Señalar la luna y mirar el dedo

fernando-torres-atlEn las últimas fechas, las aguas que pasan por el Manzanares han traído consigo un fuerte torrente de desesperación, con críticas hacia la directiva y esos jugadores que han abandonado un barco, por fin, ganador. La corriente del río también lleva ilusión por posibles fichajes que, como siempre, nunca llegan y generan incertidumbre sobre el futuro del campeón de Liga. El curso del Manzanares de un tiempo a esta parte también lleva una gran dosis de confianza en un Diego Pablo Simeone al que algún día los milagros se le acabarán desparramando de las manos. Y entre medias de todo ese maremágnum, una bomba de relojería que ha servido para acaudalar ese río revuelto que era el Manzanares y colmar de expectativas de una hinchada deseosa de una buena noticia. Hablamos de Fernando Torres y su retorno a casa.

La información surgió de Eurosport, que afirmaba que el Atleti estaba negociando con el Chelsea la vuelta del hijo pródigo de Fuenlabrada por 16 millones de euros. La repercusión de tal noticia no se hizo esperar. Desde entonces, las especulaciones y los deseos de la afición del Atlético por la vuelta del «niño de sus ojos” han nublado por completo la realidad que supondría, hablando en condicional, la vuelta del 9 al lugar de donde nunca debió partir.

El que firma estas líneas es fiel admirador y seguidor de Fernando José Torres Sanz. Cuando calzaba ropa ancha y salía a la calle a patear una pelota entre dos palos, siempre me pedía ser el 9 del Atlético. Imitaba hasta sus gestos, sus carreras y sus disparos. Fue la luz entre tanta oscuridad que asolaba el Paseo de los Melancólicos desde que se volvió de Segunda División. Fue el jabato que tiró de un carro cargado de complementos innecesarios y futbolistas vulgares. Fue el estandarte y la figura por excelencia de la peor época deportiva en rojiblanco. Y quiero dejar constancia: fue.

Un verano del año 2007, Fernando Torres, nuestro «Niño», decidió embarcar hacia Liverpool. El proyecto deportivo de los de Rafael Benítez (recientes subcampeones de Europa), era mucho más atractivo que el barco a la deriva que era el club rojiblanco. El 9 se marchó porque, era evidente, estaba muy por encima de lo que los rojiblancos, en ese instante, podrían ofrecerle. Algunos se lo recriminaron (y lo siguen haciendo). Otros se lo agradecemos. Porque gracias a eso, el Atlético empezó a crecer hasta lo que es hoy (campeón de Liga, para los desmemoriados).

Pero hoy la realidad, tan cruel que golpea dos veces, es otra. Actualmente es el Atleti el que está por encima de Fernando Torres. Tan por encima que, hasta los resultados en enfrentamientos directos, lo han dejado claro: 1-4 y 1-3. Sus 8 goles la pasada temporada, tampoco son un aval determinante para el Atlético de Madrid. Pero no nos engañemos, porque el “Niño” nunca ha sido un goleador eficaz. Sólo su primera temporada en Liverpool superó las expectativas. De rojiblanco marcó 91 goles en 244 partidos. El goleador debe ser y es Mario Mandzukic.

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Ahora bien, la pregunta que me hago, y el fin máximo de este artículo es: ¿Qué necesidad tiene el Atlético de fichar a Fernando Torres? O aún más, ¿está el Atleti capacitado para ejercer ese fichaje? El precio es disparatado y desorbitado (entre 15 y 20 millones de euros) para un delantero centro de 30 años que ha vivido el último lustro castigado de forma sistemática por las lesiones. El salario tampoco se lo puede permitir el club rojiblanco (más de 10 millones de euros). Aunque supongo que esto último no sería un problema tratándose de quien se trata.

La realidad es la que es. Se han ido una decena de futbolistas campeones de Liga y desde la cúpula directiva saben bien lo que se hacen. Interés o no, realidad o no, lo cierto es que la afición ahora mismo mira en dirección a Londres, donde actualmente juega el «Niño» que hace una década era capaz de llenar un campo donde se padecía una sucesión de jugadores y entrenadores impropios de esta camiseta, llevados en volandas por un chaval que corría la banda con el brazalete de capitán. Una propaganda GILeriana (gracias @SharkGutierrez por tan acertada definición) mecanizada y preparada de manera sublime.

Si llega nuestro Fer, la gran mayoría estará contenta por tener de vuelta a una parte de ese sentimiento atlético perdido y manchado por algunos miembros de la anterior plantilla. Todo será perfecto en nuestros corazones. Si finalmente no viene -que es lo más probable-, el objetivo de señalar la luna con el dedo y que la afición mire al dedo y no a la luna habrá funcionado de forma brillante un mercado de verano más. La ración de estramonio (Rubén Uria dixit) está servida, el anzuelo ha sido mordido y el neutralizador de Men in Black funciona correctamente. ¿Torres sí o Torres no? Los atléticos lo tenemos claro. Pero yo añado algo más: no a cualquier precio. Porque hoy el Atlético está por encima suya, e igual que entendimos su decisión hace siete años, ahora la tortilla está dada la vuelta. Se verá.

Imanol Echegaray [social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/ima_etxega» target=»on» ]https://twitter.com/ima_etxega[/social_link]

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