¡Arda Siempre!

Arda_TuranAdiós a la magia, adiós a la imaginación sin fin, adiós a cuatro años de esencia de fútbol. El turco genial ha decidido proseguir su camino y dejar atrás cuatro años de buen juego, títulos y felicidad en rojiblanco. No queda más que desearle suerte y darle las gracias por los servicios prestados. Gracias a Turan, el Atleti es un grande de Europa y el mundo. Gracias al Atleti, Arda Turan es un grande de Europa y el mundo.

Crónica de un adiós

12161664834_2d0c418c05_zA mitad de la semana pasada el agente de Arda Turan, Ahmet Bulut lanzaba la bomba que el turco estaría pensando irse a un equipo de la Premier y así se lo había comunicado al club. El diario As mediante su corresponsal en Turquía Özgür Sancar (quien guarda relación estrecha con el jugador y su entorno) confirmaría que estaba en negociaciones con varios equipos ingleses. Los malos augurios se iban sucediendo según fueron volviendo de China los dirigentes donde habían celebrado el primer consejo de Administración de la historia del Atlético fuera de España y tras llamar al jugador se confirmaban las informaciones iniciales. Arda Turan pensaba en pasado al hablar sobre el Atlético de Madrid.

En la mañana del domingo, Arda despejó las dudas hasta del más incrédulo al afirmar que está (suponemos que con permiso del club) en conversaciones con 3 ó 4 equipos.

4 años de fructífera unión

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12546458925_9eaeb8ecdb_zEl jugador que llegó al Atlético de Madrid con 24 años y con dudas por despejar sobre si sabría jugar tan bien como lo había hecho en Turquía y se marchará del club cuatro temporadas después con vitola de superestrella de talla mundial. Llegó por un coste declarado de 12 millones de euros y se habla que su salida se podría cifrar entre 35 millones y los 41 de la cláusula, triplicando su valor.

Ha disputado 164 partidos (127 de Liga, 16 de copa y 21 en competiciones europeas) y ha marcado 22 goles (13 en Liga, 2 en Copa y 7 en partidos europeos) muy, muy lejos sin embargo de su marca de 47 en cinco temporadas que jugó en el Galatasaray. Su rol en el Atlético no fue como goleador sino como asistente y ‘play maker’, un papel del que el Atlético había adolecido gravemente varias temporadas antes de la llegada de Arda.

13893755398_3ff99e6135_zEn la primera temporada formó tandem creativo con Diego Ribas. Con el 11 a la espalda su trabajo era el de desatascar en la medular y encontrar los caminos junto al brasileño para que Diego Costa y Falcao remataran la jugada. La llegada de Simeone  supuso un enorme punto de inflexión y fue tras su llegada cuando Arda comenzó a realmente enamorar a propios y extraños. La temporada se saldó con una Europa League en la mítica final de Bucarest.

Las tres temporadas siguientes fueron una transfusión de Cholismo en vena para Arda Turan. Ya con el 10 a la espalda, su talento descomunal y capacidad de regate se combinaron con un trabajo en el campo muy inusual en jugadores de creación. La grada se enamoró pronto de este loco bajito que corría 30 metros para recuperar un balón y también era capaz de irse de entre una maraña de cinco jugadores. El jugador ideal para el Atleti, el nuevo símbolo rojiblanco.

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La segunda temporada vio el ascenso del turco en el escalafón de estrellas del club. Junto a Falcao, era el gran referente del club. Su posición se centró más como mediapunta la mayoría de las veces con Koke (la gran irrupción de aquella temporada) volcado a la derecha ayudando en labores creativas. La temporada comenzó con una Supercopa en tierras monegascas y finalizó con la mítica Copa del Rey ganada al Real Madrid en el Santiago Bernabéu. De esa celebración quedará marcado en la retina de todo atlético cómo Arda (tras uno de los mejores partidos que jugó como rojiblanco) se afeitó la cabeza para celebrarlo y como le decía a Mario, el improvisado peluquero eso de «slowly, cabrón» al llevar a cabo el corte.

