Simeone, ¿dios o demonio?

El premio de mejor entrenador de la pasada Liga entregado por el Comité Técnico de Entrenadores a Ernesto Valverde es la última muestra del descrédito y ninguneo al que se está sometiendo a Diego Pablo Simeone a nivel de trofeos. De trofeos individuales, porque habría que recordar a más de uno, que en cuanto a títulos grupales lleva cinco en dos años y medio.

Eso, unido a la campaña cada vez más nauseabunda que tocó fondo en la previa del encuentro ante el Valencia que los rojiblancos perdieron por 3-1 en Mestalla, han generado que este artículo deba ser escrito. No todo son malas palabras. No todo es dar la espalda a uno de los mejores entrenadores del último lustro futbolístico. Los hay que se deshacen en elogios hacia la figura del argentino. En el concepto equipo que es el Atlético de Madrid. Esos que dan charlas en los vestuarios, que se calzan o han calzado botas durante largos años. Ellos no tienen ninguna palabra mala hacia el mérito intachable e incontestable de un equipo que pelea con otras armas distintas a las de las grandes potencias europeas.

Uno de los grandes jugadores de la historia, capaz de marcar 290 goles de 1993 a 2012 con el club de su vida, campeón de seis Scudettos  o de una Liga de Campeones por poner algún ejemplo dentro de su palmarés, no tiene pelos en la lengua. Alessandro Del Piero, en una entrevista concedida al diario MARCA, afirmaba que el equipo rojiblanco es «un modelo a imitar», y su entrenador, «es perfeccionista, con confianza en sus ideas», llegando a decir que el club del Manzanares es»un ejemplo para los clubes italianos». ­

No es el único. En suelo patrio también hay quienes reconocen la labor del Cholo. Unai Emery, técnico del Sevilla —uno de los rivales en zona Champions del Atlético— dejó atrás el mensaje victimista que llevó a cabo en Valencia (igual es cosa de aquella ciudad), y no dudó en señalar, tras haber recibido cuatro tantos en el Vicente Calderón, lo siguiente en rueda de prensa: «este partido es único. He transmitido, por la experiencia que tengo, que es un equipo que hay pocos que saben jugarle. Y equipos superiores, como fue el Chelsea, que le eliminó de la Champions, como fue el Real Madrid, que le ganó en Liga, como el Barcelona, que le eliminó de Champions; no han podido. Y ellos siendo equipos en teoría mejores. Pero, luego, como trabajo en equipo, ha sido el Atleti mejor. Es un partido diferente. Nosotros no podemos jugar como contra el Córdoba. No puedes jugar ese partido contra el Atlético. Porque mi experiencia me lo ha demostrado. ¿Cambiar? Lo que hemos procurado es adaptarnos a un partido muy físico que ellos te exigen. A partir de ahí, hemos querido tener una salida de balón, con dos centrales más un pivote para procurar tenerles presente su defensa contra nosotros. Pero la presión de ellos nos la anulaba. Ha habido un cambio o dos de una alineación que se ha mantenido en Liga, pero los cambios no condicionan el partido. El que te lo condiciona es el Atlético de Madrid. Por eso el Atlético tiene el mérito que tiene”.


Mérito
. Bonita palabra que algunos han tratado de enterrar sistemáticamente tratando de centrar la vista en otros condicionantes, más o menos ciertos, del fútbol del Atlético de Madrid. Incluso Gaizka Garitano, entrenador del Eibar y protagonista en una de las polémicas de este principio de temporada, salía a rueda de prensa antes de enfrentarse al Atlético y afirmaba lo siguiente: «nosotros somos admiradores de lo que ha hecho el Atlético de Madrid, sin ser el mejor equipo ha ganado la Liga; es un espejo en el que podemos mirarnos. Aunque otros poseen más potencial, el Atlético es un equipo con muy pocos puntos débiles. No tiene días malos, sale desde el principio a tope, no le coges despistado ni aunque se enfrente al Eibar, defiende bien, le hacen pocos goles, y provoca mucho peligro en jugadas a balón parado».

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Son solo tres ejemplos, pero hay muchos más. Muchísimos más. ¿Hasta qué punto interesa tapar la opinión de la gente del fútbol sobre el Atlético de Madrid? La realidad es que las polémicas venden más. Genera más hablar de la presunta violencia del equipo rojiblanco. Parece gratuito y casi obligado faltar el respeto a Diego Pablo Simeone, cuyos resultados son inmaculados. ¿Qué se puede hacer?

Quedémonos con las cosas positivas y con las críticas —constructivas— negativas. El Cholo, ¿dios o demonio? Ni lo uno, ni lo otro. Simeone no es un dios que lo haga todo bien. Comete errores, tiene fallos y debería mejorar en algunos aspectos, pero, sin lugar a dudas, está más cerca de serlo que muchos otros endiosados. Simeone es, simplemente, Simeone. Y con eso es más que suficiente.

Imanol Echegaray [social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/ima_etxega» target=»on» ]https://twitter.com/ima_etxega[/social_link]

Fotografía: Club Atlético de Madrid

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