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viernes, 4 diciembre 2020

Y una falta de Pantic en Westfalia

INTRAHISTORIA. El Borussia Dortmund ganó la UEFA Champions League en la temporada 1996/1997 perdiendo únicamente un partido, que fue la visita del Atleti a su estadio. Mereció perder otro, y fue en el Vicente Calderón, donde los alemanes salieron victoriosos. Pantic, con una noche mágica, dio una exhibición en un torneo en el que se acabó proclamando Máximo Goleador de la edición.

Ottmar Hitzfeld empezaba a labrarse un nombre en los banquillos. Tras un periodo exitoso en Suiza con el Grasshoper, donde ganó todo lo que estaba a su alcance, tomó las riendas del Borussia Dortmund, al que domesticó y dio forma en sus primeros años hasta hacerle un equipo invencible en el último lustro del siglo pasado. Aquel Borussia llegaba a la edición de Champions con dos Bundesligas consecutivas, además de dos Supercopas alemanas. Era un equipo dinámico, con buen toque, gran contragolpe y una fortaleza física notable. Un equipo competidor.

Se acabó alzando como campeón de Europa tras derrotar a la Juventus de Vieri, Zidane y Deschamps en la final, tras destrozar al Manchester United de Cantona y la Generación del 92 en semifinales y tras no encontrar rival en el Auxerre en cuartos de final. Y es que, aquel curso, el único equipo capaz de sacar de sus límites a los alemanes fue el Atlético de Madrid.

Lo hizo en fase de grupos, jugando un gran partido sin éxito (el Borussia ganó 1-2) en el Calderón pero tomándose la revancha en Alemania, país donde no ganaba entonces ningún foráneo. Y eso que los locales se empezaron adelantando con un gol de dudosa legalidad por la posición adelantada de su ejecutor (vamos, que con VAR hubiera sido anulado), pero aquella noche Pantic se vistió de Pantic.

El yugoslavo lo intentó de falta en la frontal hasta en dos ocasiones sin fortuna. Raro en él, que dejó escapar dos oportunidades de las que no solía fallar. Eran sus penaltis particulares y los componentes de la barrera espectadores de lujo, de primera fila. Después, dejó literalmente sentado a su par para estrellar el balón en la madera. Una noche sin suerte. El Atlético empató gracias a un cabezazo de Roberto Fresnedoso, que remató un córner sacado por Pantic en corto cuyo balón metió al área Esnáider.

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Y entonces llegó el momento. De una falta lateral, prácticamente sin ángulo, donde la jugada que se ejecuta es de córner y no de golpe franco, Sole sacó a relucir su clase. Metió un balón con temple, con comba, con efecto, con colocación y con la potencia justa al segundo palo. Con toda la mala intención del mundo y con las milésimas dosis de fortuna que antes se le había negado, Pantic disparó a la madera y el balón, que iba a la altura de la línea de gol sin saber si entrar o no, se topó con la cabeza del meta alemán y acabó entrando. 1-2 y todos contentos. Bueno, los alemanes no. Su carta de presentación. «Buenas tardes, me llamo Milinko Pantic«, que diría el fallecido Andrés Montes.

El partido siempre le quedó en la retina al bueno de Ottmar Hitzfeld, que desde entonces ha aireado cuando le han dejado cierto resquemor por el Atleti. Le dolió mucho que los rojiblancos le privaran a de aquella Champions League perfecta, aunque se alegró sobremanera cuando los rojiblancos cayeron en cuartos ante el Ájax de Ámsterdam en una Champions League que, ciertamente, tenía todos los tintes para que la final la jugaran alemanes y madrileños.

Aquel penalti de Esnáider, aquella prórroga ante el equipo de Van Gaal, aquellos fatídicos once metros que cambiaron el registro de una competición que tenía mucho color rojo y blanco y que supuso un mazazo. No tenía el Atlético el mejor equipo, pero sí todos sus sentidos en La Orejona. Y también al mejor jugador, o al menos al más determinante. Porque Pantic, con 5 dianas, se llevó el Trofeo al Máximo Goleador de la Champions. En aquella temporada, en las filas rojiblancas jugaba Diego Pablo Simeone, que no ha olvidado la oportunidad perdida.

Atlético y Borussia se han enfrentado en cuatro ocasiones, resultando dos victorias alemanas, una rojiblanca y un empate. Además de las ya citadas en la 1996/97, los equipos se vieron las caras en la extinta Recopa de Europa, en los cuartos de final de la temporada 1965/66, donde un empate a uno y una victoria por la mínima dieron el pase a los teutones. Cuentas pendientes.

Fotografía: TVE.

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