Josema Giménez da la mejor noticia a Simeone: bombazo en el Atlético de Madrid
La paciencia siempre juega un papel clave cuando un futbolista sufre una lesión complicada. En el Atlético de Madrid saben bien lo que significa esperar el regreso de uno de sus capitanes, alguien que además es referencia dentro y fuera del campo. La noticia de su recuperación, después de meses de incertidumbre, se recibe en el club como un auténtico impulso emocional.
Han transcurrido tres largos meses desde que aquel encuentro en Seattle encendiera todas las alarmas. En el descanso, Giménez pidió el cambio y el parte oficial del club habló de simples molestias. Lo que parecía algo pasajero terminó convirtiéndose en un problema mucho más serio que lo apartó de la dinámica del grupo durante todo este tiempo.
Tres meses de ausencia y una lenta recuperación
El central uruguayo no solo dejó de jugar, sino que ni siquiera pudo entrenarse al mismo ritmo que sus compañeros. Cuando el equipo comenzó la pretemporada en Segovia, él trabajaba aparte con un plan específico de recuperación. En lugar de ganar ritmo competitivo, su situación se complicó más con la recaída de una vieja lesión a finales de agosto, lo que obligó a frenar en seco cualquier avance.
En el club han optado por la cautela, los preparadores físicos la temporada pasada habían vigilado con detalle los esfuerzos del jugador para evitar sobrecargas. En esta campaña, después de lo ocurrido en Estados Unidos, las precauciones serán mayores todavía. Giménez representa mucho más que un defensa: es uno de los capitanes y un futbolista que Simeone considera fundamental.
El propio técnico argentino lo expresó sin rodeos en rueda de prensa. “Es muy importante para nosotros, uno de los capitanes, lo necesitamos”, señaló en la previa de la segunda jornada de Liga. La frase refleja el peso que el uruguayo tiene en la estructura del equipo y la ansiedad que provoca no poder contar con él.
Un plan alternativo obligado para Simeone
Durante estos meses, el Atlético ha tenido que improvisar soluciones en defensa. Le Normand se quedó como único central diestro de la plantilla, lo que obligó al Cholo a buscar alternativas. Una de ellas fue reconvertir a Marc Pubill, que desde su llegada ha estado trabajando como central para cubrir el hueco que dejaba el uruguayo.
La ausencia de Giménez también cambió la situación de Nahuel Molina. El lateral derecho, que en principio parecía tener exceso de competencia en su puesto, pasó a ser un recurso defensivo imprescindible. Su polivalencia permitió que el equipo no quedara tan desprotegido, pero la sensación era clara: el Atlético perdía jerarquía sin su comandante.
Esa jerarquía se había visto la temporada anterior, cuando Giménez acumuló 3.060 minutos y solo sufrió una lesión en Barcelona, en diciembre. Fue su segunda campaña con más protagonismo en toda su carrera rojiblanca. Con él en plenitud, el equipo gana consistencia y liderazgo, dos elementos que no se improvisan.
La gran noticia que espera el vestuario
El calendario marca un momento clave, tras el duelo frente al Mallorca, está previsto que Giménez vuelva a entrenar sobre el césped de Majadahonda. Será la primera vez en meses que pueda trabajar junto a sus compañeros, un paso fundamental en su camino hacia el regreso a la competición. La fotografía de su vuelta al Cerro del Espino puede convertirse en el símbolo de una recuperación muy esperada.
En el Atlético celebran que el túnel empiece a terminar, no se trata de recuperar a un central, sino de sumar a uno de los líderes del vestuario. Simeone lo sabe, la plantilla lo siente y la afición lo espera. El regreso de Josema Giménez es una de las mejores noticias que podía recibir el club en este inicio de temporada.
Ahora la situación empieza a cambiar. Si todo avanza según lo previsto, después del Mallorca-Atleti puede llegar la imagen más esperada. Giménez volvería a entrenarse sobre el césped de Majadahonda, paso decisivo hacia su regreso oficial.
El Atlético necesita a su capitán. La pasada temporada, el uruguayo alcanzó 3.060 minutos, su segunda campaña con más protagonismo. En condiciones normales, su presencia es sinónimo de liderazgo y fiabilidad.