Rubén Cano: «Tuve fichado a Ronaldo, pero Gil-Marín fichó al Tren Valencia»

Rubén Cano con Futre y sus representantes, en el Club Financiero Inmobiliario, el día de la llegada a Madrid del astro portugués. Fotografía cedida a Esto es Atleti por Rubén Cano.

30 AÑOS DE GILISMO. En Esto es Atleti publicamos una serie de artículos en los que hacemos un repaso de los diferentes momentos, claves, anécdotas, triunfos, fracasos, decepciones, robos y lamentos, justo ahora que se cumplen tres décadas desde que la familia Gil está al mando del Atlético de Madrid.

PARTE VII. ENTREVISTAMOS A RUBÉN CANO. Rubén Andrés Cano Martínez, conocido deportivamente por Rubén Cano, nació hace 66 años en San Rafael, una población de la provincia de Mendoza, que se encuentra a unos 1.000 kilómetros de Buenos Aires. Fue en la Capital Federal donde nuestro protagonista dio sus primeros pasos como jugador de fútbol profesional, en el Club Atlético Atlanta.

En 1974, de la mano de Néstor Raúl Rossi, que había sido su entrenador en el equipo bonaerense, da el salto a Europa, y es fichado por el Elche CF para jugar en la Primera División Española. Dos campañas más tarde, daría el salto al Atlético de Madrid, donde vivió los mejores años de su carrera. Anotó 97 goles con la zamarra rojiblanca, y fue Campeón de Liga en el 77. Tras lograr la doble nacionalidad, fue 11 veces internacional con España, anotando 4 tantos. Terminó su carrera como jugador con dos campañas en el Tenerife y otras dos en el Rayo Vallecano. Ambas etapas en segunda división.

Recién retirado, en 1987, se convirtió en uno de los hombres de confianza de Jesús Gil, participando activamente en la campaña electoral. Una vez proclamado presidente Gil, Rubén Cano se hizo cargo de la secretaría técnica del club, cargo que ocupó hasta 1995 en diferentes etapas.

En Esto es Atleti tenemos el privilegio de entrevistar a un símbolo rojiblanco, que en esta ocasión nos hablará, fundamentalmente, de sus años como secretario técnico en el club; con Jesús Gil como presidente.

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– Si estoy en lo cierto, usted conoce a Gil en el año 78, haciendo la pretemporada del Atlético de Madrid ¿Qué recuerda de aquel primer contacto con Gil?

De izquierda a derecha, Jorge Nuno de Lima Pinto (presidente del Oporto), Jesús Gil, Julián Sanz Calonge, Roberto Dale y Rubén Cano. Fotografía cedida por Rubén Cano a Esto es Atleti.

Rubén Cano: «Así es. No lo conocía de nada, ni sabía quien era. Él tenía en promoción parcelas en Los Ángeles de San Rafael y nos ofreció a todos los jugadores construir una casa en ellas. Luego él se encargaba de dirigir la construcción, con una clausula que decía que si al año no la queríamos nos devolvía el dinero que habíamos pagado y nos daba 1.000.000 de pesetas como beneficio de la promoción. Fuimos cinco jugadores los que aceptamos la oferta: Leivinha, Ayala, Marcelino, Leal, y yo. Finalmente, solo Leal y yo seguimos con la casa, pero nunca disfrutamos de ella por falta de tiempo. Leal la terminó vendiendo y yo no volví a ver a Gil hasta el año 1986, cuando le ofrecí la casa. Él se quedo con ella, y si mal no recuerdo, me pagó 4 millones y medio de pesetas, que era lo que yo pedía».

«No le volví a ver hasta que a principios de 1987, cuando yo dejé el fútbol debido a las lesiones, estando en el Rayo. Había muerto Vicente Calderón y se convocaban elecciones, entonces me llamó para proponerme ayudarle en la campaña, y le dije que sí. También me llamaron otros candidatos, pero ya había dado mi palabra y le apoyé en las elecciones».

