Todo vale para conseguir la Liga

14024468738_69514df054_cFOTONOTICIA: El sábado pasado el Atleti se jugaba la Liga, su última final y en territorio enemigo. El sábado pasado era el escenario que nunca imaginamos hace nueve meses, pero allí estábamos. El sábado pasado hacía un año de la gesta de la Copa del Rey en el Santiago Bernabéu. El sábado pasado el Cholismo se consagró como religión. El sábado pasado los rojiblancos consiguieron su décimo título liguero. El Atlético de Madrid fue campeón de Liga después de 18 años. Y el sábado pasado también se vio una anécdota sobre el césped que ha pasado desapercibida. Hasta ahora.

Diego Costa se lesionaba y era sustituido, minutos después corría la misma suerte Arda Turán y seguidamente el Barcelona conseguía marcar el gol que en ese momento le hacía campeón. Era el minuto 33 de la primera parte y al Atlético de Madrid se le ponía todo cuesta arriba. Esos meses de lucha y sufrimiento, de gestación de un título, se estaban yendo a la basura.

Llegó el descanso y los jugadores suplentes del banquillo rojiblanco salieron a calentar junto al ‘Profe’ Ortega. Sentada con mi cámara en el fondo, pensativa, creyendo en el Cholismo hasta el final, a la espera de los 45 minutos restantes que decidiesen el destino de esta Liga, me quedé observando al preparador físico mientras iba acercándose, poco a poco, a la portería donde se iba a poner Pinto en el segundo tiempo. Precisamente el fondo desde donde iba a hacer las últimas fotos de esta liga. Hasta aquí, todo normal. Entonces ‘El Profe’ se paró en el punto de penalti y escupió sobre él. Podría pasar por ser algo normal, inconsciente, parecía que fuera pensando en sus cosas, en como solucionar el partido. Se alejó uno pasos y volvió a escupir. Se dirigió hacia uno de los postes y escupió sobre él. Caminó hacia el otro e hizo lo mismo. La imagen del chamán que escupe sobre objetos o cuerpos para expulsar la mala energia apareció en mi mente. El ‘Profe’ se alejó, como si nada, pero en realidad había hecho «su trabajo». Comenzó la segunda mitad y marcó Godín. Su compatriota marcó de cabeza el gol que daba un título, el gol que todos esperábamos. El gol.

Quizá parezca una tontería  y, porque no, quizá lo sea. Los supersticiosos como yo hacemos muchas de esas. Servirán o no, pero dejadnos con nuestros rituales. Es una simple anécdota, graciosa. (Casi) Todo vale para conseguir una Liga.

Texto y Fotografía: Tania Delgado

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