Las palabras de Gil Marín tras el último éxito del Atlético de Madrid: 'Tendrá un...'
El Atlético de Madrid vuelve a estar en el escaparate mundial con la confirmación de que el Riyadh Air Metropolitano será sede de la final de la Champions League en 2027. El estadio rojiblanco ya acogió la gran cita en 2019 y ahora repite, lo que refuerza su prestigio internacional. Para el club y para la ciudad, se trata de un reconocimiento a la capacidad de organización y a las buenas instalaciones deportivas.
Miguel Ángel Gil Marín, dueño del club colchonero, se mostró eufórico tras el anuncio. “Es una gran noticia para el Atlético de Madrid, para la ciudad, y el fútbol español”, aseguró. El dirigente rojiblanco recalcó que el impacto trasciende al equipo, pues sitúa a Madrid como una de las grandes capitales del deporte europeo.
El Metropolitano se refuerza como estadio 'top'
El directivo rojiblanco quiso recordar que el evento no se limita a lo deportivo. “Todas las miradas estarán puestas en nuestra ciudad", afirmó con orgullo. La final mostrará al mundo la capacidad de Madrid para albergar citas de primer nivel, también pensando en el Mundial de 2030, que tendrá bastantes partidos en nuestro país.
Se espera que más de 400 millones de personas vean el encuentro en televisión, lo que garantiza una gran visibilidad a nivel mundial. Además, se espera que decenas miles de aficionados al fútbol se desplacen a la capital, dejando grandes cantidades de dinero en ocio y restauración. Sin contar las cantidades que reciba el Atlético de Madrid como anfitrión del evento.
Una decisión que esperaban en el Atlético de Madrid
Más allá de las cifras, la designación del Metropolitano supone la confirmación de su papel como uno de los estadios más relevantes de Europa. En menos de una década ha acogido una final de Champions, partidos internacionales y eventos de gran afluencia como conciertos y citas deportivas, lo que demuestra la gran versatilidad del campo y su disponibilidad a la hora de acoger eventos de máxima audiencia.
Para el Atlético de Madrid, esta elección también tiene un valor estratégico. Reforzará la proyección del club en el ámbito internacional y consolidará la imagen de su estadio como un espacio de referencia. La final servirá para mostrar de nuevo la capacidad organizativa de la entidad y para situar a Madrid en el foco.