Scouting: Santos Borré

Marty Melville/AFP/Getty Images
Ficha del futbolista
Santos Borré
Nombre: Rafael Santos Borré Maury
Fecha nac.: 15/09/1995, Barranquilla (Colombia)
Nacionalidad: Colombiana
Estatura: 175 cm. / Peso: 70 kg.
Perfil: Diestro
Equipo: Atlético de Madrid
Dorsal: #
Posición: Delantero Centro (DC, DEL, MP)
Contrato: 30/06/2021
Valor de mercado: 1M €

 
SCOUTING. Santos Borré, delantero fichado el curso pasado y cedido toda la temporada al América de Cali, llegará a Madrid el 5 de julio y empezará la pretemporada que inicia dos días después con el Atleti.

Con el lío del delantero aún en el candelero, el Atlético de Madrid recibirá otro refuerzo para el futuro del ataque en los próximos días. Santos Borré está citado para arrancar la pretemporada el 7 de julio. El cuerpo técnico quiere verle de cerca y le ha prohibido acudir a los JJOO, para los que era un fijo. Preocupa en el club que, en el año en el que ha estado cedido en Colombia siendo ya jugador colchonero, su progresión se haya estancado y es cuanto antes cuando hay que evaluarle en casa. No le será nada fácil al cafetero hacerse un hueco en el equipo por ser una posición tan importante y de tanto peso por la que en los últimos años han pasado jugadores como Forlán, Falcao, Agüero, David Villa, Mandzukic o Diego Costa; y por la condición de extracomunitario, que siempre resta puntos y más en un equipo con tantos problemas a la hora de quedarse con sólo tres jugadores que ocupen las plazas vacantes.

BIO

Se trata de Rafael Santos Borré (Colombia, 20 años), ariete nacido en Barranquilla, hincha de pequeño del equipo de su ciudad, el Junior de Barranquilla (o Atlético Junior), que un día soñó con vestir la camiseta de aquel club conocido como Los Tiburones, pero que hoy le guarda respeto al Deportivo Cali, institución que, desde que aterrizó con 15 años, «me lo ha dado todo», afirma. «De pequeño le tenía mucha admiración a Junior. Deseaba jugar con ellos, pero ahora el amor que siento por el Deportivo de Cali es mayor. Todo lo que soy como persona y futbolista se lo debo a ellos», asegura. Y es que Santos Borré, como se hace llamar, creció en la tierra del gol, admirando a sus dos referentes nacionales, Teo Gutiérrez y Carlos Bacca, que defendían la camiseta del equipo de Barranquilla. Soñó jugar con ellos cuando era un infantil y ya ha llegado a compartir delantera con ambos en la selección absoluta de Colombia, donde ha sido parte de la plantilla en las convocatorias aunque en los últimos meses ha perdido lustre. «Me fijaba cómo jugaban para aprender sus movimientos y me impresionaba la forma en la que definían, aunque tenía más fijación por Teo porque los dos venimos de Barranquilla», se sinceraba Borré.

Ya desde bien pequeño su padre Ismael le inculcó el fanatismo del fútbol. Juntos, acudían los domingos a ver jugar en una liga amateur a sus tíos y el pequeño Santos Borré aprovechaba cada balón que se escapaba del terreno de juego para ir a buscarlo y devolverlo con toda la fuerza de unos pies que prácticamente no podían levantarlo. Después de la pachanga, él y su padre se quedaban usando el campo para divertirse un buen rato dando unas patadas al esférico. No tuvo nunca una infancia sencilla. Cuando sólo tenía cinco años vivió la separación de sus padres y se tuvo que marchar de la ciudad junto a su progenitor. Se acabaron entonces los pelotazos con éste tras los partidos de los tíos, pero comenzó a disfrutar del fútbol en grupo. Empezó a entrenar con un equipo de la ciudad intentando emular a su ídolo del Arsenal Van Persie, y con más ambición que la de quedarse en Colombia, se ilusionaba con vestir algún día la camiseta del Manchester United, siendo el primer colombiano en hacerlo. Mérito que el curso pasado le arrebató Falcao. Curiosamente, poco después, el holandés Van Persie recalaría en Old Trafford.

