El equipo rojiblanco tuvo en su radar varias opciones para construir una plantilla capaz de ganar títulos

Un campeón de Europa confirma la oferta del Atlético: 'Quizás, en algún momento'

Un viejo deseo del Atlético

El Atlético de Madrid se ha movido como pocos en este mercado de fichajes de LaLiga. Con una inversión que supera los 170 millones de euros, la directiva rojiblanca decidió reforzar todas las zonas del campo. Una de las prioridades fue el lateral izquierdo, clave tras la salida de Reinildo Mandava, que puso rumbo al Sunderland como agente libre.

La dirección deportiva acabó decantándose por Matteo Ruggeri, joven defensor procedente del Atalanta. El traspaso se cerró por 17 millones de euros y el italiano se perfila como titular en un puesto sensible. Javi Galán, que estuvo a un paso de salir al Nottingham Forest, apenas contaba para Simeone en los planes iniciales.

Ruggeri en su presentación con el Atlético

El acercamiento a Robertson

Sin embargo, antes de concretar la llegada de Ruggeri, en el Metropolitano sondearon otra opción. Andrew Robertson, con 31 años y un contrato que expira en 2026, apareció en la lista de objetivos. En el Liverpool había perdido protagonismo tras la irrupción del joven húngaro Milos Kerkez, fichado por casi 47 millones procedente del Bournemouth.

La competencia en Anfield abrió una puerta inesperada y el Atlético se interesó y trasladó una oferta para hacerse con sus servicios. La respuesta del Liverpool fue contundente: cinco millones de euros para dejarlo marchar, una cifra que en el club rojiblanco consideraban elevada. Se trataba de un jugador con un solo año de vinculación por delante.

Robertson negoció con el Atlético

El propio Robertson tampoco lo vio claro. Quería tiempo para valorar el paso junto a su familia, y esa pausa acabó frenando las conversaciones. En algún momento llegó a imaginarse en LaLiga, aunque al final optó por seguir en Inglaterra.

Un guiño antes del duelo de Champions

La historia ha vuelto a ser noticia en la previa del Liverpool-Atlético de Champions. Preguntado por el diario Scottish Herald, el lateral fue directo al responder si podía haberse enfrentado a los rojiblancos con otra camiseta. Con una sonrisa, dejó caer un mensaje revelador: “Quizás, en algún momento”.

Ahora, el escocés tiene la mente puesta en recuperar su mejor nivel. Aspira a disputar el mayor número de partidos posibles y volver a sentirse importante en los esquemas de Klopp. Asegura que el parón internacional le devolvió ritmo competitivo tras jugar dos choques completos con Escocia.

Además, habló abiertamente sobre la competencia con Kerkez. Acepta que el húngaro será el dueño del lateral a medio plazo, pero asume el reto de ayudarle en la adaptación. Para Robertson, su papel no se limita a pelear por minutos, también incluye acompañar al joven en su crecimiento dentro del vestuario.

Ese compromiso con el Liverpool no borra la huella de la negociación frustrada. En el Metropolitano saben que su fichaje estuvo sobre la mesa y que el jugador lo valoró seriamente. Su “quizás” mantiene la intriga abierta y deja la sensación de que, en un futuro, la historia podría escribirse de otra manera.

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