– ¿Cómo le convence Gil para ser su secretario técnico?

Rubén Cano: «Durante la campaña nunca hablamos de cargos, pero sí intervine en las contrataciones de Eusebio, Juan Carlos, Futre, Parra y alguno más que ahora no recuerdo. Lógicamente, eran contratos condicionados a la victoria de nuestra candidatura. Después de las elecciones me ofreció el cargo, y acepté. Entonces aconsejé la compra de Goicochea y Marcos Alonso (que ya tenía un acuerdo con Angel Castillo anterior a las elecciones y nosotros lo hacemos efectivo). Pero sobre todo recomiendo, por el prestigio y capacidad, a Menotti. A pesar de todo, empezó una buena campaña, pero después vinieron los problemas personales con Gil. Apartó a Angel Vilda para traer a Poncini, que no era preparador físico y entrenaba por la tarde. Él decía que era para que los jugadores se acostumbraran a los horarios de los partidos; a mi no me convencía y a Gil tampoco, por que en realidad era por que trasnochaba mucho y se levantaba tarde. Ahí empezaron los problemas con Jesús y la plantilla».

– El principal aval para la victoria de Gil en las elecciones fue el fichaje de Futre. Usted participó activamente en la operación. ¿Cómo fue aquella contratación?

Rubén Cano: «Efectivamente, participé en todo. Roberto Dale se enteró de que Futre tenía una clausula de rescisión de 90 millones de pesetas. Cuando el presidente de Oporto se dio cuenta del interés nuestro, le renovó el contrato y le subió la clausula de rescisión a 400 millones, por ese motivo se complico todo. Las negociaciones fueron largas, y 400 millones era una cifra impensable para cualquier jugador. Viajamos en jet privado a Oporto y llegamos a un acuerdo. Así Futre pudo llegar a tiempo para la presentación de la candidatura».

– Existe la creencia de que Gil tenía en mente apropiarse del club desde el principio, y que ya entonces su objetivo era la alcaldía de Marbella. ¿Qué hay de cierto en ello?

Rubén Cano: «Yo no tenía ni idea cuales eran las intenciones de Gil, por lo menos nunca me comentó nada y sólo me decía que quería hacer del Atlético el equipo más grande de Europa. Yo traje gente a colaborar con esa intención, entre ellos, Pepe Navarro Ceferino, Julián Sanz Calonge y Enrique Cerezo».

– La misma noche de la derrota en la final de Zaragoza, Gil cesa a Luis Aragonés tras una acalorada discusión. ¿Qué sucedió? ¿Usted contaba con Luis para ser el entrenador del equipo?

Rubén Cano: «Luis Aragonés tenía firmado un contrato vitalicio con Don Vicente Calderón para ser manager deportivo. No quería entrenar y pretendía hacer respetar ese compromiso. Por ese motivo se llegó a la discusión. Luis era amigo mío y de Pepe Navarro, y conocíamos perfectamente su sabiduría. En realidad todos pasamos un mal momento por la amistad que nos unía. Yo hablé con Jesús para que dejase a Luis en el cargo, pero fue el carácter de ambos el que generó esa discusión. Años después convencí a Jesús de que había sido mi mejor entrenador, entonces ya se habían calmado ambos y se pusieron de acuerdo para que volviese a entrenar al Atlético. Al final terminaron muy bien».

– Menotti, Eusebio, Futre, López Ufarte, Parra, Goicoechea y Marcos Alonso. ¿Cuántos de ellos eran fichajes suyos? ¿Se enfrentaba a Gil si se metía en su trabajo?

Rubén Cano: «En realidad yo participé en todos esos fichajes. Él opinaba como aficionado, pero seguro que consultaba a otras personas. Al principio no tuvimos encontronazos. Después, cuando había algún amago, me iba y liso. Luego me llamaba a las cuatro de la mañana y me preguntaba qué hacía. Yo le contestaba: ¿Qué voy a hacer? Durmiendo. Entonces me daba la razón o según le diera. Jesús, conmigo, siempre fue de cara».

