¿Traspaso o redención? El rompecabezas de Mateu Alemany con Nahuel Molina este verano
El futuro de Nahuel Molina en el Atlético de Madrid está más abierto que nunca. Según informa el periodista Emilio Juárez, el club rojiblanco escuchará ofertas por el lateral argentino este verano, con un contrato que expira en junio de 2027 y un valor de mercado de 15 millones de euros. Una situación que lleva gestándose desde hace meses y que pone sobre la mesa una pregunta incómoda.
La respuesta no es sencilla porque la trayectoria de Molina en el Atlético ha sido de altibajos constantes. Las notas de la temporada le podrían sitúar en un 5 sobre 10, con el análisis de que arrancó a un nivel paupérrimo pero acabó el curso teniendo actuaciones notables en partidos importantes e incluso marcando algún que otro golazo. Un perfil de jugador que de menos a más, pero que nunca ha terminado de convencer de forma continuada en el club colchonero.
Cuatro temporadas de irregularidad
La consolidación de Marcos Llorente como lateral derecho titular ha cerrado definitivamente la puerta de la titularidad a Molina, quien ha visto cómo su rol en el equipo se reducía progresivamente hasta quedar en un papel secundario que no encaja con sus ambiciones ni con su rendimiento en la selección argentina.
Esta temporada acumula 45 partidos con 2 goles y 4 asistencias, aunque solo ha sido titular en 24 de ellos. Unos números aceptables en términos absolutos para un carrilero o lateral pero que reflejan una continuidad insuficiente para un jugador que llegó al Atlético en 2022 con la etiqueta de ser el lateral derecho del futuro.
El Mundial, el factor que complica la decisión
El momento no podría ser más delicado para tomar una decisión, ya que Molina está en la prelista de Scaloni para el Mundial 2026 y cualquier movimiento en el mercado, ya sea quedarse en el Atlético con pocos minutos o marcharse a un club donde no tenga garantías de jugar, podría llegar a condicionar directamente su presencia en la cita mundialista.
Simeone dejó entrever en las últimas semanas que su última parte de curso le llevaba a confiar en él, pero también que habría que ver si tiene mercado. Una posición ambigua que resume perfectamente el dilema de Mateu Alemany: Molina tiene nivel cuando está en forma, pero el Atlético no puede seguir sosteniendo a un lateral que no tiene garantizado el once y que no renueva porque no hay acuerdo a la vista.