Antoine Griezmann: "Cuando pasó lo del Balón de Oro me di cuenta de que le daba demasiada importancia al fútbol"
El adiós de Antoine Griezmann sigue pellizcando el corazón de los atléticos. No fue una despedida cualquiera; la marcha del máximo goleador histórico del Atlético de Madrid se ha convertido, por derecho propio, en uno de los capítulos más emotivos de la historia moderna del club. Aquel partido contra el Girona, que el francés cerró con una asistencia magistral a Lookman, puso el broche de oro a una era irrepetible. Ahora, gracias a un documental conjunto de Movistar Plus y Atleti Studios, los aficionados pueden colarse en la intimidad de ese día tan especial.
El reportaje, que dura unos 40 minutos, es una auténtica montaña rusa de emociones. Acompaña al delantero desde que se levanta en su casa hasta que cruza el túnel de vestuarios por última vez. Además, cuenta con testimonios muy cercanos, como los de su esposa Erika Choperena, Koke o Marcos Llorente, quienes ayudan a retratar al Griezmann más humano justo antes de emprender su aventura en el Orlando City de la MLS.
Las bromas de Llorente en el coche
Uno de los momentos más auténticos del documental lo protagoniza Marcos Llorente. Al estar sancionado y no poder jugar, el madrileño se vistió de paisano y se convirtió en el chófer de Griezmann para ir al estadio. "No llores, aguanta, que queda mucho", le decía con ternura el galo a su mujer antes de subirse al coche.
Ya de camino, Llorente intentó rebajar la tensión con el humor que le caracteriza, preguntándole si sabía qué le tenían preparado. El '7' reconoció que prefirió mantenerse al margen para que todo fuera una sorpresa. "Yo lo sé todo, y me ha parecido un poco martillo", bromeaba el centrocampista sobre la duración del homenaje, rematando con un divertido: "Mañana no hay cole por tu despedida".
De la frialdad inicial a una amistad eterna
El trayecto también dejó espacio para la confidencialidad. Llorente admitió que, al principio, la relación entre ambos era "muy fría, de compañeros normales", algo que Griezmann justificó explicando que siempre ha sido alguien muy tímido.
Sin embargo, el punto de inflexión del francés llegó hace unos años. "En 2018 me tranquilicé dentro del campo. Cuando pasó lo del Balón de Oro me di cuenta de que le daba demasiada importancia al fútbol e intenté ser mejor compañero", confesó con total honestidad. El Principito se va, pero tiene claro que su cordón umbilical con la capital de España no se va a romper: "Voy a echar de menos Madrid, los restaurantes... La idea es volver a vivir aquí. Extrañaré la pasión de la gente".