Alerta roja para los aficionados del Atlético de Madrid en la final de la Copa del Rey
Sevilla podría convertirse en el epicentro de un importante conflicto laboral justo en uno de los momentos de mayor actividad del año. Los controladores aéreos del aeropuerto de la ciudad han lanzado una seria advertencia: la situación con la empresa Saerco está al límite y la convocatoria de una huelga es cada vez más probable.
El aviso no llega en cualquier fecha. En el horizonte aparece la Final de la Copa del Rey 2026, prevista para el sábado 18 de abril en el estadio de La Cartuja, además de la siempre multitudinaria Feria de Abril. Dos eventos que disparan el tráfico aéreo y la movilidad en la ciudad, y que podrían verse seriamente afectados si no hay acuerdo.
Un problema aéreo
Desde la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), su portavoz, Pablo Gómez Junquera, ha sido claro: la plantilla se siente “empujada” a una huelga. El motivo principal no es económico, sino organizativo. Denuncian la falta de diálogo por parte de la empresa gestora y una reducción progresiva de personal que, lejos de revertirse, sigue agravándose.
Actualmente, la torre de control cuenta con solo diez trabajadores, cuando en 2021 eran 16. Una cifra que, según el sindicato, resulta insuficiente para afrontar el incremento de operaciones previsto para la temporada de verano, que arranca en cuestión de días y que podría aumentar el tráfico cerca de un 10%.
Miedo en los aficionados
Por si fuera poco, la empresa ha planteado una nueva estructura de turnos que, según los controladores, reduciría aún más el número de profesionales disponibles en cada jornada. “No se están sentando a negociar”, lamentan desde USCA, insistiendo en que la situación es insostenible. El problema no afecta únicamente a los vuelos comerciales. Desde la torre de control también se gestiona el tráfico de helicópteros sanitarios, como los del 061, que operan en la zona de La Cartuja. Un elemento más que añade presión a un escenario ya de por sí delicado.
Con miles de aficionados desplazándose a Sevilla para la gran final, incluidos seguidores del Atlético de Madrid, el impacto de una huelga podría ser considerable. Retrasos, cancelaciones y complicaciones logísticas son solo algunas de las consecuencias que se temen si el conflicto no se resuelve a tiempo. Por ahora, la pelota está en el tejado de la empresa. Mientras tanto, la incertidumbre crece en una ciudad que se prepara para acoger dos de sus semanas más intensas del año.