– ¿Cómo fue el fichaje de Patri?

Rubén Cano: «Según los informes de nuestro ojeador, Patri participó en el torneo infantil de Extremadura saliendo campeón con el Betis. En ese torneo el chico demostró una tremenda superioridad sobre el resto, entonces nos interesamos por él, como así lo hicieron Madrid y Barcelona. Al final llegamos a un acuerdo con el Betis y con el padre de Patri, a cambio de una excesiva cantidad de dinero, teniendo en cuenta la edad del jugador, pero la pelea por el fichaje era fuerte y no quedó otra opción».

Lo suyo fue muy mala suerte, por que tuvo una lesión muy grave de rotura de ligamentos cruzado y laterales, inclusive yo lo lleve a vivir a mi casa durante mucho tiempo para ayudarle en la recuperación. Me hice muy amigo de la familia, con la que actualmente mantengo una verdadera amistad. Como Patri no se recuperaba y no conseguía demostrar lo que todos esperábamos de él, su padre tuvo la hombría de romper el contrato sin querer cobrar lo que restaba. Sabían de mi responsabilidad y actuaron con gran honradez. Patri fue al Barcelona con la esperanza que resurgir, pero la lesión había sido grave y solo estuvo un par de años sin dar todo lo que se esperaba de él.

Caso contrario fue lo que paso con Raúl González. Por no cometer el mismo error de pagar una gran cantidad de dinero por un chaval tan joven, el Madrid lo pagó y se lo llevó. Independientemente de la decisión del club de quitar las divisiones inferiores, su padre me engañó, prometiéndome que firmaría por el Atlético. Luego fichó por el Madrid. Así que muchas veces uno puede acertar y en otras equivocarse, es ley de vida y justo reconocerlo».

– Cuándo las cosas iban mal, la afición coreaba el famoso “que salga Rubén Cano». ¿Cómo llevaba usted aquellas críticas? ¿Por qué cree que la crítica nunca llegaba a Gil?

Rubén Cano: «Yo las críticas las llevaba mal. Me amargaba mucho, porque yo me entregaba al máximo. Mi renuncia siempre estuvo encima de la mesa y eso lo sabían todos. Me fui en varias oportunidades y me volvían a llamar. Creo que era por que sabían que no todo era mí responsabilidad y eran conscientes de mi entrega. Hice cosas increíbles e impensables, como ir a regar los campos que conseguíamos para entrenar. El Atlético no tenía un campo de entrenamiento y estábamos de prestado en varios sitios».

– Cuando ustedes llegan al club, la deuda es de 1.900 millones de pesetas. Cuatro años más tarde, la deuda aumentó hasta los 6.000 millones, de los cuales, 2.000 millones eran con Gil. ¿Era usted consciente de cómo iba aumentando la deuda del club poco a poco?

Rubén Cano: «Con respecto a los números yo no intervenía para nada, sólo daba la cara cuando a los entrenadores de los juveniles se les debían 5 y 6 meses. Me daba vergüenza no saber que decirles. Cuando los equipos juveniles intervenían en algún torneo se cobraba una pequeña cantidad con objeto tener en la caja un remanente de dinero para darles a los que verdaderamente lo necesitaban y después se les descontaba de la mensualidad. Esa pequeña cantidad la llevaba el cajero».

– Gil fue metiendo en el club a su hijo… ¿Cómo fue su relación con Miguel Ángel Gil?

Rubén Cano: «Realmente, yo estuve mucho tiempo trabajando en el club con Miguel Ángel. Creo que Jesús siempre tuvo en mente que ocupase su puesto cuando él se fuera a Marbella. Por ese motivo despidieron a Don Julio Carrascosa; uno de los mejores gerentes del mundo, además de una persona increíble que derrochaba honradez, profesionalidad y experiencia».

– ¿De qué fichajes se siente más orgulloso?

