2016, el año en retrospectiva: Lo peor del Atleti

Shaun Botterill/Getty Images
Shaun Botterill/Getty Images

RETROSPECTIVAEn estos posts resumiremos las diferentes claves del año para recordarte los grandes momentos del 2016. En este hablamos de lo peor que dejó el año a los colchoneros. [Aquí puedes leer lo mejor de 2016]

2016 era el año para soñar. Y se soñó, pero no se logró hacer tangible. La realidad se impuso, terca, a las aspiraciones de los colchoneros que soñaron primero con la Copa, después con la Liga y por último con la Champions. Estuvo cerca, a centímetros, pero el éxito se escapó y su lugar lo ocupó un dolor tan grande como el vacío y tan inabarcable como el silencio. La final de Milán fue la repetición de una tragedia que ha marcado la historia del Atlético. Mereció alzar tres Copas de Europa, pero no logró ninguna. Y como decía Luis Aragonés, del segundo no se acuerda nadie. El olvido es otra arista del dolor. Soñar con una Copa de Europa, tenerla al alcance de la mano y perderla es doloroso. Que te olviden más. Pero que uno no pueda olvidar ese dolor, lo cerca que estuvo, es lo peor. Lisboa y Milán no volverán, dijo Koke hace unos meses. No, no volverán. Lo importante es que hay otras. ¿Cardiff? Es cuestión de creer. 

La primera Champions se escapó, otra vez, por centímetros

Creer. Así se títula el libro de Simeone. Precisamente fue el Cholo quien dejó otra de las malas noticias para el Atleti. Su renovación a la baja hizo que se tambaleasen los cimientos del Calderón y las grúas de La Peineta. O mejor dicho, del Wanda Metropolitano. El nombre que le han dado al que, si se cumplen los plazos, será el nuevo feudo colchonero para el curso que viene. Un traslado que se convirtió en mal menor cuando los hinchas rojiblancos vieron como una directiva y un diseñador defenestraron el emblema del Atlético. El cambio de escudo es una de las mayores aberraciones vistas en la historia del club. Dolió, escoció, pero se acabó aceptando. La inmovilidad y el cuajo de la afición del Atlético de Madrid es digna de estudio. Comulgan con molinos periodicamente y cada poco tiempo se repiten que no está tan mal. El Cholismo debía inculcar exigencia, pero ha terminando domesticando a una legión de mansos. Larga vida al Gilismo, pues.

Evento realizado para dar a conocer el nuevo libro de Cholo Simeone, » Creer. El Desafío de Superarse Siempre». Fotos realizadas para Esto es Atleti por Tania Delgado.

 

Una historia, la del Atlético de Madrid, que siempre ha respetado la Copa del Rey. Un torneo, que se juega principalmente en el mes de enero y que por ello suele ser la primera fuente de alegrías o tristezas del año nuevo. En el caso del Atleti en el 2016 la Copa trajo decepción. Cayó ante el Celta en cuartos, en un duelo que supuso la primera eliminación del Cholo a manos de un equipo español distinto a Barça o Madrid. Pelear la Copa estaba entre las ilusiones de la hinchada colchonera que se llevó un palo a todas luces inesperado. 

La renovación de Simeone hizo que se tambaleasen los cimientos del Calderón y las gruas del Wanda Metropolitano

