Cuatro Ligas y una vida en rojiblanco

A comienzos de este mes se cumplía un año sin Luis Aragonés, uno de los más grandes, si no el que más, de la historia rojiblanca. Curiosamente, otro primero de febrero, pero de 1999 fallecía otro ilustre del Atlético de Madrid: Alfonso Aparicio, el jugador que más Ligas ha ganado como rojiblanco.

Nacido en Cantabria, tierra de ilustres colchoneros como Vicente Calderón o Arteche, llegó a la disciplina del Atleti, en 1939, con diecinueve años, gracias a la fusión del Athletic Club de Madrid y el Aviación Nacional (equipo este último al que pertenecía), que daría lugar al Athletic Club Aviación. Defensa de garantías, Aparicio se convirtió en un fijo en la zaga aviadora con la que no tardó en alzar su primer título oficial, el Campeonato Regional Castellano. Un trofeo que sería la antesala de la primera Liga en la historia del Atleti, lograda en esa misma temporada 39/40. A pesar de haber tenido que jugar al inicio del curso una promoción para no descender a Segunda División, en su primera temporada en el Athletic Aviación, Aparicio disfrutó de las mieles del éxito.

Un éxito del que siguió disfrutando en su segundo año como rojiblanco ya que nada más empezar la temporada 40/41, el Aviación se alzó con la Copa de Campeones. El primer precedente de la actual Supercopa que sólo se disputó ese año y en el que los madrileños se impusieron al Español con contundencia: 3-3 en la ida y 7-1 en la vuelta. Esa misma temporada los colchoneros revalidarían el título liguero gracias a los goles de Pruden, primer pichichi rojiblanco.

Alzarse con esa Liga permitió a Aparicio disputar la Copa Presidente de la Federación, el torneo más largo jamás disputado y el escaparate de la delantera de seda. Comenzó en 1941 y se finalizó en 1947. El Club Atlético Aviación se alzó con esa Copa al imponerse al Valencia. Un título que, en 1947, rompió la sequía de éxitos colchoneros. A pesar de haber pasado los años, Aparicio seguía siendo una pieza importante en el equipo.

Tres años después, en la temporada 49/50, con Helenio Herrera en el banquillo el Atlético de Madrid volvería a ser campeón de Liga. Una inoportuna lesión apartó a Aparicio del césped durante gran parte del curso, pero aún así seguía siendo un jugador importante para el equipo. Su entrega y su jerarquía dentro del banquillo le hacían merecedor de ello. De la misma manera que sucedió en la década anterior, el Atlético de Madrid revalidó el título de Liga conseguido en la temporada anterior. Los colchoneros alzaron la Liga 50/51, la del polémico empate frente al Sevilla en la última jornada, la cuarta en la historia del club rojiblanco y la cuarta de Aparicio. Un hito que ningún jugador del Atleti ha conseguido igualar.

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Al ser campeón de Liga, el Atleti debía de disputar la Copa Eva Duarte, otro precedente de la Supercopa, en la temporada siguiente. Y otra vez se alzó con el título. Esta vez al imponerse por 2-0 al Barcelona en Chamartín. Ese sería el último título de Aparicio que en la temporada siguiente, tras más de doce años en el Club se marchó al Boavista portugués.

Alfonso Aparicio fue un defensa clave para el Atlético de Madrid durante más de una década en la que disputó más de 260 partidos como colchonero. Si no sumó más fue por las continúas lesiones que sufrió durante sus últimos años como rojiblanco y porque estuvo sancionado durante dos temporadas debido a que un alto cargo de la Federación dejó sin validez el contrato entre el jugador y el Atlético de Madrid. Sea como fuere, Aparicio vivió en primera persona los primeros títulos del Atleti y, hecho curioso, también conoció de primera mano varios de los cambios de nombre que ha sufrido el Club. A su llegada el equipo pasó a llamarse Athletic Club de Aviación; en 1941, debido a un decreto gubernamental que prohibía los extranjerismo, el equipo pasó a denominarse Club Atlético de Aviación y, finalmente, en enero de 1947 la total desvinculación entre el club y el ejército dejo el nombre de la sociedad en Club Atlético de Madrid.

Tras su retirada, Aparicio volvió al Atlético de Madrid como directivo por unos meses y años después sería el delegado de campo hasta su jubilación. Toda una vida ligada a unos colores. 

Iván Fuente[social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/ivanindetapia» target=»on» ]https://twitter.com/ivanindetapia[/social_link]

 

 

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