Marcos Llorente genera un nuevo dilema en el Atlético de Madrid: Simeone, en duda
El Atlético de Madrid volvió a encontrar en Anfield a uno de sus jugadores más determinantes. Marcos Llorente firmó otra actuación memorable, reafirmando que es capaz de rendir en cualquier papel que el equipo necesite. La noche inglesa sirvió para reabrir un viejo debate que no se apaga en el entorno rojiblanco.
El madrileño, que ya había dejado huella en este estadio en 2020, volvió a ser protagonista con dos goles. Lo hizo primero en labores defensivas, y después llegando al área con la potencia que le caracteriza. Ese doble perfil, tan útil como difícil de gestionar, sitúa de nuevo a Simeone en un dilema.

Un comodín que multiplica soluciones y problemas
La realidad es que Llorente ofrece un a polivalencia que pocos entrenadores tienen a su alcance. Puede ocupar el lateral, el carril, el interior, la medular e incluso posiciones de central o delantero. En Anfield completó un recorrido total, iniciando como lateral y terminando cerca del área, donde marcó diferencias.
El primer gol llegó con una irrupción desde segunda línea que sorprendió a la defensa rival. El segundo fue un disparo potente desde fuera del área, de esos que transforman la dinámica de un partido. A punto estuvo de firmar otra asistencia decisiva, con un centro medido a Sorloth que pudo sellar el empate.

El problema para Simeone es que el equipo le necesita en todas partes al mismo tiempo. Con el bajón de Nahuel Molina y la falta de rodaje de Pubill, la banda derecha exige garantías defensivas. Pero cada vez que Llorente pisa área rival, el Atlético encuentra un recurso ofensivo que pocos compañeros pueden igualar.
Bajas, competencia interna y un debate repetido
La situación se complica aún más con las ausencias en el centro del campo. Sin Johnny, Almada ni Baena, la medular se queda sin opciones y el técnico argentino recurre de nuevo a su comodín. Arriba, la falta de Julián Alvarez también condiciona, porque el equipo necesita llegada y pegada.
En ese escenario, el protagonismo de Llorente se dispara, aunque su rol no sea fijo. Fran Guillén lo explicó con claridad: “Simeone debería liberarlo para jugar más arriba, pero para eso necesitaría un lateral consolidado”. Por ahora, ni Molina ni Pubill ofrecen esa fiabilidad que libere al madrileño.
El jugador, lejos de pedir protagonismo, se centra en lo colectivo. Tras su doblete, afirmó que “nada vale si marcas dos y te hacen tres”, mostrando ambición pero también inconformismo. Ni siquiera su exhibición le asegura un sitio en los planes de Luis de la Fuente de cara al Mundial 2026.
El dilema persiste y no parece tener una solución inmediata. Simeone sabe que cada minuto de Llorente es oro, pero debe decidir si lo quiere como pulmón defensivo o como amenaza ofensiva. Lo que no admite discusión es que el Atlético depende cada vez más de su polivalencia.