"La verdad que feliz": el rotundo elogio de Leo Messi a Julián Alvarez tras su golazo
La delgada línea que separa a los grandes futbolistas de las leyendas vivientes suele trazarse en los momentos de mayor tensión, allí donde la pelota quema y las pulsaciones se disparan. Para Julián Alvarez, esa línea se ha dibujado a través de una parábola perfecta que ha dejado boquiabiertos a los aficionados.
Su espectacular rendimiento en las jugadas a balón parado no solo ha desatado la locura en el banquillo de Diego Pablo Simeone, sino que ha destapado una íntima confesión: el espejo en el que se mira el atacante tiene nombre y apellido: Lionel Messi.
Con la bendición del genio
El propio delantero reconoció la influencia de su compatriota a la hora de afrontar unos golpeos magistrales que terminan colándose por la escuadra. Tras su última genialidad de libre directo, el mejor jugador de la historia elogió el crecimiento del atacante. El que fuera el mítico '10' culé admitió que Julián Alvarez ya había marcado goles similares con el Atlético de Madrid la temporada pasada.
Por su parte, el actual ariete rojiblanco demostró haberse inspirado en la técnica del astro rosarino para perfeccionar la ejecución, buscando replicar la facilidad pasmosa con la que Leo dinamitaba los partidos en el campeonato español.
Su espectacular gol de falta directa frente al FC Barcelona en la Champions League fue la prueba definitiva de este aprendizaje; un destello que corona una temporada en la que el ariete colchonero ya firma 20 goles en total, incluyendo 8 dianas en LaLiga.
Con actuaciones como esta, que lo consolidan como el principal baluarte ofensivo en la pizarra del técnico rojiblanco, su capacidad para inventarse goles memorables de libre directo recuerda de forma inevitable a la mejor versión del genio de Rosario.
Conquistar Europa y España requiere futbolistas con esa rebeldía táctica y mentalidad ganadora que Messi inculcó en la selección albiceleste, y que Julián pretende repetir en el Atlético de Madrid. Estudiar los movimientos de los mejores de la historia da sus frutos; por eso, el Metropolitano sonríe al ver que aquella gran apuesta no solo asume galones, sino que se atreve a calcar las obras de arte de los más grandes.