Giuliano Simeone habla claro tras caer ante el FC Barcelona: "Me pone contento"
En las noches donde el esquema de Simeone se ve puesto al límite por las circunstancias, emerge ese ADN competitivo que define a la entidad. El Atlético de Madrid resistió frente al FC Barcelona en una batalla marcada por la épica, las ausencias de peso y una expulsión prematura que obligó al cuadro colchonero a multiplicar sus esfuerzos sobre el verde.
Al término del encuentro, Giuliano Simeone ejerció como portavoz de un sentimiento compartido en el vestuario: el orgullo por no bajar los brazos nunca. Para el delantero, la lectura es nítida y positiva, especialmente por la respuesta del elenco rojiblanco ante las adversidades.
La rebeldía de la cantera ante las bajas
Lo que más hizo sonreír a la afición, más allá del resultado, fue ver cómo los pupilos de Simeone menos habituales daban la cara. Ante una enfermería saturada y una tarjeta roja que condicionó el plan inicial, el Cholo dio paso a la juventud. "Hoy salieron dos chicos de la cantera a jugar contra el Barcelona y casi no se nota la diferencia. Se dejaron todo", explicaba Giuliano con la satisfacción de quien sabe que el futuro del club está a buen recaudo.
Es, sin duda, la noticia que más contenta pone a la planta noble del Metropolitano: el escudo se defiende con la misma intensidad sea quien sea el que lo porte.
Un ejercicio de supervivencia táctica
El sacrificio defensivo fue el pilar sobre el que se sostuvo el conjunto rojiblanco. Giuliano, cada vez más asentado en la dinámica del primer equipo, asumió un rol de desgaste absoluto. "Hago lo que me piden a nivel defensivo. Intento siempre corregir los errores e intentar aportar en cualquier parte del campo", comentaba el ariete, subrayando esa polivalencia que tanto demanda el cuerpo técnico.
En un partido donde hubo que adaptarse a un bloque bajo y correr a los espacios con un hombre menos, el equipo demostró esa capacidad de sufrimiento que hace a los conjuntos grandes.
El Camp Nou y el factor Metropolitano
La eliminatoria se traslada ahora a tierras catalanas, pero en el Atlético nadie se achica. "Iremos al Camp Nou a correr y jugar igual que acá", avisaba un Giuliano ambicioso, consciente de que la vuelta en Madrid contará con el jugador número doce: la afición.
Para el delantero, el hecho de competir de manera extraordinaria pese a las bajas permite al cuadro colchonero mantener intacta la ilusión. La fe es innegociable y, tras lo visto en la Copa del Rey, el mensaje es claro para todos los atléticos: podemos soñar con las semifinales.