Encholados hasta las trancas

La renovación del Cholo me retrotrajo al veintiuno de diciembre de dos mil once. Una tarde, la de ese día, que recuerdo bastante bien. Recuerdo con quien estuve, que hice, donde cenamos… Y lo recuerdo, principalmente, por dos motivos: el perfume que llevaba mi pareja y la eliminación del Atlético de Madrid frente al Albacete en la Copa del Rey. A decir verdad, lo recuerdo mejor por el Atleti. Y es que si los científicos aseguran que la memoria olfativa es la más longeva de cuantas posee el ser humano, en sus estudios no han tenido en cuenta a un hincha colchonero. Nada se recuerda más y mejor que algo relacionado con el Atleti. El caso es que aquella noche, el Atleti de Manzano sumaba un bochorno más a su hoja de ruta y el futuro pintaba negro para los colchoneros. Otro año y otra decepción que confirmaba que la Europa League de Forlán y Agüero fue un oasis en medio de la nada. En esos días ya se barruntaba la destitución del técnico y la llegada del Cholo. Aquellos días la sensación era que la directiva buscaba solucionar un error con un escudo al que usar de parapeto ante una afición cada vez más harta. Sin saberlo y me temo que hasta sin quererlo, los dueños del Atleti convirtieron a Manzano en el error con final más feliz de la historia del club y en su deseo de encontrar en el Cholo un escudo encontraron un emblema: el Cholismo.

De la mano de Diego Pablo Simeone, los rojiblancos hemos aprendido que partido a partido somos capaces de llegar donde nadie nos espera, peleando cada segundo como si fuera el último hemos descubierto que somos jodidos y sobre todo hemos comprobado que con fe y trabajo todo se puede. Como en eso que llaman amor verdadero. Con el Cholo hemos recobrado la sonrisa, hemos convertido cada partido de Atleti en una bendita dosis de esa droga que nos hace sentir elegidos y esperamos impacientes la siguiente dosis. Y todo gracias a él, al entrenador más intervencionista en la historia del Atlético de Madrid.

Así, tras algo más de tres años en el Atleti y convertido en uno de los mejores entrenadores del mundo, el Cholo ha elegido seguir en el Calderón. Y eso más que una alegría, que lo es, ha sido un alivio para la hinchada rojiblanca: el amor es correspondido. Habiendo logrado el éxito aquí, podía irse a otros lugares exigiendo mil y una condiciones, pero ha elegido quedarse y poner en riesgo lo conseguido hasta ahora. Se podría haber ido en la cima, pero elige quedarse para escalar más alto. Arriesga. Ha elegido seguir al frente de un equipo del que es hincha, en donde su trabajo es reconocido por la afición y cuya proyección mundial le ha servido para ponerse entre los grandes del banquillo, pero también ha elegido quedarse en un equipo donde ganar títulos es complicado. Ha querido quedarse sabedor de que los grandes jugadores no siempre se quedan a orillas del Manzanares el tiempo que nos gustaría y donde las cosas más sencillas a menudo se tornan complicadas. Por eso, que Simeone haya elegido al Atleti, no es más que otro motivo para estar encholados hasta las trancas. Y es que para seguir al Cholo, como diría Sabina, nos sobran los motivos.

Iván Fuente[social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/ivanindetapia» target=»on» ]https://twitter.com/ivanindetapia[/social_link]

Fotografía: Tania Delgado [social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/TD_fotografía» target=»on» ]https://twitter.com/TD_fotografia[/social_link]

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