Al grito con sabor otomano de «¡Vamos Atletíco!» Arda Turan trascendía la barrera de jugón e ingresaba para la afición atlética como ídolo eterno en ese movimiento que vino a llamarse ardaturanismo y que Juan Esteban Rodríguez Garrido, Juanes,  contaría en detalle en el muy recomendable libro Arda Turan, el genio de Bayrampasa que tiene un pasaje genial de Iñako Díaz-Guerra en el prólgo que me permito compartir con ustedes:

«…el momento clave que cambió la historia fue cuando decidió transformarse en el Jesucristo hipster. Barbaza y melena en un fútbol de gomina y patillas finas. Rock en el polígono. Y su palabra se fue extendiendo hasta que se la gritó al mundo en la final de Copa del Bernabéu. Aquel día dio tal exhibición ética y estética que al acabar y levantar el trofeo, decidió que su labor predicadora había concluido y se rapó el pelo. Si su intención era volver al segundo plano, ya era tarde. Ya era el Mesías de la única religión verdadera«.

La tercera temporada comenzó con un asalto fallido a la Supercopa, pero terminó con un ying yang atlético como pocas cosas. Una Liga gloriosa y ganada centímetro a centímetro, con épica y agonía y sobre la bocina. Por otra parte el oscuro colofón del maldito tiempo añadido de Lisboa, la Champions que no llegó nunca a levantar el único equipo que no había perdido ni ún partido hasta el duelo final. Tanto el final de Liga como la final de Champions dejaron detalles amargos en el ambiente. La falta de conocimiento de Diego Costa de su físico que acabó con la pantera lesionado en los dos partidos más importantes del año y las lágrimas de Arda en Barcelona que se retiró lesionado, magullado en la batalla y k.o. para Lisboa. Mucho se ha hablado de si hubiera habido más posibilidades de ganar en Lisboa con Costa y Arda en el campo pero aún así se plantó batalla sin cuartel hasta más no poder. Arda no llegó a forzar para jugar en Lisboa y quedará la duda si algo hubiera cambiado con él a bordo. El turco resultó a pesar del final de temporada en blanco clave en varios encuentros importantísimos y dejó su huella en grandes noches como la semifinal de Stamford Bridge con su decisivo gol.

https://www.youtube.com/watch?v=sO2iAChmnOY

¿Se fue apagando la magia?

El final de la cuarta (y parece que última temporada) del turco en la nave colchonera deja un poso de trabajo y brega pero dosis cada vez más espaciadas de esa magia que maravilló a todos. El Atlético comenzó fulgurante la temporada cobrándose una mínima parte de la afrenta de Lisboa ganando la Supercopa al Real Madrid aún aterrizando de las celebraciones. La resaca del campeón de Liga que tuvo que sustituir medio equipo de jugadores clave fue que cualquier tiempo pasado parecía mejor. Comparado con el Atlético de la 2013-2014 tan poderoso en Europa y tan constante en Liga los odiosos paralelismos dejaban mal parado a un muy buen equipo. Arda Turan perdió protagonismo y a pesar de jugar buenos partidos no lideró equipo. Esto llevó a pensar a muchos si el turco no había dado ya sus mejores tardes de juego en el Calderón.

El afortunado ascenso de Koke parece que ha restado protagonismo (y tal vez importancia) a las filigranas del otomano. Menos estilista, igual de currante y con una capacidad ilimitada de suministrar asistencias Koke parece el más indicado para recoger el testigo de Arda Turan y comandar la nave atlética. ¿Vendrá otro jugón como en los primeros tiempos de Arda para acompañarle? Esperemos que sí.

Pero hoy no es día de esa discusión sino de rendir honores a alguien que se ha ganado el respeto de todos y que ha resultado clave en que el Atlético pueda mirar a los ojos y desafiar a cualquier once del planeta. ‘Teşekkür ederim!’ o lo que es lo mismo ¡Gracias turco! ¡Qué bueno que viniste! ¡Arda siempre, siempre Arda!

Las mejores fotos de Arda Turan

Ricardo Menéndez[social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/rickyam» target=»on» ]https://twitter.com/rickyam[/social_link]
Fotografías: Tania Delgado[social_link type=»twitter» url=»https://twitter.com/TD_Fotografia» target=»on» ]https://twitter.com/TD_Fotografia[/social_link]

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