Nahuel Molina marca la hoja de ruta del Atético de Madrid en el mercado de invierno
Durante las últimas semanas, el Atlético de Madrid ha seguido utilizado a Nahuel Molina como una solución fiable sobre el césped, especialmente en el tramo en el que Llorente estuvo lesionado. El lateral argentino respondió con continuidad, minutos y rendimiento, reforzando la confianza de Diego Pablo Simeone en su figura. Ahora, su importancia va más allá de lo estrictamente deportivo y se traslada también a los despachos rojiblancos.
En este mercado de invierno, Nahuel Molina se presenta como una pieza estratégica para Mateu Alemany, ya que su inminente doble nacionalidad podría abrir nuevas vías de actuación. Si el argentino deja de ocupar plaza de extracomunitario, el Atlético ganaría margen para seguir buscando refuerzos en posiciones clave como el lateral izquierdo o el eje de la defensa. Todo depende, eso sí, de cuando se tarde en completar el trámite burocrático del futbolista argentino.
La importancia de Nahuel en el equipo
Conviene recordar que el pasado verano el club se encontró con un escenario límite tras la llegada de nuevos fichajes, lo que obligaba a liberar una plaza extracomunitaria. En ese contexto, pese al buen cartel de Molina en Italia, nunca se contempló seriamente su salida, pues según afirmaban fuentes cercanas al club, es un jugador importante dentro del club. Simeone tenía claro que era el mejor recambio posible para Llorente y que Marc Pubill podía ser adaptado progresivamente como central, por lo que con más razón era fundamental tenerle.
Además, su impacto reciente en la faceta ofensiva ha sido notable, ya que ha aportado activamente en varios goles del equipo. En los partidos sin Llorente fue el jugador con más minutos de toda la plantilla y dejó huella directa en el marcador en numerosas ocasiones. Dio la asistencia a Álex Baena ante el Barcelona, también en el gol de Raspadori frente al Atlético Baleares y generó el disparo que permitió a Hancko marcar en Eindhoven.
Alemany busca soluciones
El gran condicionante ahora es el calendario administrativo, aunque se facilita la operación sabiendo que se comenzó a tramitar en septiembre. Aunque Molina tiene toda la documentación en regla desde mediados de septiembre, los plazos para obtener la nacionalidad española oscilan entre cuatro y seis meses. Esto abre dos escenarios, que llegue a tiempo para finales de enero o que se retrase hasta marzo, lo que condicionaría cualquier movimiento inmediato.
Por ese motivo, Mateu Alemany trabaja sin urgencias, aunque el plan es claro y consiste en explorar todos los mercados y estudiar cada oportunidad con la calma necesaria. Si aparece un refuerzo que mejore claramente el nivel del lateral izquierdo o de la defensa, se actuará. Si no, la plantilla se mantendrá intacta, aunque es probable que lleguen efectivos para otras partes del campo, siempre con la ayuda de la nacionalización de Nahuel Molina.