Vota en nuestra encuesta: nota a la temporada del Atlético de Madrid
Ni el guionista más optimista hubiera imaginado un desenlace así tras el fatídico arranque de curso. El Atlético de Madrid cierra una campaña de contrastes extremos, donde se acarició el metal en Sevilla y se compitió de tú a tú en Europa, pero que deja una espina clavada: la irregularidad en el campeonato doméstico
No se puede decir que haya sido un camino de rosas para el Atlético de Madrid. De hecho, la temporada comenzó con nubarrones negros que hacían presagiar lo peor. Aquella racha de partidos sin sumar de tres en tres, que mandó al equipo al parón de selecciones bordeando los puestos de descenso, generó un pesimismo atroz. En octubre, las tertulias hablaban de fin de ciclo; en mayo, el equipo estaba peleando por títulos.
La metamorfosis del conjunto del Cholo Simeone comenzó a fraguarse a finales de 2025. El plan empezó a tener sentido, las piezas encajaron y el grupo recuperó esa identidad competitiva que parecía perdida. Febrero fue el punto de inflexión: el equipo dejó de mirar hacia abajo para centrar todos sus esfuerzos en las competiciones del KO.
La moneda al aire en Sevilla y el muro de Londres
La hoja de ruta fue clara: priorizar la Copa del Rey y la Champions League. Un plan que rozó la perfección absoluta, pero al que le faltó la guinda del pastel. Regresar a una final de Copa tras 13 años de sequía fue un soplo de aire fresco, aunque el desenlace en La Cartuja fuera cruel. Perder el título ante la Real Sociedad en la tanda de penaltis es de esos golpes que tardan en cicatrizar, pero que demuestran que este equipo vuelve a estar en la pomada.
En Europa, el Atleti se plantó en semifinales con la garra de las grandes noches. Sin embargo, el cruce ante el Arsenal dejó un sabor de boca amargo. No solo por el resultado, sino por un par de actuaciones arbitrales más que discutibles que frenaron el sueño de estar en la final de Budapest.
El reto pendiente: LaLiga
A pesar de la competitividad mostrada en las copas, la asignatura pendiente sigue estando en casa. La distancia con el Barça y el hecho de quedarse fuera de la pelea por LaLiga demasiado pronto es algo que la dirección deportiva ya tiene anotado en rojo. Para un club de esta exigencia, no es plato de buen gusto ver cómo el título liguero se escapa antes de tiempo año tras año.