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En verano, eso sí, aprovechaba las vacaciones para volver a su ciudad natal y visitar a su madre y sus viejos amigos. En una de estas excursiones llamó la atención de la escuela de fútbol Neogranadinos, propiedad de Álvaro Aguilar (padre del jugador Abel Aguilar) y Federico Chams. Le ofrecieron una prueba que pasó sobrado, pero a Ismael no le hacía mucha gracia la idea, pues el barrio de Santo Domingo, donde estaba el club, era bastante conflictivo y además iba a vivir cerca de su madre; y eso suponía un problema en lo personal para ellos según lo acordado tras el divorcio. Federico Chams, ansioso por tener al chico en sus filas, hizo todo lo posible para convencer a Ismael, al que acabó haciendo entrar en razón tras ofrecer a Rafael vivir en su propia casa.

Muchas veces, el dinero que le mandaban o que él podía ganar no le era suficiente como para pagar el autobús para ir al entrenamiento y tenía que caminar durante varios kilómetros bajo el fuerte sol para llegar a la práctica. Algo que no le privaba de ser de los jugadores más destacados en cuanto se calzaba las botas y se ponía a correr tras el balón. Durante su estancia en el club pudo hacer su sueño realidad cuando voluntariamente entró a hacer las pruebas en las categorías inferiores de Junior, pero lo dejó tras dos semanas. «No me gustaba el ambiente y decidí dejarlo», se excusaba, pese a que los domingos acudía al estadio a animar al equipo. Su entrenador en Neogranadinos era Henry Peralta, que tenía contacto lejano con Agustín Garizabalo, un cazatalentos que colaboraba con el Deportivo Cali y que había descubierto ya algunas promesas como Juan Cuadrado (Juventus) y el propio Abel Aguilar (D. Cali). La insistencia de Peralta hizo que, tras seis meses de peticiones, Garizabalo hiciera un hueco en su apretada agenda para ir a ver a Santos Borré, que ya iba a cumplir los 14. 20 minutos le bastaron para llevarse al jugador.

«Desde el primer día que lo vi jugar reconozco que me impactó, no solo por sus dotes de goleador si no porque se sabía desplazar bien en la cancha», señalaba Garizabaldo. «Le dije a Carlos Burbano, director de divisiones menores del Cali, que lo fuera a ver, que era delantero, que hacía goles, que tenía cosas diferentes. Y les gustó. A los 15 años ya estaba en Cali«, terminaba. El fichaje, con todo, no fue fácil. Deportivo Cali tenía ya la nómina de chicos que iban a realizar las pruebas del equipo cerradas, y tras muchas conversaciones internas consiguieron saltarse las normas y hacerle un hueco a Borré, que fue el mejor, sorprendió a todos y fue el único que terminó ingresando en el club ese año.

En sus dos primeras temporadas defendiendo la camiseta del club (2011 y 2012) anotó 43 goles siendo uno de los jugadores más destacados de la categoría juvenil. Jugaba con chicos más grandes y eso no le prohibía destacar. Anotó innumerables hattricks e incluso en un partido llegó a anotar siete tantos, como recordó un día, entre risas vergonzosas a las cámaras de televisión tras golear ya con el primer equipo del Deportivo Cali. Con ellos debutó en 2013, con sólo 17 años, aunque aquel año sólo disputó un par de partidos. Siete jugó el año siguiente, pues seguía siendo pieza fundamental del equipo reserva de los colombianos.

2015 fue el año de su eclosión y reconocimiento mundial. Todo empezó en enero, cuando supo que sería parte de la plantilla que acudiría a jugar el Sudamericano Sub20 en Uruguay. Un torneo que arrancó como suplente y que terminó de titular, siendo fundamental para los cafeteros, que lograron el subcampeonato en el hexagonal final sólo por detrás de la Argentina de Ángel Correa, el que será su compañero en el Atlético de Madrid. Borré terminó con dos tantos en su casillero y fue la sensación del equipo. Tanto que un par de semanas después recibió la llamada de José Pekerman para los partidos con la selección absoluta colombiana. Sólo tenía 19 años y, aunque no ha debutado aún con los mayores, ya ha ido en varias listas desde entonces. Su primera llamada, eso sí, él la entiende como un regalo de su abuela, que falleció una semana antes de que Pekerman oficializara su bautismo con el primer equipo. No acudió a la Copa América de 2015 pues estaba repitiendo con la Sub20, aunque esta vez en el Mundial, donde Colombia cayó por sorpresa por la mínima en octavos de final ante Estados Unidos.

