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sábado, 19 junio 2021

El Atleti ya no juega bien

OPINIÓN. La presentación de Diego Pablo Simeone, post-funeral tras una deshonrosa eliminación histórica en Copa del Rey contra un equipo que militaba en Segunda División B, fue toda una declaración de intenciones de lo que presumía ser una nueva era en la ribera del Manzanares tras la tierra quemada que dejó el segundo paso de Goyo Manzano por el Vicente Calderón. «Nos gusta un equipo agresivo, un equipo fuerte, aguerrido, contragolpeador. Lo que nos llevó a los atléticos a identificarnos con esta gloriosa camiseta«, sentenció el bonaerense sobre su plan a trazar después de dejar dos premisas muy claras: no le asustaba el «desafío» y su intención no era otra que la de «recuperar un poco» de lo que siempre tuvo el Atlético. Cristalino, como el agua.

Decía Simeone hace tiempo que jugar bien es ganar, independientemente del camino que se tomara. la finalidad era lo realmente importante

Un empate a cero en La Rosaleda y una contundente victoria días después en su estreno en casa mostraron dos caras diferentes de lo que podría ser a largo plazo el Atlético de Simeone. Cara o cruz. Independientemente de la primera toma de contacto, muestra insuficiente, lo que sí evidenció es que al ‘Cholo’ le va la marcha y por su cabeza solo pasa lo de ganar a toda costa (con Diego o sin él, si me lo permiten). «Prefiero jugar mal y ganar», dijo, por si a alguien no le había quedado claro aún, después de cosechar un empate en El Sardinero contra el Racing de Santander desplegando un juego que mereció más que un simple punto.

Una Europa League, una Supercopa de Europa, una Copa del Rey, un título de Liga y una Supercopa de España después, tras ser infravalorado por aquellos que dominaban el status quo del momento, presuntamente feo estéticamente y con acusaciones de equipo violento mediante pese a reconstruir y amamantar a un equipo muerto en vida, el exitoso método Simeone se explicaba con cierta sencillez: jugar bien es ganar. No hay más vuelta de hoja. Las señas de identidad más esclarecedoras eran las de un equipo reconocible a través de su contundencia, al que le asomaban los testículos por debajo de los pantalones, que no rehuía el contacto, que ganaba cada centímetro del campo en el que se competía, que tenía en el balón parado su razón de ser y que se cerraba como una ventanilla de Hacienda a la hora de comer. Impenetrable. Fiable. Poderoso. Guerrero. Era un equipo incómodo, molesto. Y ganador.

El nuevo curso, el quinto completo de la era Simeone, ha servido para mudar de piel. Hace relativamente poco afirmó Marti Perarnau, un referente, que la evolución en el fútbol es importante porque lo que no se cambia, «se enquista, envejece, queda obsoleto y es engullido en el proceso evolutivo«. Ha tratado ‘el Cholo’ de cambiar la cara de su Atleti, de meter a Koke por dentro, su obsesión desde hace años, para ganar fluidez en la circulación y salida del balón. Hubo una época que el Atlético encadenó varios partidos buenos argumentando que el cambio era positivo: mejoró porcentaje de posesión de balón y de cantidad de goles, pero se desangraba en defensa, con un Oblak que ya parece hasta carnal cuando todos sabemos que no viene de este planeta.

El Atlético ha pasado de jugar bien a jugar bonito. Ha dejado de ser lo que era por querer ser algo que no es. Urge que vuelva a jugar bien y no como le digan algunos que tiene que hacerlo

El Atlético ha guardado en un frasco su esencia, la de aquel equipo que no negociaba el esfuerzo, que jugaba cada partido como si fuera el último, que jugaba finales con «unos huevos muy grandes«, que ganaba por utilizar «mejor a sus soldados» o que jugaba partido a partido, incluso minuto a minuto si hiciera falta. Más allá de las dos derrotas consecutivas, lo verdaderamente preocupante reside en lo poco compacto que se ha vuelto el equipo (ha encajado nueve goles en sus últimos cinco partidos oficiales), en su fragilidad a balón parado o en la pérdida de carácter. El Atlético ha pasado de jugar bien a jugar bonito. Y es que no se entiende el Atlético de Simeone sin el sudor en la frente, a pleno pulmón y con el corazón a punto de escaparse entre los dientes. El fútbol son pequeños detalles y el Atleti está perdiendo los muchos que lo llevaron a ganar partidos.

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El Atlético ha dejado de ser lo que era por querer ser algo que no es. Las piezas son diferentes a las de temporadas pasadas y algunos de los elementos que hay en plantilla invitan a, al menos, probar. Algo no funciona del todo cuando el equipo deja de competir cuando hace bien poco era un hueso, un quebradero de cabeza. “Lo que más rabia me da es perder. Siempre molesta”, escupió con mal regusto Simeone al sentarse en la decrépita sala de prensa que hay en las entrañas del Vicente Calderón tras perder el último derbi liguero contra el Real Madrid. Y mientras tanto, los millares de aficionados que se congregaron en el estadio que algunos no han tenido piedad en querer derribarlo se marcharon con la cabeza abajo y mascullando la idea de que su Atleti debe volver a jugar bien y no como le digan algunos que tiene que jugar.

Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J12 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.
Encuentro disputado en el Vicente Calderón correspondiente a la J12 de la Liga Santander 16/17. Fotografías realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

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Victor Manuel Molina Pozo
Periodista | Experiencia en Europa Press, Atresmedia (Antena 3, LaSexta, Fórmula 1 y Champions Total), El Economista y VAVEL.

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