La base de la temporada está en el verano. La pretemporada, las salidas y los refuerzos. De lo primero se encargó el ‘Profe’ Ortega. De lo segundo y tercero, la directiva. Se buscó y se logró que las estrellas no se fueran. Bien hecho. Pero de igual forma se buscó, se necesitaba, y se necesita, un delantero de garantías. Años atrás, cuando los buenos se iban del Atleti, Cerezo, impertérrito, decía que los jugadores juegan donde quieren. Pues bien, este verano Costa y Gameiro querían jugar en el Atleti. Simeone quería al primero. Le esperó, pero llegó el segundo. El menos caro. El problema es que la directiva quería fichar un nueve de garantías por 30 millones. El Chelsea no aceptó el asunto y Gameiro, procedente del Sevilla, y cuyo precio sí que ronda los 30 kilos, llegó al Calderón. Esa situación ha provocado varias cosas: Simeone deberá obrar otro milagro; el Atleti ya se ha dejado puntos porque Gameiro es muy bueno, pero no es top (piensen en las ocasiones que marró frente a Alavés, Leganés, Sevilla o Real Sociedad) y, por último, la hinchada mira con recelo al delantero que tienen porque no se parece al punta que anhelaban. Un desaguisado a solucionar en el 2017.

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Un año, el 2017, donde si la cosa no cambia, el Atlético de Madrid no podrá fichar. La sanción de la FIFA prohibe al Atleti fichar durante los dos próximos mercados. Una situación que los colchoneros esperan que no sea tal toda vez que el Real Madrid, también sancionado, ha visto como la pena se quedaba en una sola ventana de fichajes. Sea como fuere, mientras se espera que la sanción se reduzca o se confirme, el Atlético tiene ante sí uno de sus mayores retos: seguir compitiendo, mantener a Simeone, mantener a sus estrellas y que los polvos del pasado no conviertan en lodos lo alcanzado hasta ahora. Será complicado.

El cambio de escudo es una aberración

Precisamente complicada, sino en chino, se le ha puesto la Liga al Atleti. Los empates frente a Alavés, Leganés y Espanyol y las derrotas ante los rivales directos han hecho que los colchoneros hayan caído a la sexta plaza a estas alturas. La peor posición de la era Simeone. A nueve (que podrían ser 12) puntos del líder y a cinco de la obligada tercera plaza. Un drama. Por si fuera poco, rivales como Sevilla, Villarreal y Real Sociedad se han metido en la lucha por los puestos Champions. La Liga está preciosa para el aficionado imparcial, pero los colchoneros vuelven a mirar la clasificación con pesar. El equipo no está donde desean y no pelea como solía. Las lesiones, la exigencia o la sanción FIFA entre otras cosas no ayudan a calmar al hincha rojiblanco.

Levante (2-1) Atlético de Madrid. 8 Mayo. El Atlético perdía en el Ciudad de Valencia todas las opciones de llegar a la última jornada con vida para conseguir la Liga (Photo by Manuel Queimadelos Alonso/Getty Images)

Por último, pero no lo menos malo, el Atlético de Madrid deja atrás un 2016 plagado de lesiones. En la primera parte de año no se pudo contar con Tiago, clave para Simeone y quien sabe si con él sobre el césped Milan hubiera tenido otro final. Al luso, en la segunda parte de año se le sumó Moyá en verano, Augusto después, Torres, Oblak y Filipe Luis. Todos ellos tuvieron que parar. Algunos, Moyá, Torres y Filipe Luis, ya han vuelto. Otros, como Augusto y Oblak tienen para rato y se les echa de menos. Mucho. Muchísimo. Demasiado. Tiago por su parte, volvió, pero no fue el mismo y su rodilla parece pedir otra etapa en su carrera futbolística. Por si fueran pocos, que no lo son, el Atleti ha sufrido otras bajas puntuales que, de alguna manera, han influido al rendimiento colectivo. Saúl, Griezmann, Godín o Giménez han tenido que parar por problemas físicos. En total nueve jugadores. Demasiados para un plantilla corta en la que los cimientos están anclados en base a cuatro o cinco nombres. Y de ellos varios han estado -o están- lesionados. Más madera para un año, el 2016, que tuvo muchas luces, pero cuyas sombras oscurecieron todo. Milán, el escudo, la sanción FIFA o el futuro de Simeone son asuntos demasiado importantes como para acabar el año con buen sabor de boca.

Fotografías: Shaun Botterill/Getty Images

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