El Jan Oblak más contundente explica el problema del Atlético de Madrid tras el empate en Vigo: 'Tenemos que...'
El Atlético de Madrid volvió a tropezar fuera de casa y dejó escapar una oportunidad de oro para recortar distancia con la cabeza de LaLiga. El empate 1-1 frente al Celta de Vigo dejó un sabor amargo. Especialmente, porque los rojiblancos se adelantaron en el marcador y parecían tener el partido bajo control hasta que todo cambió en el minuto 39.
La expulsión que condicionó todo
La expulsión de Clément Lenglet por doble amarilla —una decisión muy discutida por su rigor— condicionó por completo el encuentro. Con uno menos durante más de medio partido, el equipo de Simeone se vio obligado a replegarse, resistiendo las embestidas de un Celta que no dejó de insistir. El gol de Iago Aspas en la segunda parte castigó a un Atlético que vuelve a mostrar su versión más vulnerable lejos del Metropolitano.
Tras el encuentro, Jan Oblak no se mordió la lengua y dejó una de las reflexiones más contundentes de la temporada. El capitán rojiblanco, visiblemente molesto, aseguró que el equipo había “perdido dos puntos”, pese a las circunstancias del partido. Para el esloveno, el problema no es nuevo ni circunstancial: “Fuera de casa nos cuesta tanto que es difícil de explicar”, reconoció ante los micrófonos.
Necesidad de sumar fuera de casa
El guardameta del Atlético también habló sobre el esfuerzo colectivo y la necesidad de mejorar la mentalidad cuando el equipo se queda con uno menos. “Últimamente nos cuesta mucho y entramos en pánico”, admitió Oblak, que valoró el esfuerzo del grupo pero lamentó la falta de contundencia para cerrar partidos. “Con uno menos sabemos jugar, pero tenemos que creer más y manejar mejor los momentos difíciles”.
El portero, uno de los líderes más respetados del vestuario, también quiso señalar la importancia de sumar fuera si el equipo realmente aspira a pelear el título. “Si queremos ganar LaLiga, tenemos que conseguir puntos fuera. La dinámica debe cambiar”, afirmó con firmeza. Palabras que reflejan el sentir de un equipo que, pese a su brillante rendimiento en casa, sigue dejando dudas cada vez que sale del Metropolitano.
En Vigo, el Atlético de Madrid volvió a mostrar dos caras: sólida y dominante con once, frágil e irregular con diez. Ni la intensidad de Simeone desde la banda ni las paradas de Oblak bastaron para evitar que el empate volviera a instalarse en el marcador. La sensación es clara: el Atleti tiene fútbol y actitud, pero si no rompe su maldición como visitante, sus aspiraciones ligueras seguirán dependiendo de los demás.