Oportunidad de reinvindicarse

ALINEACIÓN. El Atlético de Madrid juega en Eibar con una ventaja a priori cómoda sobre el papel, un 3-0 solvente que le hace firme candidato a semifinalista. Debe navegar con precaución entre las tranquilas aguas de la relajación que hacen que un equipo casi clasificado en Copa se meta en una tormenta de grandes dimensiones; casi le sucedió contra Las Palmas.

Será noche de reinvindicaciones. Si el aficionado Atlético se queja de que el equipo marca pocos goles al margen del fiable Griezmann (que hoy descansará) hoy será una oportunidad de reivindicarse para varios atacantes en un momento de dudas para ellos. En defensa Lucas y Juanfran además de dar descanso a Filipe Luis y Vrsaljko seguirán demostrando que la competencia interna es buena y merecen minutos por los que pelean en cada entrenamiento.

Un Godín, menos imperial y más expuesto en este Atlético que ha perdido cohesión, también descansará. Tendrán minutos en el eje de la zaga juntos Giménez y Savic. No es descartable, dependiendo del resultado, que Giménez siga acumulando minutos en el mediocentro según avance el partido para seguir rodándose en una posición en la que parece que Simeone le ve solvente. Gabi, apercibido de suspensión, es candidato a tener descanso si el partido se encarrila. Saúl, probablemente el jugador más polivalente del equipo, se desdoblará como ‘5’ para hacer las transiciones entre defensa y ataque. Esperen guerra sin cuartel en el centro del campo con dos futbolistas que recorren muchos, muchos kilómetros y no dan un balón por perdido.

Sobre el papel parece un varapalo para Carrasco que no juegue de inicio. Correa ocupará la banda que le gusta al belga y Gaitán la que no le gusta. Ellos no tienen remilgos, juegan de lo que les pongan. Los argentinos son notas positivas del comienzo de año, mucho más Ángel que Nico, todo sea dicho. Simeone habló del tremendo potencial ofensivo de Correa ayer en la rueda de prensa previa, «está emparentado con el gol». El 11 parece el jugador más al alza del Atlético que busca aún encontrarse del todo. Arriba Torres y Gameiro buscan cambiar murmullos por aplausos. A ellos no les vale cuajar un buen partido, necesitan engordar sus cifras goleadoras para que deje de ser una obsesión que les bloquee.

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