Rubén Cano: «Como te decía, no puedes acertar siempre. Yo participé en fichajes que luego no dieron lo esperado. Por ejemplo, Kosecki y Moacir. Este último fue mi mayor equivocación. Era muy callado y extrañaba mucho Brasil. No se adaptó.

También acerté en muchos otros, como Manolo, Baltazar, Vizcaíno o Donato. Subí de la cantera a Solozabal y Toni. Todos ellos ganaron después el doblete, junto a otros fichajes míos como Caminero o Kiko, que fueron muy rentables. A Simeone también se le ficha con mis informes.

Y luego están los errores del club, como el fichaje de Hierro, que se terminó yendo al Madrid porque Gil habló más de la cuenta antes de tiempo. Luego, en el año 94 yo estaba en Brasil, y tenía fichado a Ronaldo. Había acuerdo con el Cruzeiro y con el jugador, pero Miguel Ángel Gil lo echó atrás para fichar al “Tren” Valencia. Yo me quería morir. Rápido se lo llevaron los del PSV. Con el tiempo me di cuenta de que sólo fue por la mala relación que teníamos Miguel Ángel y yo. Fue personal».

– ¿Cómo se produce su salida del club?

Rubén Cano: «Me fui por que después de muchos años de entrega y de dar la cara por su padre, Miguel Ángel Gil me quiso rebajar el sueldo a una miseria. Pretendía pagarme 300.000 pesetas, cuando yo pagaba una hipoteca 200.000 por un departamento que me había comprado. Era un forma de decirme “ándate” y eso hice. Era imposible vivir con ese sueldo.

Tengo que decir que, ahora que estoy arreglando los papeles de mi jubilación, me he encontrado con que no pagaron por mí a la Seguridad Social. Resulta que, ahora que podía vivir de mi trabajo de tantos años, no puedo. Se lo reclamaré judicialmente».

– ¿Qué relación mantuvo con Gil, desde su salida del club, hasta su muerte?

Rubén Cano: «De vez en cuando me llamaba y me consultaba algo, pero nada más. Quiso que me fuese a Marbella con él, pero le dije que yo solo sabía de fútbol. De política ni sé, ni quiero. Con el tiempo me di cuenta de que acerté no yendo».

– ¿Cuál es su relación con Miguel Ángel Gil y Cerezo en la actualidad?

Rubén Cano: «Mi relación con ambos es nula. Nunca volvimos a hablar».

– Con 97 goles, ocupa el puesto número 11 en la clasificación de goleadores históricos del Atlético de Madrid. ¿Por qué no estuvo presente en el partido de Leyendas del Calderón?

Víctor Martínez (secretario técnico), Salvador Santos Campano (vicepresidente) y Rubén Cano el día de la firma de su contrato como jugador del Atlético de Madrid. Fotografía cedida a Esto es Atleti por Rubén Cano.

Rubén Cano: «Me invitaron las peñas, y lo agradecí mucho, pero no estuve presente en el estadio el día del homenaje porque fui operado de un aneurisma de aorta hace unos meses y, a pesar de estar recuperándome perfectamente, el medico me aconsejó, dada la gran emotividad que me implicaría, no ir en este momento. Cuando me recupere del todo, iré a ver al Atlético donde sea».

– ¿Qué le parecen los cambios de estadio y de escudo?

Rubén Cano: «No conozco las razones, aunque uno pueda entender el progreso como motivo en el caso del cambio de estadio, pero hay algunas sombras. Con respecto al escudo, no estoy de acuerdo; es solo por dinero, que es por lo único que se mueven».

– ¿Considera moralmente aceptable que Gil y Cerezo sigan siendo los dueños del Atlético de Madrid?

Rubén Cano: «Me parece que cumplieron un ciclo, y que deberían dar paso a otra gente».

– Desde Buenos Aires, ¿cómo se ve el futuro del Atlético de Madrid?

Rubén Cano: «Como siempre fue. Considerado tercer equipo mas grande de España y uno de los mejores de Europa. En esto tiene y tuvo mucho que ver Simeone, un gran entrenador».

Fotografías: Archivo personal de Rubén Cano

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