La hora de la verdad para Antoine Griezmann y el Atlético de Madrid: Partido decisivo para los del Cholo Simeone en un escenario inolvidable
El Atlético de Madrid vuelve a Londres con el aroma de las grandes noches europeas. El escenario es el mismo, el Emirates Stadium, y el rival también: el Arsenal. Pero el contexto es diferente, más exigente, más simbólico.
Diego Pablo Simeone lo sabe. El técnico argentino aterrizó en la capital inglesa con un mensaje claro y directo. “Nosotros tenemos nuestro camino, sabemos a lo que jugamos”, expresó en sus primeras palabras antes del choque.

Para los aficionados colchoneros, el recuerdo de 2018 sigue muy vivo. Aquel duelo de semifinales de la Europa League ante el Arsenal fue una auténtica odisea. Apenas iniciado el partido, Sime Vrsaljko vio la doble amarilla y el equipo se quedó con diez jugadores, Simeone también fue expulsado en esa jugada.
Turpin quiso amargar al Atlético
El árbitro, el francés Clément Turpin, no dudó en expulsar al croata, dejando al Atlético en inferioridad numérica. Desde entonces, el conjunto rojiblanco se vio obligado a resistir un asedio constante. Lacazette, Welbeck y Aaron Ramsey generaban peligro cada pocos minutos, pero se toparon una y otra vez con un muro: Jan Oblak.

El meta esloveno sostuvo a su equipo con paradas imposibles. Sin embargo, el empuje inglés tuvo premio cuando Alexandre Lacazette abrió el marcador. Todo parecía perdido, pero el espíritu del Atlético volvió a aparecer.
Con el equipo vestido de amarillo y resistiendo con diez jugadores, José María Giménez lanzó un balón en largo. Lo que vino después pertenece a la memoria colectiva rojiblanca. Antoine Griezmann lo controló, ganó en velocidad a Laurent Koscielny, dribló a David Ospina y definió con clase.
Griezmann le dio vida
El festejo fue puro Atlético, El francés celebró con su mítico baile, mientras el fondo rojiblanco en el Emirates estallaba en euforia. Ese 1-1 fue oro. Le permitió al Atlético llegar vivo al Metropolitano, En la vuelta, los de Simeone cerraron la eliminatoria con un gol de Diego Costa, sellando su pase a la final de Lyon.
En aquella final, el Atlético de Madrid se coronó campeón venciendo al Olympique de Marsella. Griezmann marcó un doblete y Gabi Fernández, el eterno capitán, puso el broche con el último gol. Una noche mágica que aún emociona al aficionado rojiblanco.
Hoy, siete años después, Simeone vuelve a mirar al Emirates con un grupo distinto, pero con el mismo espíritu. “Aquella noche jugamos con diez ochenta minutos”, dijo el técnico antes del encuentro. En la plantilla actual sobreviven Koke, Giménez, Oblak y, por supuesto, Griezmann, Los tres capitanes y el entrenador del Atlético mantienen viva la llama de aquel equipo indestructible.
Buscando dar un golpe encima de la mesa
El Atlético llega a Londres con la misión de repetir la hazaña. De demostrar que el corazón y la fe, cuando se visten de rojiblanco, son capaces de desafiar cualquier adversidad. Una noche que los aficionados del Atlético necesitan para creer en el equipo y sacar un resultado que le dé alas al grupo.
Ganar en Londres sería dar un golpe encima de la mesa y demostrar que este plantel está hecho para cosas muy grandes. Es la hora de repetir una hazaña, aunque esperemos que sea con menos sufrimiento que en aquella noche.