Cerró entonces un 2015 de ensueño. Marcó 17 tantos aquel curso y estuvo cerca de hacerse con el pichichi, logró el torneo Apertura con Deportivo de Cali, fue la estrella de la Sub20, recibió como premio la llamada de la absoluta y para más inri el Atlético de Madrid le permitió dar el salto a Europa en uno de los grandes. Y fue el mismo día que viajó a Madrid para la firma de su contrato cuando todo se truncó. Voló a España lesionado del tobillo y cuando volvió a Colombia, forzó para jugar unos cuantos partidos a un nivel paupérrimo que acabaron derivando en agravamiento del problema y varias semanas de baja. Recuperó tono con el equipo reseva y a su retorno con la primera plantilla se encontró con que el club prefirió apostar y dar galones a Harold Preciado, el delantero que sí se iba a quedar y no Borré, que ya jugada en calidad de cedido.

Así, mermado psicológicamente, ha disputado Santos Borré toda la campaña recién acabada, un calvario. Con presión altísima, exigido el doble que sus compañeros, pitado y en ocasiones hasta odiado por una grada con la que ha mantenido una tensa relación estos últimos meses, a la que ha desafiado en cada gol marcado. Amenazado de muerte por la barrabrava de América (rival de Deportivo) en un caso que anda en manos de la policía. El colombiano no es el mismo jugador que hace un año y eso preocupa al Atlético. Ha perdido sus opciones de jugar con la selección absoluta y hasta ha tenido problemas para entrar en algunas ocasiones con la Sub23. Las lesiones (recayó de su problema de tobillo y en marzo sufrió un desgarro en el muslo) tampoco han contribuido en ayudar a un jugador al que le ha sobrado este último año jugando en un equipo que le consideraba el enemigo en casa, un tipo que no fue más que una sombra de lo que había sido un año antes, cual Charles Barkley que perdió sus poderes en la celebérrima película Space Jam. Lástima que se cayera su cesión en diciembre al Rayo Vallecano a última hora, confirmada por el propio Miñambres. Con todo, Borré ha cerrado el curso haciendo goles si tenemos en cuenta el ratio de partidos jugados: seis tantos en 11 encuentros (850 minutos).

Cualidades y características

Santos Borré es un delantero moderno muy polivalente. Su mejor demarcación es la de delantero centro, pero posee cualidades que le hacen vivir más o menos cómodo fuera del área. Maneja muy bien las dos piernas y tiene buen remate al primer toque con ambas, aunque sin duda uno de sus puntos fuertes es el remate de cabeza. Es un gran cabeceador y pese a su altura (1’75m) es un jugador fuerte en el aspecto físico. Tiene una buena potencia de salto, aunque lo que le hace anticiparse a los rivales es su inteligencia sobre el campo. Letal de cara a portería, con buena técnica de remate y con una buena velocidad con el balón controlado. Tira buenos desmarques y se maneja bien en un sistema de dos delanteros, como juega ahora en el Deportivo Cali, aunque en ocasiones ha llegado a jugar por detrás de un delantero más de área por su continuo movimiento sin balón. 2015 ha sido prácticamente su primer año profesional, pues en 2014 sólo disfrutó de poco más de 300 minutos en el primer equipo (donde logró tres goles).

No le asusta ahora el hecho de saltar a uno de los gigantes de Europa. «Demostraré por qué han fichado a un colombiano tan joven», admitía en su puesta de largo en la web del club rojiblanco, hace ya un año. «Que esperen todo mi talento, mi proyección y mi esfuerzo, lo daré todo», añadía, el chico que hoy no sabe si se quedará o irá cedido, pero que no rehuye cuando le preguntan por si prefería jugar los Juegos Olímpicos o hacer el stage con los colchoneros. «No me han permitido ir (a Río), pero creo que es la mejor opción para mi futuro mi deseo es llegar en buena forma, hacer una buena pretemporada. Sería muy lindo quedarme en el club, haré todo lo posible para lograrlo, pero si soy cedido a otro equipo, debo ir con la misma motivación para así poder demostrar el talento que tengo”. Sin duda sabe de qué va la historia. Viene de una tierra en la que los últimos años han salido auténticos artilleros del gol. Se ha estancado, sí, pero a sus 20 años todavía tiene todo por delante para sacar en Europa lo que lleva dentro. Nunca un delantero colombiano asombró tanto tan joven. Y mira que los hay buenos.

Fotografía: Marty Melville/AFP/Getty Images

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