Marc Pubill da la cara por el Atlético de Madrid ante el no saber ganar del Arsenal
El pitido final del Emirates no cerró la noche, pues Marc Pubill fue el último en rendirse. Mientras el Arsenal celebraba la clasificación para la final de la Champions League de Budapest, el lateral rojiblanco se dirigió con determinación hacia los jugadores gunners hasta que sus propios compañeros y el staff del Atlético le frenaron. La reacción de Pubill no fue un arrebato sin motivo, fue la respuesta de alguien que llevaba noventa minutos aguantando una actitud que dejó mucho que desear en el conjunto londinense.
El partido en el Emirates estuvo marcado desde el primer minuto por las pérdidas de tiempo sistemáticas del Arsenal, que desde que Saka marcó el 1-0 antes del descanso convirtió cada balón parado, cada sustitución y cada caída al suelo en una herramienta para agotar el tiempo. Un comportamiento que el Atlético tuvo que soportar durante más de 60 minutos y que generó una tensión creciente en el banquillo y en el campo rojiblanco.
Una celebración en la cara que colmó el vaso
La chispa que encendió a Pubill llegó al pitido final, cuando algún jugador inglés se acercó a celebrar la clasificación directamente en la cara de los futbolistas del Atlético. Un gesto que en el mundo del fútbol tiene una lectura muy clara y que el central (ayer lateral) no estaba dispuesto a pasar por alto. Su reacción fue instintiva y directa, yendo a por ellos hasta que le cortaron el paso.
El comportamiento del Arsenal a lo largo de la noche en el Emirates no se limitó al campo. Las imágenes de la celebración posterior también dejaron actitudes que poco tienen que ver con el respeto al rival, en una eliminatoria en la que el conjunto rojiblanco compitió con enorme dignidad pese a las bajas, el cansancio acumulado y unas decisiones arbitrales que tampoco ayudaron.
Pubill, el espíritu rojiblanco en su estado más puro
La actitud de Marc Pubill resume lo que es el Atlético de Madrid en sus peores noches. No agachar la cabeza, no aceptar la humillación y plantar cara hasta el último segundo aunque el marcador ya no tenga remedio. Ese carácter, esa forma de entender la competición, es precisamente lo que la parroquia rojiblanca espera de sus jugadores y lo que Pubill demostró esta noche en Londres.
La eliminación duele, el arbitraje duele y la actitud del Arsenal también duele. Pero el Atlético puede marcharse del Emirates con la cabeza alta sabiendo que compitió, que reclamó lo suyo y que no regaló ni un solo segundo de dignidad. Pubill fue el último en demostrarlo, impidiendo que se pisoteara el honor del Atlético de Madrid.