Con la llegada de Apollo al Atlético de Madrid, las caras visibles del club verán como su posición cambia

Así queda la estructura del Atlético de Madrid tras la entrada de Apollo: cambios para Cerezo y Gil Marín

El futuro de Gil Marín y Cerezo

El Atlético de Madrid vive un momento histórico. La llegada del fondo estadounidense Apollo Sports Capital como nuevo accionista mayoritario transformará por completo la estructura del club rojiblanco. Aunque la operación se formalizará en los próximos meses, sus efectos ya comienzan a sentirse en los despachos del Metropolitano.

Grandes cambios en el Atlético de Madrid

Hasta ahora, el accionariado del Atlético se concentraba principalmente en dos grandes bloques. Por un lado, Atlético HoldCo, con un 70,39% del capital, y por otro, Quantum Pacific Group, con un 27,81%. El resto pertenecía a socios minoritarios, con un 1,8%. Dentro de HoldCo, las participaciones se repartían entre Miguel Ángel Gil Marín, con un 50,82%; Ares Management, con un 33,96%; y Enrique Cerezo, con un 15,22%.

Apollo

Con la ampliación de capital que permitirá la entrada de Apollo, todo este reparto quedará alterado. El fondo estadounidense pasará a controlar un 55% del Atlético de Madrid, convirtiéndose así en el principal accionista del club. Detrás quedará Quantum Pacific, que reducirá ligeramente su presencia hasta un 25%, mientras que los socios minoritarios apenas mantendrán un 1,5%.

La entrada de Apollo y la salida de Gil Marín y Enrique Cerezo

Los cambios afectarán directamente a las figuras históricas de la entidad. Miguel Ángel Gil Marín, hasta ahora el accionista con más peso individual, pasará a tener únicamente un 10% del capital social. De esta manera, dejará de ser el máximo referente del control interno para situarse como el tercer accionista del club, por detrás de Apollo y de Quantum.

Por su parte, Enrique Cerezo conservará solo un 3%, quedando relegado al quinto puesto en el nuevo organigrama accionarial. Su papel institucional seguirá siendo relevante, especialmente como presidente y figura visible del club, pero con una capacidad de decisión notablemente reducida. La participación de Ares Management también se verá reducida, situándose en torno al 5%.

Fuentes cercanas al proceso aseguran que la llegada de Apollo no implicará una ruptura inmediata con la gestión actual, sino una transición ordenada. Durante los primeros meses, el fondo estadounidense trabajará junto a Gil Marín y Cerezo para asegurar una integración progresiva. Esta estará centrada en la modernización financiera y la expansión internacional de la marca Atlético de Madrid. Por primera vez, el control pasará a manos de un gran grupo inversor extranjero con capacidad para inyectar capital y reforzar el proyecto deportivo 

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