La noche de Astana confunde al Atlético

Griezmann lamenta una ocasión desperdiciada
Griezmann lamenta una ocasión desperdiciada
Astana Arena – Astaná – 03/11/2015 – 16:00 – Champions League. Fase de grupos – J. 4

FC Astana

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Atlético de Madrid

Anthony Taylor (Inglaterra)

CRÓNICA. El Atlético de Madrid ha cosechado un empate a cero, el segundo consecutivo tras el 1-1 contra el Deportivo de la Coruña del viernes, en su enfrentamiento contra el FK Astana durante la disputa de la cuarta jornada de la fase de grupos de la Champions League, un resultado que pone en riesgo – a falta del resultado del Benfica en su partido contra el Galatasaray – el liderato del Grupo C y que obliga a sacar el mejor resultado posible en las dos últimas jornadas, en un encuentro en el que los hombres de Diego Pablo Simeone, que mantienen una diferencia de 111.403 puntos de coeficiente con respecto a la entidad kazaja,  sucumbieron a los elementos del Astana Arena.

Como al cubano Dinio, afamado por sus escarceos amorosos con españolas sexagenarias, la noche confundió al Atlético. Astana, una ciudad que se alcanza desde Madrid tras pasar siete horas encerrado en un avión cruzando 6.000 kilómetros, tenía todos los ingredientes necesarios para revivir un partido de la ‘Era Manzano’. La noche kazaja, horario propicio para la siesta en España, fue rara en todos los sentidos. Desde la hora (¿¡Champions a las 16.00h!?) hasta su estadio, con un césped artificial duro cubierto por un techo retráctil. También por su ambiente, un microclima propio (-5ºC en el exterior, 15ºC en el interior gracias al sistema de calefacción), y por un Atleti excesivamente de rojo, un uniforme que a pesar de ser tan habitual esta temporada a domicilio no impide que te venga constantemente a la mente la duda de si estás viendo al Liverpool o al Numancia.

Salió el FC Astana, a pesar de jugarse en cinco días la Liga contra el FK Aktobe en la última jornada del campeonato, con seis novedades/titulares (Aničić, Shomko, Maksimović, Muzhikov, Cañas y Dzholchiyev) con respecto al once del Calderón y tomándose el partido con la seriedad que merece, jaleados por un público que demostró vivir la Champions con la misma emoción que un adolescente durante su primera noche de faena. Y es que no todas las noches Kazajistán puede presumir de escuchar la composición original de Händel. Es por eso que los pupilos de Stoilov dieron la talla. No les quemó en ningún momento el balón. Durante el primer periodo mezclaron varios registros, espesando la circulación en la medular para combinar con balones directos hacia las carreras de Kabananga y Kéthévoama, dos dolores de muelas para la línea defensiva madrileña, con el fin de darle un poco de electricidad a su ataque.

Se esperaba a un Atleti herido de orgullo tras el empate en Riazor. Y apareció un equipo plano, sin ritmo

A los de Simeone, con la única novedad de Fernando Torres por Jackson Martínez y Saúl Ñíguez por Yannick Carrasco en busca de tener mayores recursos para contrarrestar el poderío aéreo de su rival, se les hizo bola el partido. Se hizo pequeñito ante un equipo que presentó sus armas y le costó coger cuerpo con el paso de los minutos. No hubo rastro ni de rabia ni de orgullo, dos sentimientos que se esperaban tras dejarse dos puntos – y un liderato anecdótico de 24 horas – en Riazor. Los rojiblancos fueron un equipo plano, sin argumentos ni ritmo, que fue capaz de irse a los vestuarios por delante del marcador si una falta escorada de Koke no se hubiera estrellado contra el larguero. Fue el único disparo de los visitantes a portería en 45 minutos.

BLOQUEADOS

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Puso cemento compacto el conjunto kazajo a su bloque defensivo con el fin de entorpecer los ataques del Atlético de Madrid. No es que los colchoneros crearan excesivo peligro pero sí que ese orden alteró el número de oportunidades para probar la consistencia de Nenad Eric. Mejoraron en actitud los visitantes durante el segundo periodo pero no en sensaciones. Llegar a campo rival costaba un triunfo y meter mano a su rival era casi un milagro. Ni siquiera con Jackson Martínez, que sustituyó a un gris Fernando Torres al que el gol nº100 parece generarle cierta ansiedad, en el campo ganó presencia el equipo en fase ofensiva.

Carrasco, que entró al campo 72 minutos tarde, agitó al equipo en zona ofensiva

El tiempo avanzaba y con él los nervios de Simeone, que tomó la decisión de mover el banquillo para dar entrada a Yannick Carrasco. El belga agitó el partido y demostró que el cambio llegó tarde, exactamente con 72 minutos de retraso. Coincidencia o no, el Atleti se animó tras la entrada del exjugador del AS Mónaco, que puso un centro-chut peligroso que se estrelló contra el larguero y originó una jugada que acabó con un manso remate de cabeza de Giménez a manos del guardameta.

Fue tal el impacto que generó Carrasco al partido en solo 20 minutos que estuvo a centímetros de dar los tres puntos a los rojiblancos. Con el equipo volcado al ataque, sin orden ninguno, el de Ixelles se sacó un derechazo desde la frontal que atrapó como pudo Eric para amarrar un punto y demostrar que la visita a Astana, una ciudad en la que el Galatasaray fue incapaz de ganar, no es una tarea sencilla.

FC Astana

0-0

Atlético de Madrid
  1 Erić13 Oblak
  5 Aničić20 Juanfran
33 B. Ilić24 Giménez
44 Postnikov  2 Godín
77 Shomko  4 Siqueira
  6 Maksimović  5 Tiago
10 Kéthévoama (C)14 Gabi (C)
11 Muzhikov (8 Zhukov 77′)17 Saúl Ñíguez (21 Carrasco 72′)
88 Roger Cañas  6 Koke (10 Óliver Torres 81′)
22 Dzholchiyev (15 Beysebekov 89′)  7 Griezmann
89 Kabananga (9 Schetkin 80′)  9 Fernando Torres (11 Jackson 64′)

 

43′ Postnikov ve una amarilla por una entrada sobre Fernando Torres.

59′ Dzholchiyev es amonestado por atropellar a Koke.

84′ Zhukov derriba a Tiago.

Fotografía: Atlético de Madrid.

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