El VAR vuelve a castigar al Atlético: un penalti fantasma de Musso pone en ventaja al Villarreal
El broche de oro a la temporada liguera ha arrancado con mucha tensión y millones en juego sobre el césped de La Cerámica. Atlético de Madrid y Villarreal se citaban con el objetivo de amarrar esa tercera plaza que, más allá del honor deportivo, reporta un importante beneficio económico de casi 7 millones de euros. El partido discurría gris, plano y sin apenas ocasiones en ninguna de las dos porterías durante la primera media hora, hasta que una jugada aislada y cargada de polémica rompió por completo el guion establecido.
El protagonista imprevisto volvió a ser Juan Musso. El guardameta argentino revivió sus peores pesadillas de este 2026 en una acción que encendió de inmediato los ánimos de la parroquia rojiblanca. En un balón dividido, el ex de la Atalanta dudó en la salida y terminó derribando a Nicolas Pépé dentro del área.
Una repetición que deja muchas dudas
Aunque el colegiado no dudó en señalar la pena máxima al instante, las repeticiones televisivas no tardaron en ofrecer una perspectiva muy diferente. En las imágenes se aprecia claramente cómo el delantero marfileño es quien termina golpeando al portero colchonero, que se había quedado completamente clavado sobre el césped sin que ninguno de los dos protagonistas llegara a tocar el esférico.
A pesar de la evidencia visual, desde la sala VOR en Las Rozas decidieron no intervenir ni invitar al árbitro principal a revisar la jugada en la pantalla. Dani Parejo, en el día de su despedida del conjunto castellonense, no perdonó desde los once metros y puso por delante al submarino amarillo.
El año más negro de Musso con el arbitraje
Esta acción no es un hecho aislado en la temporada del arquero argentino, que parece tener una preocupante cruz con los arbitrajes en los últimos meses. Ya estuvo en el ojo del huracán tras cometer un penalti muy riguroso en la final de la Copa del Rey que indignó a la afición. Pocas semanas después, en la visita a Pamplona ante Osasuna, una jugada prácticamente calcada terminó con final feliz gracias a que el VAR obligó al colegiado a rectificar su decisión inicial. Esta vez, desgraciadamente para los intereses del Atlético de Madrid, la tecnología miró hacia otro lado.