Mateu debe buscar un sustituo para el mejor jugador que ha vestido nunca la rojiblanca

Antoine Griezmann marca la ruta de Mateu Alemany para el mercado del Atlético de Madrid

Griezmann, máximo goleador histórico del Atlético | Fuente (@Atleti)
Mateu Alemany afronta un mercado de fichajes clave en el Atlético de Madrid, donde la gestión del caso Julián Álvarez se refleja en la redención de Antoine Griezmann ante la afición.

Mientras sigue el terremoto en redes sociales provocado por todo el tema de Julián Álvarez, y la contundente respuesta del Atlético de Madrid en forma de cadena de mensajes en la red social conocida como X, la dirección deportiva encabezada por Mateu Alemany tiene aún mucho trabajo por delante. Lo más urgente, arreglar el hueco que Antoine Griezmann dejará en la delantera rojiblanca.

Parece bastante claro que, después de lo sucedido ayer, La Araña no tiene posibilidades de recalar en el club azulgrana. No obstante, su imagen puede haber quedado bastante tocada de cara a la afición rojiblanca. Con la partida de Griezmann, Julián quedaba como el crack indiscutible del equipo, y su ausencia de declaraciones sobre todo este asunto no está gustando demasiado entre la afición.

Griezmann, historia de una ida y una vuelta

Y no es la primera vez que esto sucede con la estrella del Atlético. Cuando llegó al club en 2014, y tras media temporada de adaptación, el francés rompió a jugar en el equipo rojiblanco. Marcaba goles, daba asistencias, repartía juego y unía a todo eso una capacidad de trabajo y sacrificio que enamoró a su entrenador. No obstante, con los años se le subió a la cabeza, y empezaron los problemas.

Griezmann juega su último partido con el Atlético, el 501 | Fuente (@Atleti)

Primero fue el documental "La decisión", con el que consiguió enfadar al Barcelona y a su propia afición. Un año después, se fue al Barcelona por 120 millones, y empezó a descubrir que fuera del Atlético no disponía de un ecosistema pensado para él. Su aventura en la ciudad condal, aunque con los números en la mano no fue mala, resultó insuficiente dadas las expectativas de ambos, club y jugador. Tanto fue así que, dos años después, se consumó su vuelta al conjunto de Simeone.

El francés consiguió ganarse el perdón de buena parte de la grada.

Cuando Antoine Griezmann volvió al Atlético de Madrid, la grada estaba en contra de la operación, y no dudó en expresarlo de forma ruidosa desde la grada, pitando unánimemente al crack francés. Antoine lo tenía asumido, y se dedicó a hacer lo que mejor sabía para recuperar el favor de la grada. Saliendo desde el banquillo, poco a poco empezó a recuperar su nivel, y volvió a ser el jugador que había sido en su primera etapa rojiblanca. Acabó superando la cifra goleadora del siempre recordado Luis Aragonés, estableciéndose como el máximo goleador histórico del club y recuperando un prestigio que nunca debió perder.

Este año volvió a haber dudas con él, ya que se rumoreó durante mucho tiempo que iba a abandonar el equipo en el mes de enero, para unirse a la MLS y así dejar un tremendo agujero en la plantilla, debido a que había vuelto a su nivel y no hubiera sido posible sustituir su aportación al equipo de ninguna manera. De hecho, esa era la pretensión del Orlando City, club que posee sus derechos para dicha liga, pero Griezmann había aprendido del pasado y esta vez quiso despedirse de la manera correcta. Se quedó en el equipo, fue decisivo con su aportación y, aunque no ha podido ganar un título en su último año, esta vez se despidió de la manera correcta, con un sentido homenaje por parte de la afición, vitoreando al que siempre fue su jugador franquicia.

Nadie tiene nada que reprocharle en el campo a Julián Álvarez, quien corre, presiona y lo da todo por su equipo.  Lo que le falta es, fuera del campo, la implicación que demostró Griezmann tras su equivocada marcha al Barcelona. Eso es lo que la afición atlética querría ver en el jugador argentino. 

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