convocó al canterano para dos de los últimos tres partidos ligueros. La situación sorprendió bastante, pues el Atlético seguía escalando posiciones para luchar por llegar a ser cuarto y en su nómina viajaba un joven que no llegaba a la mayoría de edad. No debutó, pero ahí había algo. Apenas dos meses después, se alzaría campeón de Europa con España Sub19 jugando un gran papel.

La 2012-2013 fue la de sus primeros minutos. El chico, a quien se vendía como una versión mejorada de Xavi e Iniesta, pues adulaba el balón como el primero y era incisivo como el segundo, quienes además eran sus ídolos, debutó como profesional en la primera jornada de Liga, con 17 años y nueve meses, jugó un puñado de partidos más a lo largo del curso y, contra todo pronóstico, formó parte de la convocatoria de ese Atlético que ganó la Copa del Rey en el Bernabéu. En la 2013-2014, la de la consecución de la Liga, Óliver ya contó con ficha del primer equipo.

Por el camino, los cantos de sirena de equipos ingleses, el derecho de tanteo que se guardó el Barcelona cuando se realizó el traspaso de Villa. Pero el chico, aún con 19 años, no se contentó con ser jugador de refresco de una plantilla que llegaría también a la final de Champions, por lo que decidió salir cedido en enero al Madrigal, no vivir aquella temporada mágica completa y comenzar con un carrusel de decisiones que quitaron un poco de altura a su proyección.

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En el Villarreal tendría problemas con el hombro y al término de la temporada Lopetegui le quiso en su nómina. El técnico, que le conocía bien de las categorías inferiores de España, le quería como pieza titular en el Oporto. Óliver hizo las maletas y se marchó como cedido una campaña completa. Fue una temporada de éxitos, de asentamiento en la élite y posiblemente la mejor de su carrera hasta la fecha.

Al verano siguiente, en 2015, el Atlético le llamó a filas, le dio toda la confianza del mundo, le reservó la camiseta número 10 que dejaba Arda Turan y le dio la batuta del equipo, haciendo, entre otras cosas, que uno de los futbolistas que se veía ahogado en pretemporada como Raúl García tomara la decisión de abandonar la nave. Pese a unos primeros meses donde se le dieron todo tipo de oportunidades el canterano no entendió lo que requería el técnico y tras los dos primeros meses de competición prácticamente desapareció de los planes del argentino.

Como su potencial siempre fue de una altura tremenda y su estilo de juego muy difícil de ver, el Atlético tomó la decisión de cederlo nuevamente al Oporto, con los portugueses guardándose una opción de compra, que más tarde decidirían efectuar, eliminando así todo vínculo entre Óliver Torres y el Atlético de Madrid.

Tras campañas de irregularidad en Do Dragao, Monchi, en un fichaje clásico suyo, ha intentado recuperar al joven jugador para la causa. Con Lopetegui al mando, el técnico que más jugo le ha sacado, Óliver está poco a poco encontrándose con una muy buena versión de su juego. «Por mi parte o partes externas la historia con el Atlético no fue a lo mejor como todos esperábamos» dijo ayer el futbolista al ser preguntado en A diario, dejando entrever que quizás hubo algo más allá del fútbol que torció su camino de rojiblanco.

Fotografía: Denis Doyle/Getty Images.

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