Pablo Barrios se echa al Atlético de Madrid a la espalda en un partido trampa ante el Celta de Vigo
El Atlético de Madrid visitaba Balaídos con el reto de mantener su buena dinámica. Las victorias ante Rayo Vallecano, Real Madrid y Eintracht de Frankfurt habían reforzado la confianza del equipo. Por su parte, el Celta de Vigo afrontaba el encuentro sin conocer todavía la victoria en el campeonato.
Simeone apostó por la continuidad, repitiendo el mismo bloque que tan buenos resultados había dejado. La novedad principal fue el regreso de jugadores importantes como David Hancko o Koke, ambos destacados durante el choque. Sin embargo, la atención se centró en Pablo Barrios, que regresaba a la lista de Luis de la Fuente tras casi un año fuera de la Selección Española.

Barrios, el impulso rojiblanco
El joven centrocampista volvió a ser determinante en la creación y el ritmo del juego colchonero. Una brillante jugada iniciada por él terminó con un pase de Griezmann que desarmó a la defensa del Celta. Aunque el tanto fue en propia puerta, el mérito recayó en Barrios, que generó la acción más peligrosa del primer tiempo.
El partido parecía encarrilado, con el Atlético manejando la posesión y saliendo con paciencia desde atrás. No obstante, un error individual cambiaría el guion por completo. Lenglet, que apenas había cometido dos faltas, vio la segunda amarilla por un claro agarrón a Jutglà antes del descanso.

La expulsión obligó a Simeone a reajustar su esquema. Griezmann dejó su sitio a Javi Galán, buscando equilibrio en el costado y más trabajo defensivo. El plan resultó efectivo durante buena parte del segundo tiempo, con el Atlético resistiendo pese a la inferioridad numérica.
El Celta aprovecha su momento
El conjunto gallego apenas inquietó a Jan Oblak hasta el tramo final. Una parada del esloveno dejó el balón muerto en el área, donde Iago Aspas apareció para marcar el empate. Fue la única ocasión clara del Celta, pero suficiente para alterar el desenlace del encuentro.
A partir de ese momento, Pablo Barrios asumió aún más responsabilidad. Sin Koke en el campo y con Gallagher sustituyendo su posición, el canterano sostuvo al equipo desde la medular. Su despliegue físico fue clave para que el Atlético resistiera las acometidas finales.
Simeone volvió a mover el banquillo, retirando a Julián Alvarez y a Galán para reforzar el mediocampo. El Celta encerró a los rojiblancos, pero sin generar peligro real y, pese al esfuerzo, el Atlético volvió a dejar escapar puntos lejos del Metropolitano. La asignatura pendiente sigue siendo la regularidad a domicilio, algo que el técnico argentino deberá corregir tras el parón de selecciones.