Giuliano Simeone hace historia: su inusual hazaña ante Inglaterra que dio la vuelta al mundo
El fútbol, en su esencia más pura, es un deporte de mística y legados familiares. Lo vivido en el choque de la Copa del Mundo 2026 no solo dejó vibrando a los aficionados por la intensidad del juego, sino que consagró un hito estadístico que ya da la vuelta al planeta. Con la presencia de Giuliano Simeone en el once inicial, el apellido Simeone se metió de lleno en los libros dorados de la historia de los Mundiales al alcanzar un récord de continuidad y herencia futbolística prácticamente inédito.
Con la titularidad del joven delantero, se completó una hazaña extremadamente inusual: Diego Pablo Simeone y Giuliano Simeone se convirtieron en una de las poquísimas parejas de padre e hijo en ser titulares contra la misma selección en una eliminatoria de la Copa del Mundo. En un deporte con casi un siglo de citas mundialistas, este logro sitúa a la dinastía argentina en un club verdaderamente selecto y exclusivo.
El ADN no miente
Antes de que los Simeone sellaran su nombre frente a Inglaterra en la semifinal de 2026 emulando los octavos de final que disputó Diego Pablo en Francia 1998, la historia solo registraba dos antecedentes. La primera gran dinastía la firmaron los brasileños Da Guia frente a Polonia, con la titularidad del padre, Domingos, en los octavos de 1938, y la de su hijo, Ademir, en la definición por el tercer puesto de 1974.
El segundo caso tuvo un tinte internacional único con la familia Vantolrá ante Italia: el padre, Martí, fue titular con la selección de España en los cuartos de final de 1934, mientras que su hijo, José Vantolrá, tras el exilio familiar, se enfrentó al mismo rival vistiendo la camiseta de México en la misma instancia en 1970.
#OJOALDATO - Con Giuliano Simeone hoy, ya son solo TRES las parejas de padre e hijo que han sido titulares contra la misma selección en una eliminatoria de la Copa del Mundo:
— MisterChip (Alexis) (@2010MisterChip) July 15, 2026
Da Guia 🇧🇷 vs Polonia — Domingos (1938, octavos) y Ademir (1974, https://t.co/PvnC4ogbzQ puesto)… pic.twitter.com/l18j8siJaq
El destino y el fútbol tienen una memoria caprichosa. Para el imaginario colectivo argentino, hablar de un Simeone contra Inglaterra en un Mundial evoca inmediatamente aquella batalla de Saint-Étienne en 1998, donde "El Cholo" fue el motor del mediocampo albiceleste en un partido de tintes épicos.
Veintiocho años después, en una instancia tan decisiva como las semifinales, su hijo Giuliano saltó al campo con ese temperamento indomable y el idéntico rival enfrente. Su hazaña es el recordatorio definitivo de que la pasión y el orgullo competitivo se heredan con una precisión genética que desafía a la propia probabilidad.