Kiko Narváez dice lo que todos piensan de este jugador del Atlético de Madrid: "Determinante"
El Metropolitano vivió una tarde de las que dejan huella, tanto por lo estético como por lo emocional. En un derbi que fue de más a menos, Kiko Narváez, exfutbolista y actual analista del Diario AS, pone el foco en los nombres propios que permitieron al Atlético de Madrid blindar una victoria sufrida ante el Getafe, destacando especialmente la redención de la "Unidad B" y la solidez bajo los palos.
El "zapatazo" de la Unidad B
El partido comenzó con un ritmo frenético impuesto por los teóricos suplentes de Simeone. Si en Butarque ante el Rayo se les achacó falta de "rebeldía", ante el Getafe la respuesta fue contundente.
Nahuel Molina decantó la balanza en el minuto 8 con un gol que, para el periodista del AS, ya es uno de los mejores de la corta historia del estadio: "Un zapatazo a la escuadra que hizo justicia al gran primer tiempo".
Más allá de la técnica, Narváez destaca el trasfondo humano del tanto: "Hay goles que alegran, y otros que emocionan. Esto segundo me transmitieron los jugadores de campo y del banquillo... no dudo que el argentino es una persona muy querida en el vestuario".
Junto a él, destacaron el dinamismo de Vargas, la profundidad de Nico y una pizarra del Cholo que descolocó por completo a Bordalás, obligándole a cambiar su esquema a los veinte minutos ante la confusión generada por Baena y Almada entre líneas.
Musso: El factor determinante
Sin embargo, el derbi tuvo dos caras. Tras una segunda parte donde el Getafe se pareció más al de las últimas semanas —con una presión asfixiante pese a la insólita expulsión de Abqar por un incidente con Sørloth—, el Atlético acabó pidiendo la hora. Fue entonces cuando emergió la figura que Kiko Narváez señala como clave: Juan Musso.
"Fue el factor determinante de los rojiblancos en el segundo tiempo para llevarse los tres puntos", afirma el comentarista. El guardameta argentino, con intervenciones milagrosas en el descuento, disipó cualquier duda sobre la portería ante la ausencia de Oblak.
La sentencia de Kiko es clara y reconfortante para la parroquia colchonera: "Qué tranquilo se duerme a día de hoy sabiendo que el argentino está de guardia".
Esta victoria refuerza la competitividad interna de un grupo que necesitaba señales de su fondo de armario. Con la "Unidad B" respondiendo bajo presión y Musso asumiendo con naturalidad los galones de Oblak, el Cholo gana certezas tácticas vitales para Londres, demostrando que su plantilla está lista para las batallas definitivas